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ENTREVISTA

Luis Bermejo: "Magical Girl es revulsiva, ilusiona desde el 'es posible'"

sábado 24 de enero de 2015, 00:29h
Charlamos con el nominado al Goya al mejor actor protagonista. Por Laura Crespo
Luis Bermejo: 'Magical Girl es revulsiva, ilusiona desde el 'es posible''
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La mañana del pasado 8 de enero Luis Bermejo estaba en una cafetería mientras en la sede de la Academia de Cine se leían las nominaciones a los Premios Goya 2015. “Tenía el móvil encima de la mesa y de repente empezó a vibrar. Entraron como veinte mensajes de felicitación y ahí empezó una felicidad que se mantiene hasta hoy, sobre todo por sentir la alegría de un montón de amigos”, cuenta a El Imparcial. Así se enteró de que era uno de los cuatro finalistas al Goya al mejor actor protagonista por su papel en Magical Girl, de Carlos Vermut. En la película que logró el hito de salir de San Sebastián con el premio a la mejor película y al mejor director, Bermejo brilla en contención y en una misteriosa opacidad que seduce al espectador, con quien establece una apasionante relación de amor-odio.

Con esa felicidad mantenida y un amor por la profesión que se desborda en cada una de sus palabras, Luis Bermejo recibe a El Imparcial en su casa.

Pregunta: Después del magnífico recorrido de Magical Girl en el circuito de festivales, parecía evidente que iba a tener una presencia importante en los Goya. En tu caso, ¿esperabas la nominación?

Respuesta: Sinceramente, no. Después de San Sebastián, lo que sonaba era sobre todo la película, Carlos (Vermut), el guión, y Bárbara (Lennie), que es la que parecía tener más seguro un hueco en la terna de actrices nominadas. ¿Pero yo? ¿Viendo la cantidad de candidaturas que había? ¡Qué va! El mayor motivo de alegría es ver toda la gente que se alegra por mí. Es maravilloso ver lo que algo así provoca en tus amigos. Todo el mundo se alegra, la película está funcionando y encima estoy nominado con Javi Gutiérrez y Raúl Arévalo, que son colegas. Así que la nominación ya es un premio, un motivo de satisfacción.

“Es maravilloso ver lo que algo así provoca en tus amigos”


P: Para un actor de tanto recorrido como es tu caso, ¿qué significa una nominación o, llegado el caso, un Goya?

R: Bueno, seguramente te coloca más en el mapa, pero hay muchísimos casos, todos conocemos alguno, de actores o actrices que han recibido un premio y luego se han tirado dos años sin trabajar. El mayor premio es que te pille trabajando y yo tengo la suerte de que es así. De hecho, no voy a poder ir a la gala porque ese día estaré en Alicante con la obra Jugadores. Por un lado es una putada, porque al final es la fiesta del cine y la hubiera celebrado por todo lo alto, pero por otro lado es lo mejor que te puede pasar. ¿Qué significa? Cuando llevas mucho tiempo en esto, supongo que te incita a hacer memoria, a pensar de dónde vienes, recordar cuando estabas en la escuela y mirar dónde estás ahora.



P: Y haciendo memoria, ¿cuál dirías que es la clave para poder mantenerse en esto, en un oficio en el que la estabilidad es complicada?

R: No lo puedo resumir en pocas palabras, pero yo creo que si tienes claro que quieres hacer esto, la clave es ser perseverante. En mi caso, no sé muy bien como empecé en esto. Creo que una de las razones que me llevó a empezar a hacer teatro en mi pueblo es que descubrí que a través de la actuación me podía sanar. Y empecé a sentir que si a mí me servía para librarme de muchos complejos, muchas dudas y muchas zozobras, seguramente al espectador también le sirviera para algo. Eso determinó que yo empezara a trabajar de esto, aparte de otros muchos condicionantes, azarosos algunos. Por suerte, he podido ir trabajando en esto hasta que se ha convertido en mi oficio

“Empecé a hacer teatro porque descubrí que a través de la actuación me podía sanar”


P: ¿En qué sentido te ha sanado tu personaje en Magical Girl?

R: La película plantea algo que a mí me interesa mucho: la dificultad que tenemos los seres humanos de relacionarnos, de amarnos, de decirnos. Por ejemplo, mi personaje y su hija tienen una enorme dificultad a la hora de hablarse, de decirse lo que les pasa en un mundo tan extraño, tan lleno de situaciones insólitas. Por lo que a mí respecta, lo primero que me ha aportado este personaje es conocer a Carlos Vermut. Es un ser maravilloso que plantea cosas que me interesan, que me inquietan y que me hacen preguntarme diariamente qué sentido tiene todo esto y cómo puedo ser mejor persona. El mero hecho de plantear esa pregunta ya es un paso adelante, un salto al abismo. La obra de arte, el teatro, el cine o la televisión están sobre todo para eso, para confrontarnos, y esta película confronta desde muchos planos.

P: A nivel de construcción del personaje, ¿cómo es trabajar con un planteamiento en el que se deja tanto espacio a la interpretación del espectador?

