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LA RENOVACIÓN DEL PP

sábado 22 de noviembre de 2014, 18:00h
El Rey Juan Carlos, consciente del agotamiento del régimen, ha renovado su más alta Institución...

Reproducimos a continuación, por el interés que ha despertado en las redes sociales, el artículo de Luis María Anson publicado con este título en el diario El Mundo.

“El Rey Juan Carlos, consciente del agotamiento del régimen, ha renovado su más alta Institución, abdicando generosamente la Corona en su hijo Felipe VI. Alfredo Pérez Rubalcaba convocó primarias en el PSOE para adaptar el partido a las circunstancias del tiempo. La renovación socialista se llama Pedro Sánchez, el político que, manteniéndose en el centro izquierda, ha rejuvenecido la imagen del PSOE. Algunos fallecimientos especialmente tristes han dado ocasión a la renovación generacional sin fractura en dos instituciones de especial relieve financiero y empresarial. La Iglesia ha instalado en Madrid a un arzobispo especialmente sensible al tiempo nuevo, Carlos Osoro, que ha hecho una labor pastoral de singular relieve sobre todo en el Principado de Asturias y en la Comunidad Valenciana. Ante el anquilosamiento del Partido Comunista, enmascarado en IU, la extrema izquierda ha sabido renovarse disparando la saeta de Pablo Iglesias sobre la diana electoral. (Cayo Lara ha respondido anunciando su dimisión).

Los responsables del PP no se han dado cuenta todavía de la necesidad de rejuvenecer el partido y adaptarlo a las demandas de la generación nueva. Resulta duro decirlo: para la juventud, Mariano Rajoy es un viejo que pertenece a los tiempos pasados. El incienso quemado en el botafumeiro que todos los días bambolea Soraya ante el despacho de Rajoy, el hedonismo de las zahúrdas del poder, la molicie de los que disfrutan de la situación, impiden darse cuenta de que el esplendor en el que viven en Moncloa es ya el esplendor del incendio.

Mariano Rajoy acertaría si toma el pulso a la nueva España, con la obligada prudencia y con la necesaria moderación y equilibrio, dando paso a gentes que respondan a lo que la ciudadanía exige, y no solo en el ámbito económico sino sobre todo en el cultural y el político. Seguro que existen dirigentes populares capaces de pilotar el barco del PP en las aguas emborrascadas de la España que llega. Me hablan de Íñigo de la Serna, de Alberto Núñez Feijóo, de Ana Pastor, de Cayetana Álvarez de Toledo. Los que transitan la geografía interna de Génova podrían aportar, sin duda, otros nombres de dirigentes capaces de hacer frente a lo que se nos viene encima.

No será fácil que Mariano Rajoy entienda el mensaje de las nuevas generaciones. Tras cuatro años en el poder querrá repetir. Es una posición lógica pero, quizá, no inteligente. Lo inteligente es dar paso, abrir cauces limpios, despejar los horizontes inciertos. Sería un gesto de soberano acierto si Mariano Rajoy atendiera a las exigencias de la ciencia política y despejara la incertidumbre del futuro, tal y como piden ya dirigentes cualificados del PP. La Monarquía, la Iglesia, la gran empresa, el Partido Socialista, la extrema izquierda se han renovado en los últimos meses. El Partido Popular no puede perder el tren del futuro. Debe subirse a él en marcha y sumarse a la construcción de una España nueva que supere los secesionismos estériles, la corrupción de una clase política tábida y voraz, la esterilidad de los sindicatos reumáticos y el asco profundo que los albañales del régimen producen en una juventud divorciada del sistema y cada día más indignada ante el espectáculo de la putrefacción.”