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TRIBUNA

Del 9-N: Cataluña vista desde América

sábado 15 de noviembre de 2014, 19:14h

Pues ya hemos pasado el 9-N en el otro lado del Atlántico, siguiendo los sucesos en Cataluña –que, repasados desde hace meses, cada vez más perdían interés mediático, conforme se extendía el cerco legal a Artur Mas y se cantaba un resultado no vinculante–y nos concentramos ya en el 10-N, es decir,en ese día despuésy hacia delante, cuando la polvareda amaina y deja un panorama un poco más claro sobre lo acontecido. Al menos eso nos parece en la lejanía desde donde escribo, ajeno, eso sí, a la catalanidad a la que no pertenezco.

Estos meses se ha seguido en México el desarrollo del asunto planteado por Mas, con escaso interés, quizás por verlo improbable y ya un tanto apagado desde la derrota de los separatistas escoceses. El fracaso del referéndum escocés ha menguado el catalán y junto con la prohibición del Supremo a efectuar la consulta catalana, tachándola de ilegal, por mucho que Mas y sus muchachos retaran al poder constituido, efectuándola, ha mermado enormemente el prestigio de ese grupo en el exterior y fuera de España no nos hemos creído que llegara ni la ruptura ni el triunfo de Mas, por más que ha hecho al día siguiente de su consulta una verdadera alharaca por vendernos que sus cifras son apabullantes, pues sabe bien que conducen a ninguna parte al no ser jurídicamente vinculantes.

En efecto, se trata de procesos muy distintos, el escocés y el catalán, por más que desearan empalmarlos en Barcelona. No obstante, nos hemos dado el tiempo para intentar el comprender ese pleito de familia que nos intriga, esa pugna España-Cataluña, o si se prefiere, la de un puñado de catalanes contra España, porque habemos muchos que no concebimos ni deseamos ni necesitamos una España fragmentada ni consideramos que sea imposible efectuar un replanteamiento de prerrogativas y facultades territoriales –incluso, sin requerir que pase por la federalización del país [no vaya a ser una quimera como podría serlo la república, idealizándolas]– ni vemos imposible renegociar acuerdos fiscales entre los españoles. Eso sí, tenemos claro que si hacerlo convence a Cataluña y hace más justa la distribución de la riqueza en España, ¡avante! Y tales acuerdos no pasan ni han de presuponer,desmembrarla.

Y hasta allí.

Espero estar entendiendo bien el meollo del asunto, porque si lo limito solo a lo cultural como justificador del separatismo catalán, estaríamos perdidos en un laberinto que cada semana nos arroja al otro lado del Charco, intolerancia, soberbia desbordada y atónitos comentarios y reinterpretaciones del pasado reivindicando lo catalán, tirando a lo que sea y de lo que sea con argumentos revisionistas que trocan en catalán a media Humanidad. Puestos a reivindicar, mi aprensión aumenta, pues un catalán que sí lo fue, Jaime Nunó, es el autor de la música del Himno Nacional de México, que este año celebra su 160 aniversario. Me lo he pensado en decírselo amigo lector, pues no sea que vengan los catalanes recalcitrantes de Mas a por nuestro himno. Es que no hay manera de seguirles ciertos argumentos de supremacía cultural que no compartimos y sí rechazamos tajantemente.

Y en efecto, en el exterior podemos decirlo claramente: todo este asuntillo no ha mancillado el intocado prestigio de España, puesto que fuera de ella muchos hemos visto desinflado el movimiento de Mas. Por mucha alharaca que emprenda al proseguir con su consulta y alardear de sus resultados. Ya se sabe que estando dentro uno cree que tal o cual cosa es relevante y se oye fuera. No es el caso. Se ponchó. Se desinfló el movimiento y tendremos España para rato, para dicha y fortuna de quienes la apreciamos.

Sigo preguntándome que pensará el señor Mas, en caso de seguir adelante en su despropósito, acerca de lo que tiene que decirle a los catalanes que han vivido de la industria del libro en castellano con sus altas ventas en América, si persiste en su política de solo hablar catalán. ¿De verdad se piensa que tendría futuro enviar libros en catalán a una América castellanohablante que no tiene necesidad ni interés de empezar a estudiar catalán? ¿pensará inundar el mercado lituano imponiendo el catalán a esas editoriales? A saber.

Eso sí, se dejó avanzar este asunto que debió detenerse hace mucho tiempo. Vulnerar el estado de derecho con tanta chulería es inaceptable. Pero al final ha quedado solo en lo que ha quedado y plantea nuevas oportunidades para esquematizar de manera renovada qué se quiere como un modelo de país que concilie los intereses de sus diversas regiones. Y lo veo más necesario que tal ánimo y propuesta surja de Rajoy que de Mas. Podría suponerse que no, que debe ser o de ambos o de Mas. Pero el tema no es solo catalán e involucra a todos. Rajoy está perdiendo la oportunidad histórica de mostrar liderazgo. Su inmovilismo opera en contra de los intereses de España.

Y no está de más decirlo, porque no han faltado referencias, guiños y reproches de catalanistas que se sienten incomprendidos y no secundados: no son procesos iguales las pretensiones vascas, gallegas o catalanas que los independentismos hispanoamericanos del siglo XIX –más estructurados y exitosos que los citados– al consolidar naciones independientes de España allende el Atlántico y por mucho, no pueden empatarse. Y no está de más observarlo en estos momentos al reprochar a los hispanoamericanos su carencia de solidaridad con su causa llamándolos además, desmemoriados, puesto que carecen de las mismas condiciones y elementos a valorar, de forma que este catalanismo beligerante no encuentra eco en estas tierras o es que quizás sea solo la ventaja de separarnos de España un océano que facilitó las cosas, el desprendimiento, o simplemente no concebimos una España fragmentada ni la promovemos ni consideramos que Cataluña tenga que ser diferente de España, pues está intrínsecamente alojada en su seno y así nos gusta y la ponderamos con afecto.

No me extiendo mucho más en mis reflexiones. Aunque comprendo que el régimen de Franco machacó con aquello de “una, grande y libre” al referirse a España, me pregunto si los españoles de bien no es lo que desean legítimamente para su patria; una que respeta diferencias históricas, pero con madurez las asume e incorpora para construir un futuro para todos. Estoy cierto que así la desean porque así lo merece ser, pero esta vez respetando diferencias históricas y en democracia. Y quienes desde afuera la vemos y apreciamos, la concebimos así y no fragmentada ni compramos discursos y alharacas nacionalistas. Sabemos lo estéril de su lucha y lo falaz de sus ideas. No hacen faltan separatismos, sino voluntades para crecer armoniosamente con justicia para todos. Hoy sé que el mapa de España está completo y eso me reconforta. Nada me dará más gusto que los amigos españoles me secunden.

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