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Chojin (y II): La salud del rap español según el diagnóstico de su vigía

Chojin (y II): La salud del rap español según el diagnóstico de su vigía

Segunda parte de la reflexión que el rapero español compartió con El Imparcial.

Cerramos la charla arrojando a los focos al rap español. ¿Cuál es su evaluación al respecto?

Está más vivo que nunca. Lo normal es que en momentos como este, de sufrimiento social, sea más necesario levantar la voz para quejarse y el rap es un gran instrumento para esto. No sé si puedo hablar de generaciones pero hay raperos que ahora están alcanzando repercusión y esto habla muy bien de la vitalidad del rap. La industria, por el contrario, es uno de los problemas que tenemos que afrontar en nuestra vida como artistas: la vida te va atropellando y uno de los obstáculos es el tipo que no es artista pero que ve en el rap negocio para sacar dinero. Es complicado encontrar a algún rapper que no haya tenido problemas con la discográfica o la editorial de turno. Casa muy mal el arte con el negocio. Creo que la cultura está siendo arrinconada de manera consciente y es un ataque a la sociedad en su conjunto.

Ha expuesto de manera reiterada su concepción unitaria del movimiento hip-hop. ¿Podría profundizar sobre esta percepción única en el ámbito músico-social?

El rap es como una familia. Española y global. Esta sensación dentro del hip hop como cultura en general tiene más que ver con ideales. Yo viajo mucho a Latinoamérica y allí no hay industria del rap y no funciona en ventas, para nada, y, sin embargo, tienen clara esa idea de familia. Pero esta concepción no es una invención romántica. Es constatable. Llegas allí y el que te viene a buscar al aeropuerto se convierte en tu hermano en cinco minutos porque compartes algo que está más allá de una bandera o un idioma: es una forma de comprender la vida. Lo que nos une es mucho más que la música, la ropa o las ventas. Es casi peor que se profesionalice esto porque te puede llevar a perder la perspectiva y te acabes dedicando a pagar tu casa con el rap.

Y con esta visión del rap como versión laboral rutinaria perdería parte de su esencia.

El rap cumple un rol de concienciación social. De manera indiscutible. No ha empezado a funcionar porque los medios nos saquen en todas partes. Ni mucho menos. Ya existía, estaba en la calle, y de esos ecos nos han hecho visibles. Pero si ha funcionado es precisamente porque nuestras líricas dan cosas que otros estilos musicales no ofrecen. Lo más importante es que es una visión desde la calle, de la gente de la calle, de las cosas que ocurren. Y esto tiene mucho que ver con meter el dedo en la llaga.



Desde la concepción del hip hop que yo tengo se debería exigir más compromiso social al rap. Yo crecí con la idea de que no existía otra opción: el rap era necesariamente eso. Es cierto que el tiempo ha pasado y, sobre todo en Estados Unidos, Francia o Alemania, el rap es mainstream, pero la masa social sigue siendo la misma y no se ha perdido la base. Aunque haya temas de rap que hablen de tetas, culos y champán, que los hay y funcionan, el rap conciencia no ha desaparecido y sigue siendo lo que diferencia a nuestro estilo musical de otros.

Referente al proceso creativo de la confección del proyecto Energía hablaba de la vertiente medicinal del rap en su situación concreta. ¿Cómo sigue este razonamiento?

Tiene un gran valor terapéutico. Incluso funciona para los que lo escribimos, con independencia de si luego vas a hacer negocio con ello. Yo soy profesional del rap y saco discos pero escribo muchos raps que nunca llega a ver nadie, pero que a mí me sirven. Necesitamos obligarnos a pensar. Delante del papel empiezas a excavar en ti mismo y reflexionas, ordenas las ideas en tu cabeza.

También hay temas que nunca los he podido publicar porque me he desnudado demasiado. Lo escribes, te lo lees y cuando lo escuchas un par de veces piensas: “esto es muy mío”. De hecho hay temas que he escrito que no puedo escucharlos porque me hacen sentir mal.

Por último, ¿por qué parece haberse mitigado esa relación de recelo mutuo entre los medios de comunicación y el rap?

Haciendo autocrítica, creo que antes no nos merecíamos que nos sacaran pero también pienso que es imposible obviarnos. No tendría sentido: los grandes jefes de los medios de comunicación tienen un sobrino, hijo o nieto que se pone gorra y escucha a Nach, Kase-o o Chojin. Ya estamos ahí.

Yo era muy beligerante con los medios de comunicación hace años porque nos trataban mal y no nos hacía caso pero, echando la vista atrás, creo que en aquel momento no estábamos preparados como artistas, ni como comunicadores ni como representantes de todo un movimiento. Eras un joven cuyo mundo se reducía a tu habitación y tu barrio y exiges un respeto que debes ganarte primero. Y lo hemos conseguido pero a nivel artístico se nos tiene que equiparar a otras músicas. Pero, pasará. Estoy convencido. España no es una isla y ha ocurrido en todo el mundo.