www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EL TEATRO EN EL IMPARCIAL

Lucía Etxebarría: "El artista no debe ser político"

miércoles 17 de diciembre de 2014, 16:47h

Inicia una trayectoria teatral como dramaturga y directora de escena.

Lucía Etxebarría: 'El artista no debe ser político'
Ampliar

Lucía Etxebarría es conocida sobre todo como novelista –entre otros, premios como el Nadal o el Planeta la avalan-, y también como poeta. ¿Por qué dar el salto al teatro ahora: Dios no tiene tiempo libre –en cartel, en el madrileño Teatro del Arte-, Flores para Sally, Cuentos clásicos para tiempos modernos…? ¿Qué le aporta y qué le exige el teatro frente a los otros géneros?

La poesía para mí es algo casi religioso. Viene de la liturgia y significa contactar con lo inexpresable. Me gusta Kavafis, Pizarnik... Me da pena no leer en ruso a Maiakovski. Pero si quiero narrar, narro desde la novela, nada que ver con la poesía. Y el teatro es como un artefacto, como un mecanismo de precisión. En la novela nadie te acorta el espacio, ni te dice que no puedes ir a más de hora y media o dos horas. En la escena teatral estás constantemente ante un mecanismo de relojería. Tienes que batallar con el tiempo. Es como trabajar una pieza de orfebre. El teatro es un sistema matemático. Me tuve que meter estructuras matemáticas en la cabeza. Cuando un actor se ríe tiene que ser tres segundos exactos después de aquello otro. La novela tiene muchos trucos, pero esto en el teatro es mucho más difícil.

Y además en equipo…

No tenía planeado dirigir mis obras. Pero el hacerlo me sorprendió. Creo que el sistema de dirección en España no tiene nada que ver con el sistema británico. Aquí se recurre mucho al método de gritarles a los actores. Muchas voces, mucha intensidad. Muy jerárquico. Maltrato. Yo he trabajado con los actores de forma muy diferente. A algunos les venía muy bien y otros pensaban que no me imponía. Descubrí que dirigir me gustaba muchísimo y que sorprendentemente se me daba bien. Le aseguro que he sacado cosas de Antonio de Cos –el David de Dios no tiene tiempo libre-, que Antonio no había sacado nunca. Se trata de sentarte mucho con él, hablar y hablar. Salía muy cansada y mentalmente extenuada. Por suerte la ayudante de dirección, Marta López Paciña, es arquitecta y nació con el don de la matemática. Yo me iba mucho más a lo abstracto. Cuando yo me iba a un delirio ella lo paraba y cuando ella se ponía muy cuadrada, yo iba por otro lado. Sin ella no lo habría logrado. Es un trabajo conjunto, la gente no valora que a veces el ayudante de dirección puede hacer más trabajo que el director.

Un aspecto central de su comedia negra y romántica: Dios no tiene tiempo libre, es la corrupción política que envuelve los matrimonios de Alexia y Elena, las dos protagonistas…

Y a él también. David, el personaje masculino, es un arribista clásico, es un trepa. Desde el momento en que acepta meterse en esto y mentir por dinero… Él lo dice en un momento, “yo no tenía una tarjeta del Ayuntamiento, pero si la hubiera tenido lo habría hecho”. La gente se corrompe si está en un sitio donde puede hacerlo. La pequeña corruptela que él hace es una corrupción. Lo que he creado es un trepa que cae bien, y que se redime en el último momento.

¿En qué medida una denuncia así puede ser socialmente eficaz?

No creo que el artista por definición deba ser político. No me interesan los escritores de partido. Sándor Márai no critica directamente el Partido Comunista, lo que hace es enseñarte personas… Mishima, Kafka, Thomas Mann…, ninguno de los grandes novelistas o músicos era político. El artista no ha venido a denunciar nada. En mi caso particular, si vives en este momento resulta imposible que no lo reflejes. Hablo de lo que veo. Pero creo que cuando un artista se mete directamente a apoyar a una estructura, ya está haciendo propaganda. No es denunciar, es enseñar. Si el arte se hace político se trasforma en propaganda y me parece muy peligroso.

Cuando leo sus obras percibo que ante todo evidencia casos concretos.

