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JORNADA 19. ATLÉTICO 2 GRANADA 0

El Atlético sale de su agujero para tumbar al Granada a través de la pelota

Diego García. Estadio Vicente Calderón
domingo 18 de enero de 2015, 18:49h
El Atlético sale de su agujero para tumbar al Granada a través de la pelota
La apuesta por la posesión borró el primer tiempo oscuro para solventar el duelo. Por Diego García

Tarde plomiza, gélida, en la ribera del Manzanares. La depresión tras el éxtasis copero arribaba en el Calderón para medir la competitividad en la relajación post exhibición ante el enemigo íntimo del vestuario rojiblanco. El envite de este domingo, disfrazado de trámite ante un Granada descabezado -tras la exclusión de sus funciones de Joaquín Caparrós- gozaba del picante exógeno aportado por el Valencia. Los levantinos durmieron en la tercera plaza tras arrancar tres puntos y fintar a un resbalón decisivo en Mestalla con el Almería como actor secundario. Los pupilos de Nuno superaron la crisis de la eliminación de Copa con tres puntos que confirman su solidez con la primera vuelta ya cerrada. Por ende, el bloque colchonero debía conseguir la victoria para no ceder ni una pulgada en esta pelea ajustada de la que parte en desventaja por la ausencia de compromiso erosivos del Valencia.

Diego Pablo Simeone concibió este duelo como una ocasión inmejorable para seguir rotando y desplegar, en los 90 minutos, un campo experimental. Con Torres y Mandzukic figurando en la punta de ataque y Koke y Arda con la exclusividad del juego entre líneas y la creatividad, Gabi y Mario debían actuar como elementos equilibradores y lanzadores. Más pelota en la medular ante un bloque físico y dotado de frenesí a la contra. Griezmann, Raúl García y Saúl verían el inicio desde el banquillo. Las subidas desde los laterales debían generar ventajas en banda para el juego de posesión local.

El Granada, por su parte, con Aguado en el mando de operaciones, dispuso sobre el césped una hoja de ruta que apostaba por el repliegue y crecimiento sostenido con el paso de los minutos para digerir este trago a domicilio en el peor punto de su temporada. El Arabi, Piti, Héctor Yuste y Lass configuraban la punta de lanza de un sistema dispuesto a golpear en transición, buscando las cosquillas al dominio de la pelota del contrincante. En Iturra recaía el rol de colchón cortador de líneas de pase para evitar el regocijo de la tribuna en la vertiente ofensiva, no tan vertical, del actual campeón de Liga.

Arranco el partido, pues, con dos guiones contrapuestos aunque complementarios sobre el verde. Desde el terreno debía emanar el fuego que caldeara el frío que azotaba el graderío de un Calderón a tres cuartos de entrada. No obstante, la presión elevada tomó cuerpo desde el pitido inicial, con más vehemencia del lado madrileño, un escenario que provocó que los 10 primeros minutos estuvieran, ipso facto, relegados al olvido absoluto. El Atlético empotró en la retaguardia visitante, en línea de cuatro, a sus puntas y atacantes creativos, eligiendo el pelotazo como modelo de avance. El resultado, ante la fiabilidad aérea de Mainz y compañía, confluyó en el cabezazo de Lass desviado como primera llegada del partido, en un saludo andaluz desde su anunciado despliegue de robo y salida. Ante la inoperancia asociativa capitalina, el Granada tomó el mando de la pelota y sobrevino una serie de saques de esquina granadinos de Piti -uno de ellos rozó el gol olímpico al encontrar el larguero- con el cambio de roles asentado en el balcón del 20 de juego.

Comenzó a discutir el apartado del manejo de la pelota el Atlético buscando un punto de inflexión y el Granada replegó líneas en consecuencia. Los centros provenientes de Juanfran y Siqueira comenzaron a sobrevenir, con Koke y Arda todavía inmersos lo intrascendente que la idea de juego reservó hasta este intervalo a sus posiciones entre líneas. Por el camino, Godín y Mario vieron amarilla por sendos derribos a la salida en velocidad de Yuste. El Granada había congelado, aún más, el ambiente, y debía solidificar el esfuerzo para ganar el descanso. El chut de Iturra, segundo del partido, ahondó en la personalidad del bloque andaluz.

