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DESDE ULTRAMAR

EEUU y Cuba acuerdan acercamiento

jueves 18 de diciembre de 2014, 22:05h
Hablar de ese estratégico portaaviones que controla tres mares llamado Cuba, es un tema infinito y repleto de aristas. Contar y no acabar, pues. La Gran Antilla, tan codiciada por todas las potencias, explicando así porqué ni España la soltaba ni las demás le quitaban ni le quitan la vista de encima, es y sigue siendo tan estratégica, que el llamado al acercamiento acordado entre Washington y La Habana –que sabe más a medida unilateral del primero ante lo poco que ofrece a cambio la segunda– ni es un llamado gratuito ni es menor. Desde México lo tenemos claro: si los estrechos de Yucatán y Florida son nuestra salida al mundo, lo que suceda en Cuba jamás nos es ni puede sernos indiferente. Va nuestra seguridad nacional de por medio.

Los mexicanos compartimos demasiados intereses con los dos países vecinos, como para permanecer ajenos a cualquier cambio del statu quo prevaleciente y si fuera de la envergadura del anuncio efectuado entre los presidentes de ambos países este 17 de diciembre de 2014, merece nuestra entera atención y una lectura pronta. Y tal anuncio deja, en efecto, muchas preguntas y recovecos que entrelazan los componentes de un muy complejo tema, con sus muchas caras y sus muchas voces. Debemos pasarle una lupa por encima. No necesitamos a Estados Unidos enseñoreado de Cuba, con 3 mil kilómetros de frontera terrestre compartida y el Golfo de México, ya es suficiente.

El anuncio de este acercamiento mírese con absoluto recelo y especial precaución. Puede no ser tan positivo como podría pensarse en primera instancia. Y es que no lo es del todo, porque Washington jamás da pasos en falso…pero La Habana, tampoco. Si algo aprendieron los cubanos de la etapa castrista en este medio siglo, ha sido a plantarle cara a los estadounidenses y deseo que lo sigan haciendo. Eso es algo que el resto de los americanos y muchos extraamericanos, debemos tener siempre muy presente y practicarlo más seguido, para ni dejarnos apabullar ni permitir el abuso yanqui que rápido asoma, lamentablemente y por permitirlo, ya sea por encandilados o por temerosos. Frente a Estados Unidos siempre hay que ir dos pasos adelante.

¿Los estadounidenses ya quieren volver a Cuba? Porque hay historia, no podemos obviarla. El abuso miserable con el que se condujeron en Cuba a partir de arrebatársela a España en 1898, adueñándose de ella al completo y arrogándose el derecho de disponer de ella a su antojo, siempre en detrimento de los cubanos, les ganó merecidamente ser echados al final con un patada en el trasero. Cuba se hizo respetar desde entonces y aprendió a mirar de frente a su oponente. Jamás lo perdonaron en Washington, como jamás han renunciado a regresar a esa etapa dorada. Pero no fueron víctimas. Fue su estancia un episodio vergonzoso que espero que los cubanos impidan que se repita. Se pueden tener los más altos anhelos mutuos como expresó Obama en su alocución, pero hasta allí. Cuba deberá ser cubana siempre y no estar al servicio de Estados Unidos, como muchos lo siguen anhelando en Washington.

Ahora bien, que Cuba se cobró a lo chino, les jugó cubano, embargando los bienes de los estadounidenses en la isla, lo que implicaba a ella misma –pues eran sus verdaderos amos– y no pagó lo debido, también es verdad. Se ganó el embargo. Los detractores del castrismo olvidan que en la etapa de la Republica mediatizada o “La Republiquita” (1902-59) Cuba era la tercera generadora de riqueza de América, pero aquella no lo era para sus ciudadanos, por más que lo sostenga la élite cubana que podía ir a Miami y Nueva York. Apenas cuesta creer cómo se deterioró y agrió una relación tan estrecha, alertada y denunciada por mentes preclaras como José Martí o Nicolás Guillén. Suena sórdido oír a Obama mentar a Martí. Podrá pedirle democracia electiva a Cuba pero a cambio, debiera adecentar Harlem o cerrar las reservas indias, pues también tiene sus cositas. Quizás mejor convenga pasar del tema de derechos humanos, para no darse un balazo en el pie.

Pasado el astuto padrinazgo soviético a la Revolución Cubana, envalentonándola, esta partida de ajedrez se complica. Porque ni Estados Unidos renuncia a Guantánamo –otra muestra del abuso perpetrado en el pasado y del interés por tener un pie metido en Cuba– ni la Rusia de Putin renuncia a su alianza con ella, pues mantenerla la pone a las puertas de Estados Unidos. Y no sabemos qué política exterior seguirá Raúl Castro de ahora en adelante, tan abanderado de movimientos bolivarianos cual heredero del chavismo (vaya paradoja, el serlo). Que el Papa sea el intermediario refleja que ha hecho de la Ciudad del Vaticano un vivero iberoamericano. Enhorabuena, Santidad.

Desde luego que el anuncio de este acercamiento contrasta solo en parte con las amenazas de otros mandatarios estadounidenses. Recordemos las presiones de Nixon –que como vicepresidente pensó que Castro sería un títere más– o de Reagan o la bravuconada de Bush padre, diciendo que sería el primer presidente de su país en caminar por las calles de una Habana Libre. Faroladas que no funcionan con la Cuba castrista, ya le dije.

En el comunicado a mirar con muchas reservas, se especifica en Washington que se empoderará al pueblo cubano (lo que implica invertir en estructurar una clase política opositora), que ampliará permisos especiales y de viaje y la facilitación de mayores envíos de remesas. Los dineros jugarán un papel clave para crear grupos políticos alternos y por ende, opositores al régimen castrista. Es jugar con fuego. La línea es tenue entre ayudar y ser intervencionista. La accesibilidad a Internet que se anuncia, abrirá un mundo del que rara vez disponen los cubanos, que algunos intuyen, pero muy pocos conocen y eso les llevará a contrastar lo que tienen y sobre todo, lo mucho que no tienen. Libertades, por ejemplo. Para bien y para mal. Pues menuda cosa. Sin libertades apremiantes, a los isleños les puede generar cierto malestar hacia su gobierno. Empero, las medidas parecen demasiado unilaterales y no sabemos que tanto permitirá Castro.

Mas como me advertía el internacionalista José Miguel Calderón López-Figueroa, no perdamos de vista las coyunturas. ¿Puede Obama convencer de estas medidas a un Congreso republicano, que por serlo es anticastrista por naturaleza, al que da un nuevo acicate con el cual golpearlo políticamente? ¿Castro está ahorcado con la torpe ayuda de Maduro, que jamás será Hugo Chávez? ¿Reacciona Estados Unidos al merodeo chino y ruso en la América Latina, moviendo piezas en su patio trasero, como la llamó nuevamente el secretario de Estado John Kerry en comparecencia ante su congreso ¡en abril de 2013!? Y se anuncia renegociar con Cuba y México el reparto del Golfo de México, donde los intereses petroleros son enormes y donde Cuba tiene denunciado cual corresponde, el Tratado de Washington (1978/2000) que ya lo repartió entre México y Estados Unidos, excluyéndola. Malas noticias para México. En eso va de por medio el futuro energético de EE.UU. La geopolítica está jugando un papel determinante y ello impide ir jubilosos tras este anuncio que pinta más para chapuza encubierta. Quedemos alertas.
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