www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ENSAYO

Jaume Claret y Manuel Santirso: La construcción del catalanismo. Historia de un afán político

domingo 18 de enero de 2015, 13:52h
Jaume Claret y Manuel Santirso: La construcción del catalanismo. Historia de un afán político

Catarata. Madrid, 2014, 238 páginas. 17 €


Por Alfredo Crespo Alcázar

Entre las muchas virtudes que rodean a este libro (oportunidad, necesidad) sobresale una de naturaleza tangible: la excepcional relación que trazan sus autores entre la historia de España y de Cataluña, pues no aparecen explicadas como dos todos contrapuestos, ni como compartimentos estanco. Por el contrario, Santirso y Claret nos transmiten sus interacciones y momentos de tensión, como el actual.

Abundante bibliografía y excelente manejo de fuentes, dotan a la obra de merecida escarapela científica. Cualquier investigación que se haga sobre el nacionalismo catalán, la deberá leer y citar. Destaca, también, el ritmo frenético de los capítulos finales con una sucesión vertiginosa de nombres, partidos, plataformas, acuerdos… que contrasta con el más pausado de los primeros, cuyo carácter es más explicativo. Un acierto que Santirso y Claret hayan elegido esta metodología, puesto que la actualidad de Cataluña así lo exige.

Asimismo, la obra que tenemos entre manos posee un valor incalculable a la hora de desmontar sofismas (o mantras) que la historiografía nacionalista catalana ha inculcado a base de repetirlos sin descanso. A modo de ejemplo, el profesor Santirso detalla cómo en el siglo XIX, en especial durante la primera mitad, Cataluña vivió momentos prolongados de conflictividad social que enfrentaron a la clase empresarial y obrera. Esto desacredita por completo la “tesis” de que el capitalismo se asentó y desarrolló ordenadamente en la citada Comunidad Autónoma.

En cuanto al protagonista de la obra, el catalanismo político, irrumpe a finales de siglo XIX pero no como un fenómeno aislado. Dicho con otras palabras: es deudor del contexto de la época (por ejemplo, aparición de nacionalismos subestatales en Europa oriental, central y occidental).

Ese catalanismo fue transformando su visión de la arena española. En efecto, si bien acabó abjurando de la Restauración (corrupción, sistema de partidos) acogió bien su llegada, entre otras razones porque salvaguardaba los intereses (económicos) del empresariado catalán, cuya incapacidad para reformar la industria se veía sobradamente compensada por aquellas medidas proteccionistas diseñadas por los Gobiernos de la Nación.

En estos primeros compases encontramos un catalanismo conservador, nada interclasista, que no apuesta por la independencia y que toma parte en algunos gobiernos, con el objetivo de reformar España y beneficiar competencialmente a Cataluña. Nombres propios como Enric Prat de la Riba o Francesc Cambó lo simbolizan al mismo tiempo que lo monopolizan.

No obstante, ese catalanismo pactista (reaccionario en algunas ocasiones) cometió errores tácticos, como apoyar inicialmente la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Consecuencia de ello, sufrió el descrédito y rechazo por parte de una sociedad cada más plural que se decantó por un catalanismo de izquierda.

Este catalanismo de izquierda ostentó un rol clave durante la dictadura del general Franco y en el mismo se integraron actores que fueron protagonistas durante la Transición (el PSC y el PSUC). Con la llegada de la democracia a España, la figura de Jordi Pujol y su partido (CiU), cada vez más nacional que nacionalista puntualizan los autores, acapararon el catalanismo y la antigua colaboración entre derecha e izquierda se desvaneció.

Así, el socialismo catalán se mostró incapaz de presentar batalla electoral a CiU-Pujol, que gobernaba con mayorías absolutas Cataluña mientras en Madrid apoyaba pero no se integraba en los diferentes Gobiernos de UCD, PSOE o PP. Este modus operandi le pasó factura en las elecciones de 2003 y quizá antes, en las autonómicas de 1999, tras la cuales precisó del PPC para gobernar en la Generalidad.

A partir de ese momento, el catalanismo (de izquierda y de derecha) ha lanzado un pulso permanente a la Nación. El penúltimo episodio es la defensa de la independencia. Para ello ha elaborado un manual de agravios, más supuestos que reales, que lo alejan de la tradición pactista, incluso reformista, con la que surgió.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.