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ESTRENO VIERNES 7 DE NOVIEMBRE

Interstellar, puro Nolan también en el espacio exterior

viernes 07 de noviembre de 2014, 00:35h
Con Matthew McConaughey, Anne Hathaway y Jessica Chastain. Por Laura Crespo
Interstellar, puro Nolan también en el espacio exterior
Un argumento en las Antípodas del costumbrismo, un guión denso y robusto y una fotografía colosal para hablar, a fin de cuentas, de la psique humana; ¡ah! Y 169 minutos; en definitiva: puro Nolan. En su última película, Interstellar, el realizador británico busca escenario mucho más lejos que de costumbre para continuar su análisis sobre el comportamiento del hombre: sus miedos, sus frustraciones, su egoísmo, su conocimiento y la paradoja de que sus propias ideas terminen sobrepasándole, sobreviviéndole.

Interstellar plantea una distopía propia del cine de ciencia ficción: la Tierra confiesa, a base de golpes, que es finita. Un futuro en el que el cambio climático, la escasez de recursos y los desastres naturales avocan al planeta a la inhabitabilidad y obligan al hombre a buscar un plan B. Para ello, un equipo de científicos de la NASA -organismo denostado por el debate brillantemente planteado en la película entre la naturaleza y la tecnología, entre lo natural y lo creado- busca en galaxias lejanas un nuevo hogar para la Humanidad.

“El hombre ha nacido en la Tierra, pero no está destinado a morir en ella”, dice el protagonista de la cinta, el ex piloto espacial reconvertido en granjero Cooper, un nuevo regalo interpretativo de Matthew McConaughey. Nolan sabe abrir interesantes líneas de discusión sin alterar el interés dramático por la trama. Como público entregado al buen hacer del cineasta, queremos que el héroe salve el mundo o, más correcto, a las personas que viven en ese mundo, y lo seguimos a través de un agujero de gusano hacia otra galaxia; paralelamente, maceramos la pregunta de si esas personas se (nos) lo merecen (merezcamos) después de haber extendido la filosofía contemporánea del ‘usar y tirar’ a la interacción con el planeta Tierra.

Como es de esperar en una película de viajes interestelares, el guión firmado por el director y su hermano Jonathan está plagado de referencias científicas a las teorías gravitatorias, la relatividad del tiempo y del espacio o los agujeros negros. Como demostró en Origen (2011), Nolan tiene una maestría especial a la hora de encajar las explicaciones pertinentes en una película de aventuras, llamada en primera instancia a atrapar el interés del patio de butacas. Lo primero: Nolan se mete hasta la cocina; no deja detalles pendientes ni da por sentado nada en lo relativo a la hipótesis real en la que basa su argumento, lo que hará las delicias de quienes además de cinéfilos sean aficionados a la astrofísica. Además, logra que los diálogos con mayor carga de información fluyan sin romper el ritmo, en dosis asequibles y suficientemente amortiguados por las escenas de acción vertiginosa que los rodean.

En este caso, el realizador responsable de la última trilogía de Batman (Batman Begins, The Dark Knight y The Dark Knight Rises) se ha apoyado en un elenco de actores que también ayuda a hacer creíbles y oportunas las escenas más explicativas. El ya mencionado McConaughey, ganador del Oscar al mejor actor en la última edición de los premios por Dallas Buyers Club, vuelve a demostrar por qué la comedia romántica –con todos los respetos- se le quedó pequeña. Algo parecido a lo que le está pasando a Anne Hathaway, compañera de reparto y de nave espacial en Interstellar, quien se despojó en Los Miserables de la cadena de los papeles amables. Jessica Chastain poco tiene que demostrar y suma solvencia a un reparto que completan con pequeños papeles Michael Caine, Casey Affleck, Ellen Burstyn y Matt Damon, entre otros.

Agujero de gusano mediante, Nolan filma el espacio pero enfoca al hombre y enfrenta de una manera contundente, con múltiples lecturas y posiciones, los conceptos de Humanidad e individuo. De la misma forma, la razón y la objetividad científicas miran a los ojos de la parte más irracional, instintiva y puede que constitutiva del ser humano, la de la supervivencia, la fe o el amor.

En cuestiones formales, la fotografía de Hoyte van Hoytema (Her, The Fighter) es espectacular y la belleza de muchas de las escenas de Interstellar hace que verla en pantalla grande merezca especialmente la pena. También por el sonido, que va de lo apabullante y atronador de los motores espaciales al silencio más absoluto en fastuosas panorámicas del Universo. Sin desperdicio.
Interstellar, puro Nolan también en el espacio exterior
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