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ENTREVISTA

Marsella, el "vals" de María León y un "laboratorio" para Goya Toledo

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
Entrevista a las nominadas al Goya a mejor actriz y mejor actriz de reparto con motivo del estreno, el pasado mes de julio, de Marsella.
María León y Goya Toledo (Foto: Bernardo Doral)
María León y Goya Toledo (Foto: Bernardo Doral)
Este viernes se estrenó Marsella, la última película de la realizadora Belén Macías que une en una road movie sobre la maternidad, la confianza en el otro y las segundas oportunidades a las actrices María León y Goya Toledo con la joven debutante Noa Fontanals y colaboraciones de lujo como la del titánico Eduard Fernández, Álex Monner y Óscar Zafra. La película arranca con el reencuentro de Sara (María Leon) con su hija Claire (Noa Fontanals). Cuando la niña tenía cuatro años, la justicia le retiró la custodia a Sara por sus problemas con el alcohol y las drogas y la dejó en acogida con Virginia (Goya Toledo), que tras cuidar a Claire durante cinco años se ve obligada a entregársela a su madre biológica. Sara planea llevar a su hija a Marsella para que conozca a su padre, cuya pista perdió al quedarse embarazada, pero la situación se torna impredecible cuando Virginia consigue sumarse al viaje.


Sin ser ninguna de las dos aún madres, ¿en quién o qué os habéis apoyado para preparar vuestros papeles?


María León: Personalmente, lo que he hecho con el personaje, ha sido un trabajo animal. Yo no he sido madre todavía, pero sí tengo ese instinto animal que creo todas las madres tienen. He cogido el ejemplo de cómo las madres protegen a sus hijos de forma natural, empezando por los animales. De ahí es de donde he ido tirando. Pero lo que de verdad fue complejo para mí del personaje de Sara ha sido cargarla de mochilas de una vida anterior, una vida difícil y de pocas oportunidades, en la que no ha tenido prácticamente ninguna facilidad. Ella ha tenido desde ‘chica’ una vida sin mucha luz. Transmitir eso fue lo que más trabajo me costó.

Goya Toledo: Yo me he apoyado en los afectos que tengo en la vida, en la gente que quieres de verdad, esos por los que sabes que eres capaz de dar lo que sea y hacer lo que sea. Eso es lo que yo creo que es una madre: alguien capaz de todo porque su hijo tenga lo mejor.


La película plantea un conflicto entre la madre biológica y la de acogida en el que el espectador se debate durante todo el metraje. Personalmente, ¿os posicionáis de alguno de los dos lados?

María León: No, la verdad es que no. Como Sara tenía mucha más información de una de las partes, pero como María no me he posicionado. Creo que ninguna de las dos tiene más derecho que la otra. La única salida que tienen es ser generosas, y ninguna lo está siendo porque, al fin y al cabo, ambas miran por su propio interés y no por el de la niña.

Goya Toledo: Yo tampoco, aunque sí pensé que al principio todo el mundo se iba a poner del lado de la madre biológica, que es quien la ha tenido en las entrañas y la que la ha parido. Un día me topé con un caso real muy parecido. Contaban que la madre de acogida no se quitaba nunca las gafas de sol porque no podía parar de llorar, y sí vi comprensión por parte de la gente, lo entendían.


En general, en vuestras carreras, ¿os habéis topado alguna vez con algún personaje que no hayáis llegado a comprender en absoluto?

Goya Toledo: Siempre he estado de acuerdo con unas cosas de mis personajes y en desacuerdo con otras. Creo que lo mejor es no juzgarlos, porque si los juzgas estás poniendo limitaciones a lo que tienen que ser. Por supuesto que hay cosas que han hecho mis personajes que yo no haría ni loca.

María León: A mí me pasa un poco con Sara. No entiendo la irresponsabilidad continua que tiene. Pero tengo que defenderla, es parte del trabajo del actor. He trabajado por intentar entender porqué es así, sus debilidades, sus miedos. Con ella también se demuestra que las segundas oportunidades son importantes y necesarias.


¿Cómo de importante creéis que es en el desarrollo, la educación y en la felicidad de un niño el poder acudir a colegios bilingües, aprender a tocar un instrumento u otro tipo de actividades que se vinculan con un determinado nivel socio-económico?

Goya Toledo: Partiendo de la base de que lo más importante es el amor, todo el mundo quiere darle lo mejor a su hijo. Por ejemplo, en la película está claro que Sara tienes unas limitaciones económicas, pero está dispuesta a darle todo lo que pueda a su hija. Una madre igual no gasta en ella, pero en un hijo lo que sea, lo que tiene y lo que no tiene también.

María León: Yo creo que lo verdaderamente importante en la felicidad y en la educación de un niño es enseñarle a defenderse ante la vida, a enfrentarse a los sentimientos, a conocerse a sí mismos, a eliminar los complejos y el miedo, a ser trabajadores y a no juzgar al otro… Los colegios son, por supuesto, una cosa necesaria, pero creo que la cosa principal que los padres deben enseñar a sus hijos son esos valores. Los buenos colegios y la educación académica tienen que estar, pero al fin y al cabo son ellos, los niños, los que terminarán decidiendo si quieren o no esa educación. Creo que a los niños de hoy en día no se les prepara para enfrentarse a la convivencia en sociedad. Esta película también habla de que, por más diferentes que seamos, por más que cada uno vengamos de una esquina con costumbres distintas, al final todos tenemos las mismas necesidades.


Ambos personajes se plantean saltarse la ley, o directamente se la saltan, para hacer lo que consideran correcto. ¿Está justificado?