Sí, sí. El escritor tiene que plantear preguntas pero no tiene por qué responderlas. Yo solo muestro. Si tuviera una solución…, pero no la tengo. No existe. La idea que se ha instalado ahora, y de eso también va la obra, es que los políticos son malvadísimos y el pueblo es inocente. Es mentira. En la obra, estas dos señoras saben lo que está pasando con sus maridos. Pero no dicen nada. El chico acepta meterse en este asunto cuando le pagan. Me parece que cuando hay un problema de corrupción no es solo por unos políticos muy malos y un pueblo bueno, es toda la sociedad. Hay un 25 % de economía sumergida. Lo de la beca de Errejón no es ninguna tontería. Sabemos que la Universidad española funciona así, pero es muy fuerte lo de este señor. La idea redentora que nos venden casi todos los políticos, de que ha habido una gente muy mala y nosotros os vamos a salvar, me parece muy falsa. Si pasa algo, hay una responsabilidad colectiva.

¿Alexia y Elena son inocentes o culpables de la corrupción de sus esposos?

No entro en la inocencia o la culpa. Es muy ambiguo. Lo que pregunto es: “¿tú qué habrías hecho en esa situación?” La forma más fácil es no mirar. Fingir que no se sabe. Estas personas se mienten sobre todo a sí mismas.


La otra vertiente de Dios no tiene tiempo libre cae en la vida privada, el amor, la traición, el perdón…

Pero es lo mismo que en la política. Mienten todo el rato. Esta señora finge no ver que su marido es gay porque una vez que has entrado en un sistema de mentiras, pues ahí te quedas instalado. No creo que haya una diferencia entre lo social y lo privado: unos políticos malos y una gente buena. Aquí no habría habido burbuja si la gente no hubiera especulado. Hay una responsabilidad y no se quiere ver. A mí me parece que hemos colaborado todos. ¿Ha leído las memorias de Boris Cyrulnik? Es un libro increíble. Este psicoanalista francés, psiquiatra más bien, nos cuenta cómo en la Francia de Vichy cogieron a un montón de niños judíos, los metieron en un orfanato y en una sinagoga y al final, muchos años después, culpan solo a una persona. Él consigue sobrevivir y demuestra que si eso pudo suceder es porque toda Francia colaboraba. No solo vinieron los nazis, que eran muy malos. Hubo judíos colaboracionistas. No solo había criminales nazis. Es como cuando te divorcias, no toda la culpa es del otro. Alguna responsabilidad tienes. Hannah Arendt puso el dedo en la llaga.

Elena vive una resurrección simbólica, tras una vida sin autoestima. ¿Qué camino le queda por recorrer a la mujer española para recobrar esa autoestima?

Hay dos problemas. Uno es que la sociedad española, como la italiana, y cualquier sociedad latina, es muy machista si la comparas con los suecos…. Hay una tendencia a que una mujer no se sienta bien si no tiene un hombre. Y segundo, un sistema consumista, que hace que consideres que estás gorda, tienes arrugas… Si estás contento contigo mismo no te vas a gastar una salvajada en ropa, en peluquería. Hay un doble ataque. Atacan a las mujeres porque es el elemento más débil, aunque ya ataca a todo el mundo, también a los hombres. Ahora se someten a la tortura ridícula de la depilación. Hasta el vello púbico. La gente se lanza al consumo cuando está deprimida. Cuando te enamoras te ves monísima.

¿Cómo cree que ha influido su hija, su experiencia de la maternidad, para escribir teatro infantil, como Cuentos clásicos para tiempos modernos…?