Con El Arabi cuajando un rendimiento notable ejerciendo de faro ofensivo y contemporizador de la salida propia se asomó el duelo al tercio final de primer acto. Pero de una media hora horrible despertó Godín para robar y salir. De la escalada de posiciones del uruguayo nació una contra que culminó Torres con un centro para que Nyom derribara al central en área propia. Un chispazo de casta, materializado por Mandzukic en forma de penalti colocado en el ángulo, servía al Atlético para adelantarse.


Con la propuesta ofensiva bajo cero y uno de los primeros tiempos de mayor oscuridad que se recuerdan, el conjunto colchonero elevaba un muro al Granada en el 33. Fue entonces cuando una exhibición tan despreocupada de la diferencia de calidad existente entre ambos contendientes matizó su relevancia. Porque este equipo no conjuga el término convencer, sino competir. Si los méritos en los primeros 45 minutos aconsejaban el equilibrio en el marcador, el fútbol según la filosofía rojiblanca no entiende de méritos. El descanso llegó con para alivio de todos. Unos por haber maximizado el rédito y otros por conseguir afianzar su confianza en este terreno resbaladizo que supone el cambio de técnico y fractura de proyecto.

El segundo acto quemó su arranque con un pentagrama similar: el Granada ganaba la guerra de guerrillas por intensidad y el Atlético seguía aferrado al ritmo cansino. No obstante, El Arabi no remató a la red por centímetros un centro tras desborde de Lass en el 55. El bloque andaluz confirmó su guión elevando la presión y la línea defensiva, buscando obligar al pelotazo tercer candidato a todo. Simeone trató de romper esta muestra de valentía asustando con la entrada en juego de Griezmann por un gris Fernando Torres. Antes de 15 de la reanudación, el Cholo entendió que faltaba calidad y ritmo para no sufrir un susto.

Al instante, el péndulo de juego viró y el juego entre líneas empezó a florecer con Arda, Koke y Griezmann. Iturra y Yuste sufrían para tapar la asociación rival que generaba llegadas claras con centris al área. Aguado introdujo en el césped a Foulquier por Sissoko para contrarrestar el movimiento colchonero por la banda de Juanfran, intencionalmente omnipresente. Mandzukic cabeceó desviado un centro del lateral español en el 67 como reflejo a la metamorfosis de la apuesta de Simeone. Griezmann confirmó el diagnóstico con un remate tras cesión de Koke que Oier sacó de la cepa del poste con dificultades en pleno ecuador de segunda parte. La pelota comandaba ahora la tranquilidad rojiblanca y el encierro granadino.

Aguado apostó en la subida del telón del último cuarto de hora por buscar el empate a través de la clase y posesión de Juan Carlos, que entró por Lass –empeñado en la individualidad sin éxito salvo en una oportunidad-. El desenlace del partido ofrecía un paisaje cerrado, con el Granada fuera de sitio en la presión y en el repliegue. Koke remató desviado por poco desde el pico del área, en otra llegada consecuencia del cortejo a la pelota. Ibañez, agotado, dejó su sitio al potente Success, en pleno intento ofensivo del Granada para salir de la encerrona. Pero solo quedaba ya la opción de la contra y la pizarra.

En el 82, un testarazo de Suárez no hizo diana tras una falta lateral y llegó el turno para Raúl García, que sentó a Mandzukic en el subrayado de la apuesta sin “9” y con balón del Cholo para cerrar el duelo. El llegador navarro cerró, con fortuna, el marcador tras uno de los múltiples centros de Arda tras combinación. De este modo –con la tradicional ovación a Arda, que dejó su escaño a Raúl Jiménez- murió el trámite y los tres puntos se quedaron en el Calderón para seguir a la carrera con quien se antojara rival de fondo. Con un primer capítulo tedioso, por arriba, y un epílogo lucido, por abajo, el club colchonero selló un obstáculo más atravesado de lo previsto. Los pupilos de Simeone deshicieron con fluidez alegre el agujero creado por su propio despliegue ortodoxo. La tercera plaza regresó al Manzanares.

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