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JORNADA 17: ATLÉTICO 3 LEVANTE 1

La calidad hace disfrutar al Calderón pero la estrategia saca al Atlético del fango (3-1)

Diego García. Estadio Vicente Calderón
sábado 03 de enero de 2015, 17:59h
La cabeza de Godín sacó a los suyos del agujero autoimpuesto al sacar del campo la calidad por la receta física. Arda y Griezmann comandaron la mejor chispa combinativa de la temporada. Por Diego García



El primer evento colchonero del 2015, previo al advenimiento para los focos oficiales de Fernando Torres en el rol de "hijo pródigo" no exento de la necesidad de adjuntarse a la meritocracia del actual vestuario atlético -tan alejado como extraño del club que abandonó el Niño-, conformaba la urgencia de medir su altura de competitividad a estas fechas y, con ello, calibrar el espacio del flamante fichaje del mercado invernal global en el sistema. Todo ello envuelto en la exigencia de seguir estrechando el cerco psicológico y estadístico para con el líder de la Liga, el enemigo íntimo del Paseo de la Castellana.

Afrontó Simeone el envite con su habitual pragmatismo estructural. La idea de juego vira, poco a poco, hacia un mayor protagonismo con la posesión fluida de la pelota y se mantiene la inercia de la apuesta de esta temporada y, por ende, se perpetúan sus víctimas. Cerci ya no acudirá más al banquillo del Calderón y Mario Suárez no ve la ocasión de entrar por la capacidad equilibradora de buena salida de pelota de Tiago en la medular. Gabi, Koke, Arda y la movilidad de Griezmann en todo el flanco ofensivo para desnudar la valía de desetabilizar entre líneas, seguían apuntillando la alimentación del rematador croata -más apremiado que nunca en su faceta goleadora en este intervalo de incertidumbre ante el reparto de atribuciones en el ataque madrileño-. Gimenez seguiría tratando de cimentar su reputación y crecimiento ante la baja de Miranda y Siqueira, haría lo propio ante la ausencia del imponente Ansaldi. Más balón para enriquecer la apuesta física ordenada. Raúl García, de nuevo en la banca, veía como sus minutos de titularidad pasados quedaban restringidos ante la mutación sistémica.

Alcaráz, por su parte, arribó en la ribera del Manzanares con la intención de indigestar el retorno a la competencia tras la ingesta de descanso navideño. El técnico andaluz reprodujo el sistema de bloque rocoso, especializado en el territorio de la guerra de guerrilla por potencia y astucia de sus puntas, con la premisa de mantener a cero su meta, primero, y, sobre esa base, crecer con transiciones más o menos elaboradas. El partido debía caer en el marasmo de la anestesiante superioridad anatómica visitante para buscar el resquicio a la espalda del premeditado dominio rival. Ivanschitz, Casadesus y Rafael representaban el veneno de un centro del campo y zaga imponentes desde el prisma del despliegue físico. El balón parado y la eficacia en la repulsa de las intentonas a balón parado colchoneras, variables básicas en el guión de este Levante que busca reencontrar su zona de seguridad en la Liga. La participación de Barral, El Zhar y Pedro López, adalides del buen trato a la pelota, debía esperar al desarrollo de los acontecimientos sobre el césped.

Bajo esta hoja de ruta de posesión, de unos, y repliegue y salida, de otros, arrancó del partido. Sin embargo, el Levante se saltó el esquema protagonizando el primer acercamiento a puerta, con un chut cruzado de Rafael que detuvo Moyá en el minuto 5 de juego. Se abría fuego del modo susurrado por el once de Alcaraz y el Atlético, si bien no concedía metros a su rival en campo propio, no había salido con el ardor en la presión a toda cancha.

Respondió a balón parado equipo local. Un centro de Gabi y remate de Griezmann en volea que repelió la zaga en el 7 y el gol anulado a Tiago, que remató en fuera de juego un cabezazo de Godín tras el saque de falta frontal de Gabi, en el 12. El bloque del Cholo aceptó el rol que le proponía el sistema visitante y manejó en este arranque de duelo la pelota con horizontalidad e intrascendencia ante un equipo agazapado que se entregaba al balón largo.

Mandzukic culminó el cambio de escenario en el 16 con un testarazo desviado tras la combinación entre Griezmann y Siqueira, que ejecutó el centro desde la banda. Se abrían las primeras rendijas en la ortodoxia táctica a través de la asociación entre líneas local. Sin embargo, avisó el equipo levantino con una transición tras pérdida de Gabi, completada en chut de Morales, que atajo Moyá. Pero la pelota obedecía ya el ritmo asociativo interlineal rojiblanco con las entradas y salidas continuas de Arda, Griezmann y Koke.

De esta variante, y de su relevancia en crecimiento, nación el primer tanto del duelo. Tiago abrió a la entrada de Siqueira en banda izquierda. El centro del brasileño dibujó una parábola trompicada que cazó el punta galo con un cabezazo que se coló por encima de Mariño. Corría el minuto 18 y el Atlético había dado el primer paso sin un despliegue físico considerable. La reacción de Levante, una incógnita a resolver en este punto de inflexión que erosionaba el plan incial.