R:
A Carlos le preguntábamos los porqués de lo que hacían o decían los personajes, y él tampoco tiene una respuesta. Él sabe lo que dijeron los personajes en ese momento, pero no sabe porqué lo dijeron, y eso me parece fascinante. Tú tienes que construirlo y te hace sentirte más soberano de tu trabajo.

P: O sea que ese juego de rellenar los espacios que la película tiene con los espectadores también lo ha tenido con los actores…

R:
Exacto. Carlos no imponía nada. Es cierto que él tiene un estilo particular y no invitaba a que todo fuera farsa, pero dejaba mucha libertad. Es una persona muy abierta a asumir la realidad del momento, a integrar en el personaje las circunstancias en las que estás. Evidentemente había una planificación, pero no llevaba nada cerrado, estaba dispuesto a que la realidad apareciera y dejaba la puerta abierta a asumirla y, si interesaba, integrarla. Yo construí junto a mi hija en la ficción un presente absoluto. Por supuesto que valía la cocina interna previa que cada uno iba trazando a medida que nos encontrábamos, ensayábamos y hablábamos del personaje, pero era ese presente que creábamos lo que mandaba en el momento de la grabación.
Hay otra cosa que a mí me interesa mucho del teatro, la televisión y el cine, y en la que coincido con Carlos: que este tipo de trabajos hacen del espectador un ser activo. Te obliga a ti a completar ese puzle, lo que sucede ahí. Aunque a veces me persigue la incertidumbre, yo tengo mi opinión sobre la historia de Magical Girl y sus personajes, pero creo que es más interesante lo que cada espectador recree. No hay una verdad absoluta porque los personajes parece que tienen vida propia.

Magical Girl es una película revulsiva que ilusiona desde el ‘es posible’”


P: ¿Demuestra Magical Girl que sí hay una parte de la industria que apuesta por proyectos de este tipo, menos convencionales?

R:
Creo que está siendo una película revulsiva en muchos aspectos y uno es ese. Lo que me llega es que con esta película mucha gente siente que es posible. No me preguntes el qué en concreto, pero creo que Magical Girl les ilusiona desde el “es posible”. Es posible que aparezca un productor maravilloso, Pedro en este caso, y que apueste por esta película; es posible que aparezca también un director que lo quiera contar de una forma muy particular; es posible que se produzcan las cosas también de forma artesanal; es posible que algo que armas creyendo que va a quedar en la proyección para unos cuantos amigos, sea premio de San Sebastián; es posible que, sin una cadena detrás que apoye y distribuya, llegue a las salas. Es posible.



P: Como candidatas al Goya hay desde películas, podemos decir, “de autor”, como Magical Girl, a taquillazos como El Niño. ¿Demuestra esto un buen momento para el cine español?

R: Creo que sí, que el cine español está en un buen momento, muy bueno. Hay muy buenos creadores consolidados y un emerger de nuevos directores muy interesantes; hay productores dispuestos a arriesgar su dinero y un colectivo de actores que tiene muchas ganas de explicar este momento tan difícil en el que estamos. Creo que la salud del hecho artístico está en un momento sobresaliente. Sí que es cierto que con respecto a los gobernantes, la sensación que yo tengo es que están poniendo obstáculos, que le están dando la espalda a las grandes posibilidades que tiene este momento.

“La salud del hecho artístico está en un momento sobresaliente”


P: ¿Qué tendrían que hacer para aprovecharlo?

R: Lo primero, bajar el IVA. Lo habréis oído hasta la saciedad, pero es que es mortal. Yo tengo una compañía de teatro y no sabes lo que supone el 21 por ciento. Es un esfuerzo titánico el que tenemos que hacer entre todos los que nos dedicamos a este mundo.

Luego, deberían mirar de cara el buen momento que está viviendo esta industria y que nos puede colocar a todos en un lugar privilegiado en la escena europea y mundial. No sé por qué determinados sectores ideológicos se empeñan en meternos miedo para que nos quedemos en shock y tengamos un sentimiento como de enfermedad. ¿Por qué no emprender entre todos un viaje productivo? Lo digo desde el puro sentido común, sin entrar en militancias ni ideologías. Hablo de los que nos gobiernan ahora porque son los que están y, por tanto, a quienes tengo que pedir explicaciones, y percibo que la manera en la que están funcionando estos gobernantes y su política no está ayudando a esa Marca España de la que hablan.

P: ¿Eres optimista con respecto a un cambio?

R:
Muchísimo. Tengo mis brotes de melancolía y zozobra vital, pero hay un verso de José Luis Hidalgo que me acompaña permanentemente: “En mitad de la negra noche soy un inmenso sí”. Nos queda la vitalidad y el optimismo. Somos ciudadanos españoles maravillosos, muy creativos. Es fascinante la sensación que me deja la gente joven con la que me estoy encontrando, las ganas que tienen de hacer cosas, el hambre de aventura y experimentación. A mí que no me cuenten milongas, la cuestión es que quienes son los encargados de revisar y reestructurar este momento tan delicado en el que estamos, no lo hacen. Si lo miras desde otra perspectiva, también es un momento maravilloso en el que se están moviendo muchas cosas. Te diría que creo que España es uno de los países europeos en el que más cosas se están moviendo a nivel político, por ejemplo. Y siento que muchos países nos están mirando para ver como reaccionamos. Eso es maravilloso, es porque algo tenemos. Hay que ser optimistas y creo que lo somos por naturaleza.

