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NOVELA

Juan Trejo: La máquina del porvenir

domingo 11 de enero de 2015, 17:05h
Juan Trejo: La máquina del porvenir
Premio Tusquets de Novela. Tusquets. Barcelona, 2014. 456 páginas. 20 €

Por David Cruz

“Una declaración de amor hacia la literatura”, es una de las definiciones que Juan Trejo nos ofrece de su propia novela. Y a mí me parece que es la declaración de un amante ambicioso, de un seductor con grandes pretensiones y con argumentos lo suficientemente sólidos como para, en principio, conquistar su objetivo.

¿Cuál es el objetivo de un pretendiente de la literatura? Supongo que una de las posibles respuestas sería lograr que su libro se integre en la corriente de ese río literario que viene fluyendo, desde la tradición oral y los primeros textos hasta nuestros días, a base de aprovechar el impulso de los predecesores y empujar a los sucesores.

Y realmente es mucho lo que recoge de sus predecesores La máquina del porvenir, una narración en tres tiempos con personajes de generaciones diferentes, envueltos todos ellos bajo el insigne y antiquísimo motivo literario del viaje, que en esta novela se despliega en tres de sus posibles representaciones:

El viaje físico: los protagonistas son una suerte de apátridas que cambian constantemente de país y algunos hasta de nombre; el viaje interior: todos ellos inician una búsqueda de su identidad que les permita comprender cuál es su sitio en el mundo y el propósito de su existencia, cuestiones que entroncan la novela con gran parte de la literatura que se viene produciendo desde la crisis de fin de siglo (momento en el que estos problemas existenciales empezaron a adquirir una enorme relevancia); y, por último, el viaje mítico, con sus tres fases perfectamente estructuradas: un objetivo o una misión encomendada al héroe, en este caso la construcción de la máquina del porvenir; un trayecto hacia su destino en el que se enfrenta a una serie de obstáculos que superará gracias a la ayuda de otros personajes, que aquí aparecen como maestros o guías espirituales; y un regreso del héroe a su tierra de origen. Es en el despliegue de este viaje donde la obra de Trejo enlaza con la epopeya clásica y con los cuentos populares.

Pero es más lo que recoge Trejo, mucho más, porque La máquina del porvenir es una auténtica enciclopedia de referencias literarias y cinematográficas, provenientes tanto de la literatura tradicional como de la llamada cultura popular. Algunas son patentes y otras más veladas, sin embargo, son estas últimas las que pueden resultar peligrosas. Porque gracias a ellas el lector quizá se sienta cómodo transitando una terra cognita, pero también puede suceder que tenga la sensación de recorrer sendas por las que ya pasó infinidad de veces. ¿No abrimos la novela releyendo el comienzo de Pedro Páramo? ¿No hay ideas que nos recuerdan al Siddhartha de Hermann Hesse? ¿No hay una estructura de la narración que nos remite a Respiración artificial de Piglia? ¿No hay numerosos pasajes y un cierto tono en la prosa que nos traslada a Los detectives salvajes de Bolaño?, ¿o a Las partículas elementales de Houellebecq?, ¿o a la película Érase una vez en América? (Por cierto, ojo con determinados homenajes al maestro Leone que quizá no sean tan explícitos como debieran, pudiendo llegar a confundir al lector. Véanse páginas 95 y 96). Sí, todo esto está en La máquina del porvenir y su autor es consciente; forma parte de su declaración de amor.

Ahora bien, ¿tiene esta novela el vigor suficiente para empujar a sus sucesores y, por lo tanto, merece formar parte de la corriente del río literario? Pues el caso es que no me siento con fuerzas ni creo estar capacitado para responder a esa pregunta. Pero sí puedo decir que he disfrutado enormemente con la lectura de esta novela, que me ha atrapado el uso que hace del presente histórico en muchos momentos de la narración, que he recorrido sus páginas a la velocidad de la luz a través de un imaginario que en su mayoría comparto y que tal vez sea necesario que empiece a formar parte ya de la buena literatura (el imaginario que procede de la cultura popular, se entiende), que me gusta cómo me cuenta que solo existe el presente, puesto que el pasado y el futuro no son más que ficciones inventadas por el hombre que se dan simultáneamente, que he seguido con entusiasmo a Juan Trejo en la reconstrucción de la vida de sus personajes y en la recopilación de las piezas necesarias para montar su máquina, y que, aunque el resultado final haya sido un tanto decepcionante comparado con el camino recorrido para llegar hasta él, también puedo decir que La máquina del porvenir me parece mejor novela que las de algunos de sus predecesores.

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