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CASTRO, ASPIRANTE A JUEZ ESTRELLA

José Castro, conocido por su acreditada incompetencia y su descarada ambición de convertirse en juez estrella...
José Castro, conocido por su acreditada incompetencia y su descarada ambición de convertirse en juez estrella, ha decidido sentar en el banquillo a la Infanta Cristina, salvo sorpresa de última hora. Frente a los abogados que aseguraban el sobreseimiento, he ganado la apuesta. Escribí reiteradas veces que Castro alargaría el proceso lo más posible para permanecer en los medios de comunicación y después llevaría a juicio a Doña Cristina. Al juez Castro le pirra la notoriedad y, además, como está a punto de jubilarse, pretende que el estrellato le permita montar un bufete suculento.

En contra de la abierta oposición del fiscal, en contra del dictamen del abogado del Estado, y aun siendo imposible eludir la doctrina Botín, el juez Castro se ha aprovechado de una rendija inverosímil y ha llegado al éxtasis de la acusación contra Doña Cristina, coreado por un sector de la opinión pública y publicada.

Parece probable que a lo largo del procedimiento y en los diversos recursos la Infanta resulte absuelta. Pero, en todo caso, el juez habrá conseguido sus propósitos de notoriedad. El daño que ha hecho a la Infanta es irrestañable. Doña Cristina ha sido víctima de un marido zoquete decidido a enriquecerse a toda costa y de un juez enfrentado por su afán de notoriedad con el fiscal y el abogado del Estado. No es fácil decir todo esto contra corriente pero me siento en la obligación moral de escribir este artículo porque es la verdad la que nos hace libres.