www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

64.405 PARADOS MENOS: NO ES SUFICIENTE PERO SÍ ALENTADOR

lunes 05 de enero de 2015, 12:20h
El desempleo descendió durante el pasado mes de diciembre en 64.405 personas. Si tenemos en cuenta...
El desempleo descendió durante el pasado mes de diciembre en 64.405 personas. Si tenemos en cuenta que todavía están registrados 4.447.711 parados habrá que concluir que la cifra es modesta. El desempleo sigue siendo una tragedia en España, si bien hemos emprendido ya un camino alentador. En 253.627 personas se ha reducido el paro durante el año 2014. De seguir la tendencia por ese camino, en cinco o seis años España se situará en cifras razonables.

La política económica y las reformas laborales han producido el efecto adecuado. Desde la objetividad, nadie podrá negar ese éxito a Mariano Rajoy. Hace tres años, ante las reformas y los recortes, los sindicatos se lanzaron a una campaña desmesurada asegurando que el paro se multiplicaría. La inercia de los despropósitos de Zapatero mantuvo el crecimiento del paro durante algunos meses. Pero, en contra de los augurios sindicales, enseguida se comprobó que la política emprendida era la acertada y solo tres años después en el pasado 2014 se han creado cerca de 300.000 empleos.

José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos, demostró, por otra parte, que las desmesuradas exigencias sindicales han sido la causa principal de que cerraran muchos millares de empresas. Los sindicatos han puesto sus intereses por encima de lo que convenía a los trabajadores. Han tratado casi siempre de demostrar su poder, o mejor dicho, su prepotencia. Un número cada vez más crecido de trabajadores se ha enfrentado a los sindicatos demostrando que es preferible un puesto de trabajo, aún disminuido, que inscribirse en el paro. Los sindicatos, en lugar de reconocer su fracaso, se han refugiado en las empresas públicas y en las Administraciones para mantener sus exigencias. Pero la verdad es que, salvo excepciones, a sus manifestaciones solo acuden los liberados, el ejército de paniaguados que, en su mayor parte, no dan un palo al agua.

En una democracia pluralista plena, los sindicatos son piezas esenciales para el buen funcionamiento de la sociedad. No hay que destruirlos sino encauzarlos y democratizarlos.