Primero le voy a decir una cosa: como era una primera obra pensé que me la iban a machacar. Entonces quise hacer una obra adulta vestida de infantil. Una excusa para hacer una primera obra que no fuese examinada con lupa. Y para coger rodaje, aprender. Es muy divertida. A Blancanieves la salva la Plataforma antidesahucios porque no puedes cargarte el castillo si hay gente dentro. Caperucita era negra. Era todo un delirio, le íbamos metiendo cosas. Evidentemente empecé a hacer cosas infantiles cuando tuve a mi hija, los cuentos que hice los hice con mi hija, se los iba contando. Para mí es importante porque el autor varón que yo conozco con hijos, en general no se ocupa de ellos. Tienen asistentas. En mi caso, yo no tengo un señor que se vaya a ocupar de la niña, ya no puedo irme tres meses de viaje, quedarme todo la noche escribiendo, porque a las ocho me tengo que levantar. Te cambia la perspectiva porque tienes que estar muy con los pies en la tierra. No puedo encerrarme a escribir. Te obliga a estar conectada con el mundo real, a ir a la Asociación de Padres, no te puedes permitir entrar en una crisis depresiva. No he conocido amor real hasta que he tenido una hija. Los demás palidecen. Es obligarte a estar conectado con la realidad. Ves las cosas con otros ojos y relativizas mucho. No considero que una mujer tenga que tener hijos porque sí, me parece perfecto la que elige no tenerlos. Pero significa perder el contacto con la realidad y con el amor real. Los amores de pareja empalidecen.

¿Qué clima ha encontrado en la escena española hoy desde dentro?

Aquí hay un problema muy grave, que no es para quejarse, pues todo está subvencionado, el textil, la minería, pero se indujo al público a creer que no hay que pagar por el teatro, o sea que llevaban una obra al pueblo que fuera e iba subvencionada. Máximo pagaban 10 euros por la entrada, cuando una obra de teatro no cuesta 10 euros en ninguna parte. Y después llegó el 21 %. Las dos cosas se han cargado la escena. Tampoco hay cultura de teatro. El público va si sale una cara de televisión y los productores no arriesgan. Si la escena sobrevive a todo esto, será haciendo teatro con lo que podamos. En Argentina Tolcachir salió del corralito. Tenemos que montar teatro como sea. Sin escenografía, en mi casa. Depende de que se pueda resistir, que desaparezca el 21 % del IVA. Veo que hay dos corrientes completamente distintas, el off y el oficial. Y solo descubro cosas interesantes en el off. Te vas a Inglaterra o Francia y ves otra cosa. Hay unas escuelas de teatro brutales. Los actores tienen paro, sindicatos. Aquí mi esperanza está en el off, en las salas alternativas o en iniciativas como hacer teatro en las casas, buscar espacios nuevos, como Olga Durán que hizo una obra que transcurría en una peluquería y se hizo en una peluquería. Cerca de aquí hay una obra que se hace en una tienda de muebles… Creo que del circuito off van a salir cosas muy increíbles.

¿Va a seguir combinando novela y teatro? ¿Cuáles son sus proyectos?

No lo sé. Tengo que sobrevivir. Mis proyectos son de dónde saco el dinero. En España no se puede vivir de la escritura y de ahí la idea de marcharme. No tengo ni idea. Sé escribir, es lo que se me da bien. Si no tuviera una hija, estaría ya en Francia. En Francia hay sindicatos de actores, que aquí no existen, y en ningún sitio hay un 21 % de IVA. En Francia podría trabajar en el teatro. Cuando me canse me iré a Francia, que es como la tierra prometida. Cualquier persona que viva hoy en España está muy descorazonada. Veo muy complicado que esto se recupere. Vienen los de Podemos prometiendo el oro y el moro pero no me lo creo. Por ejemplo, la renta básica es imposible, creo que ya lo han tirado para atrás. Prometen sin decir cómo lo van a hacer. Cada vez es más deprimente vivir en España, es un momento muy duro. No se puede sobrevivir así. La gente se está matando, sacando de donde sea. ¡Pero así no se puede continuar toda la vida! Y está el problema de la piratería, que es una locura. Parece que se nos dice que la culpa es de los autores, que somos malos y que nos muramos de hambre, es muy fuerte. Al final la persona que puede escribir es la que tiene dinero por otro lado. Con lo cual se crea una cultura pija, en la que solo se puede ser artista si tu papá te mantiene. Se considera que el actor, el escritor… no tiene que cobrar por su trabajo. Hay que tener dinero por familia, hacer un matrimonio ventajoso… o ser camarero. Que todo trabajador cultural tenga que vivir por narices en precario me parece lo más fascista del mundo. Esta idea presuntamente de izquierdas de una cultura libre, de que no hay que pagar, es fascista. Al final solo escribe el pijo o el pagado por el partido.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+

0 comentarios