“Hay que ser optimistas y creo que lo somos por naturaleza”


P: ¿A quién le darías el Goya en tu categoría?

R: A Javi Gutiérrez. Creo que es el favorito y tiene razones para serlo, más allá oncluso del trabajo que hace en La Isla Mínima. Aparte de ser amigo mío, he hecho mucho teatro con él y creo que todos los actores deberían de trabajar con Javi Gutiérrez. Tiene una mirada hipnotizadora en el escenario, es un ser muy generoso que se implica en sus trabajos y se desborda de vida allá donde le veo. Por ejemplo, lleva un montón de tiempo haciendo Águila Roja y sigue permanentemente buscando en su personaje; eso me parece… ¡chapó! A Raúl también se lo daría, pero digo Javi porque creo que es el favorito.



"Cachorro" de Animalario

Luis Bermejo (Madrid, 1969) es la cara de la constancia. Y, de un tiempo a esta parte, la de la felicidad. Madrileño de nacimiento, debe una parte de su alma a Extremadura, concretamente al pueblo de sus padres, Zarza de Montánchez, en el que se contagió del amor por la interpretación y su efecto “sanador”.

Fue en la escuela de Cristina Rota donde conoció a Raúl Arévalo, uno de sus compañeros de profesión y vida con el que ahora comparte nominación en los Premios Goya como mejor actor. Bermejo considera que “esas personas maravillosas” que ha ido conociendo y que sumaron ganas y talento en la compañía Animalario, han determinado su presente, este momento no apto para diabéticos en el que las cosas salen a pedir de boca. Y hay otro ingrediente con nombre propio de este estado de felicidad en el que el actor se encuentra: Javier Gutiérrez, también nominado al Goya (y “favorito”, según Bermejo), también amigo personal, también “cachorro de Animalario”.

En el cine, Bermejo nos ha regalado momentos inigualables en grandes comedias patrias como El otro lado de la cama, El robo más grande jamás contado o Días de Fútbol. Fue en 2008 cuando demostró en la gran pantalla su desbordante capacidad dramática, en la película dirigida por la ex ministra de Cultura Ángeles González-Sinde, Una palabra tuya, que le valió una nominación a los Premios Goya. Después vinieron Una hora más en Canarias, De tu ventana a la mía y Los muertos no se tocan, nene, entre otras.

Luis Bermejo ha conseguido vivir de esto, ha logrado hacer de su pasión su oficio, y desprende inevitablemente el amor por la interpretación en cada gesto y cada palabra. “Llevo veinte años en esto y es un placer poder vivir de ello, pagar mi hipoteca, comprarme unos vaqueros e invitar a mis amigos a tomar una cerveza… eso es vivir, ¿no? Me fascina. Debe ser que soy un alma inquieta que está buscando permanentemente explicarse qué hacemos aquí, qué significa este misterio maravilloso que es vivir”.

Su constante participación en series televisivas (Policías, en el corazón de la calle; Cheers, Amar es para siempre) ha ayudado, sin duda, pero es el teatro donde Bermejo se desborda, donde es en plenitud, donde se alimenta de la profesión y deja que la interpretación se alimente de él. Desde 1996 gestiona su propia compañía teatral, Teatro del Zurdo, además de su eterna colaboración con Animalario y sus “cachorros”, que pronto parirá una obra de teatro documental sobre la Monarquía en el Teatro del Barrio junto a Alberto San Juan y una película con Juan Cavestany que se empezará a rodar en octubre.

Con la inquietud como base, es de esos actores que siguen pegados al cortometraje como vía de experimentación, aprendizaje y entrenamiento. Y también de nuevas oportunidades, para ellos y los cineastas a menudo, principiantes. Uno de los últimos cortos en los que ha participado, Todo un futuro juntos, de Pablo Remón, opta este año al premio Goya.

Actualmente, Bermejo está girando por teatros de todo el país con Jugadores, una comedia ácida sobre personajes a la deriva, perdidos en un mundo que ya no es el suyo, en la que comparte escena con Jesús Castejón, Miguel Rellán y Ginés García Millán. Y cuando el bolo se lo permite, aprovecha para mover e interpretar el monólogo El Minuto del Payaso, con texto de José Ramón Fernández y dirigido por Fernando Soto. “La verdad es que me están pasando cosas muy bonitas. Llevaba mucho tiempo buscándole al Minuto del Payaso una sala aquí en Madrid y lamás ideal era la sala pequeña del Teatro Español. Y empieza el año con la nominación a los Goya y una llamada para decirme que me van a programar justo en esa sala en septiembre. No puedo pedir más”.

La definición de su estado es simple: “Feliz”.
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