Casadesús probó suerte con una volea demasiado cruzada tras un mal despeje de Juanfran en el 27, pero el ritmo de juego había quedado anestesiado en el último cuarto de hora del primer acto por obra y gracia de la fluidez combinativa local y la recta vehemencia en el guión del Levante, que no solo no se alocó en busca del empate, sino que mantuvo la orden del equilibrio por encima del vaivén del resultado. No adelantaba líneas ni amenazaba.

Esta decisión conllevó el crecimiento en llegadas de un Atlético cómodo en el cortejo de la pelota, con un Arda que, engalanado como artista -tres taconazos y otros tantos gestos técnicos en los primeros 45 minutos-, chutó arriba desde la frontal tras otra buena combinación en movimiento de desmarque de Mandzukic, en el minuto 29, y propició el segundo gol anulado al conjunto capitalino. Recibió en banda, rodeado, dibujó un túnel a su par, que tomó cuerpo a través de su tacón, y desbordó para ceder al remate, en falta a juicio del colegiado Álvarez Izquierdo, de Mandzukic.

Subió entonces líneas de intensidad el Atlético para robar la pelota en campo rival, morder y sentenciar. Producto de este increscendo nació el centro de Tiago y remate en el primer poste del croata que sacó Mariño, sosteniendo a los suyos en el partido en el minuto 37. Esbozó un par de contras con el freno de mano impuesto el Levante. Faltó fuelle e intención de hacer daño a los granotas.

Llegó el intermedio con un remate de media distancia de Juanfran desviado tras el despeje de Mariño, tras una falta lateral colchonera. Los de Alcaraz, que deslizaron el paso de los segundos en el tramo final, celebró como una batalla ganada la llegada a los vestuarios. Debía cambiar la actitud y la apuesta para sacar algo del Calderón, pero , de momento, le valía con contemporizar.


Sin embargo, la voracidad y multiplicación en llegadas del Atlético encontró la sentencia que le fue negada en el cierre del primer acto. Un centro de Juanfran con remate de Mandzukic que sacó Mariño en brillante estirada fue rematado a la red por Antoine en su enésima confirmación como pieza clave del enriquecimiento del proyecto de Simeone. Minuto 48 y salto local hacia los tres puntos.

Con la calma que otorga la inercia ascendente, el Atlético descorchó su mejor champán combinativo y la cima de juego alegre de este duelo tomó cuerpo en este tramo de juego. Un centro de Juanfran encontró la cabeza de Mandzukic en un escorzo kamikaze que rozó el poste del Levante en el 49; una apertura de Tiago tras cesión de Arda, centro de Juanfran para la dejada de Manzukic y la cesión de Griezmann, concluyó en una obra de arte mandada a lamer el larguero por el medio luso en el 55; y una nueva asociación, ahora en la izquierda, entre Koke y Griezmann, con amague de Arda, que cerró el chut muy desviado del croata cerró unos diez minutos de ensoñación.

Alcaraz dió entrada entonces a la calidad de su banquillo para buscar un tratamiento de choque ante la caída en picado de los suyos: El Zhar entró por Rafael en el minuto 59. Y, de buena fe, que consiguió remover los cimientos del discurrir del choque. Su equipo, sin delanteros que aguantaran la pelota y dieran respiro a su repliegue, encontró en el balón parado la opción de apretar el marcador. Un saque de esquina con remate sacado bajo palos de Siqueira condujo al remate a la red de El Zhar.

Corría el minuto 61 y el partido cambiaba, de nuevo, de escenario. El Levante creía de nuevo. Un saque de banda centrado por López llevó al remate de Ivanschitz que no embocó portería por poco. En el saque de esquina posterior, Casadesús no remató entre los tres palos, sin oposición.

Simeone contempló extinguido el brillo de la calidad y dio entrada a Raúl García por Arda Turan. El Levante leyó este cambio y adelantó líneas de presión. El Atlético estuvo obligado a jugar por arriba y en largo. Ganó confianza para bajar la pelota al suelo el bloque visitante con El Zhar como dueño del tempo. Barral entró por Nikos para apuntalar la apuesta del último cuarto de hora.

Un chut de larga distancia de Gabi que atajó el meta visitante con comodidad, único bagaje ofensivo desde el éxtasis. La amarilla a Raúl García por perder tiempo y encararse con Sissoko en el 74 representó el estado de indecisión de un partido dominado. El Atlético había controlado al Levante en la pureza combinativa pero se entregó al fango, un terreno en el que las fuerzas se igualan.

Una contra veloz lanzada entre Griezmann y Raúl García constituia la única ocasión generada en el último intervalo de juego. Sin embargo, en ese terreno pantanoso autoimpuesto, la pegada de la estrategia sacó al Atlético del agujero al que se había abandonado. La cabeza de Godín, que remató a la red el córner posterior a la contra, castigando la horrible salida de Mariño, cerró el marcador y el fragor levantinista.

Griezmann dejó su plaza a Saúl en el 84 y el duelo llegó a su fin con el suspiro local y la resignación visitante. Los colchoneros sufrieron las consecuencias de la contradicción en la apuesta de juego y los de Alcaraz sufrieron la impotencia técnica de buena parte de sus voluntariosos atacantes. El 3-1 final permite tomar impulso a los madrileños en uno de esos duelos que suman en lo matemático pero que siguen sumiendo en el debate metafísico la coherencia entre el sistema de juego y los nombres de la plantilla actual. Y todo esto sin el item Torres.

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