María León: No, no creo que sea lo mejor. En el caso concreto de Sara, lo hace porque es lo único que conoce. Ella se ha criado en un sitio donde eso es la cotidianidad. Cuando estás acostumbrado a ver el peligro a diario pierdes la distancia, dejas de verlo como tal. No todo vale para conseguir lo que quieres. En la película se ve que la muchacha se equivoca, sus decisiones no la ayudan a evolucionar, que es lo que ella se había propuesto.

Goya Toledo: Para mí, todo tiene un límite que no hay que sobrepasar.


De Madrid a Marsella… ¿rodar una ‘road movie’ convierte el rodaje también en un ‘road film shoot’ o algo así?

María León: La verdad es que un poco sí. Para mí ha sido muy bonito porque me he acordado mucho de mi familia de circo, que vive contando historias en una caravana, de camino a alguna parte. Así lo viví yo, con todo un equipo, pasando muchísimo calor, con las cámaras, las carpas, mierda, sudores… todo acompañaba un poco a la película. Pero ha sido muy bonito porque hemos formado un equipazo que consiguió sacarlo todo adelante en esas cuatro semanas. Y pasarlo bien, que también es principal. Da mucho gusto ver el resultado porque en los rodajes vas a contrarreloj y a contracorriente, y cada persona del equipo tiene que apretar el culo para que salgan las cosas. Es muy gustoso ver cómo la gente ama esta profesión.

Goya Toledo: El rodaje fue una experiencia muy chula. Desde el principio hemos estado muy unidas con la película, mano a mano, hemos hecho todo por y para la película.


Es la primera vez que trabajáis juntas. ¿Cómo ha sido la conexión?

María León: Ha sido fantástica. Goya es una mujer con una pasión tan grande… y me ha gustado mucho poder ver cómo cada día le pone toda la dedicación del mundo. He aprendido muchas cosas de ella. Ha sido un recorrido muy duro, pero muy bonito, para compartir con ella y con Noa (Fontanals), porque la niña ha sido también una gran maestra en este viaje.

Goya Toledo: María es un saco de generosidad. Hemos tenido una suerte tremenda y debo decir que Belén (Macías) tiene un ojo brutal; no es fácil juntar un reparto así, y menos con una niña de esas edad.


Tres actrices dirigidas por una realizadora y hablando sobre la maternidad. ¿Es Marsella una película para mujeres?

Goya Toledo: No, yo creo que es una película para todos. He visto incluso a hombres ofenderse al decir alguien que esta historia está dirigida sólo a mujeres. Los hombres también son padres y saben lo que es el amor a un hijo. Está contada por mujeres, pero el hombre puede sentirse identificado y emocionarse con esta película.

María León: Lo bueno que tiene Marsella es que con cada uno de sus personajes se podría hacer otra película aparte. Más que de maternidad esta es una película de vida, con la que estoy segura todo el mundo se va a sentir identificado. Al final, es una carretera, donde todos hemos estado alguna vez.


La película propone que dos personas radicalmente distintas se pongan de acuerdo por el bien de algo que tienen en común. ¿No creéis que nos iría mejor si esto se hiciera a gran escala?

María León: Pues sí, y además nos daríamos cuenta de que no es tan difícil. Muchas veces nos complicamos las cosas nosotros mismos más de lo que son en realidad. Tenemos que utilizarnos los unos a los otros, no nos queda otra. Todos vamos hacia el mismo sitio y queriendo ser los primeros no hacemos nada, lo mejor es ir de la mano y no correr.

Goya Toledo: Estas dos mujeres terminan conociéndose porque están juntas en el día a día y se observan. Si eso hiciéramos, sin barreras, sin juzgar al otro, nos entenderíamos mejor.


Como canaria, te muestras muy activa en contra de las prospecciones petrolíferas en las Islas. ¿Crees que las caras conocidas podéis desempeñar la función de altavoces de ciertas ideas, movimientos o activismos?

Goya Toledo: Bueno, a mí es que este caso me toca muy de lleno, es mi tierra. Las Canarias, como las Baleares, son un paraíso y creo que hay ciertas cosas que no caben en cabeza humana. Algo que ha hecho la naturaleza no lo puede destruir el hombre. El actor sí puede ser la cara visible, sobre la que muchas veces se concentra la atención y la energía, pero hay mucha gente detrás que apoya este tipo de movimientos. Los actores lo hacemos porque creemos en lo que estamos defendiendo, como el resto de la gente. Hay que escuchar a la gente.


Lo último de Goya en cine es Maktub y María acaba de terminar la última temporada de Con el culo al aire, ambas comedias. ¿Qué os parece más difícil: hacer reír al público o desgarraros para él como en Marsella?

Goya Toledo: Depende de cada caso. Hay personajes, da igual si son cómicos o dramáticos, hacia los que de repente encuentras un camino recto, y va como la seda. En otros, más que seda, hay puertas que tienes que ir abriendo y cerrando, ir probando. Depende más del personaje y de la historia que del género.

María León: Con el drama bailo un vals y con la comedia me tengo que bailar un rap.


¿Qué os lleváis de Marsella?

María León: He aprendido muchísimas cosas, con todos mis compañeros, pero sobre todo con Noa Fontanals, con la niña, que ha sido muy buena actriz además de generosa. Es muy bonito, cuando trabajas con niños, poder jugar y ver esta profesión como una oportunidad de mandar mensajes.

Goya Toledo: Para mí hay personajes con los que aprendes algo personal y otros que te enseñan más en lo profesional. Creo que con el rodaje de Marsella he tenido un aprendizaje profesional increíble. Este viaje emocional que hemos tenido, poder ver en los ensayos las maneras de trabajar de cada uno… Quizás estaba yo por algún motivo más abierta al aprendizaje, pero este trabajo me ha llevado a un lugar de investigación en el que no había estado antes, lo he vivido todo desde otro sitio. Me llevo una gran experiencia profesional.