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ENTREVISTA

Macarena Gómez: "Creo que la industria no me ha encasillado como actriz de comedia"

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
El Imparcial charla con la nominada al Goya a la mejor actriz protagonista por Musarañas.
Macarena Gómez: 'Creo que la industria no me ha encasillado como actriz de comedia'
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Entre entrevistas, compromisos profesionales y ensayos (“un corto”, aclara con esa mezcla de dispersión y camaradería), Macarena Gómez tiene que encontrar un hueco para volver a la tienda de ropa donde hace una semana se dejó su compra justo después de pagarla. Entró en el probador como terapia contra el nerviosismo y salió con una nominación al Goya y un manojo de nervios. “Cuando me entrevistaron en la Academia después de la lectura de nominados no sé ni lo que dije”, confiesa la actriz en una entrevista con este diario, y se muestra sorprendida de que “todo el mundo” haya calificado aquella improvisada intervención de “sincera”.

Tras una extensa carrera desarrollada sobre todo en cine y televisión, la cordobesa recibe su primera nominación a los premios del cine español por la agorafóbica, obsesiva y desequilibrada Montse, protagonista de Musarañas. Abrumada pero segura apareció ante la prensa minutos después de conocer su nominación para decir, alto y claro, que se lo merecía.

“Sí, me dicen que estoy siendo muy sincera, pero es que estoy muy contenta con mi trabajo. Ya lo estaba mientras lo estaba haciendo, con lo que me iba diciendo el equipo y, después, cuando la vi terminada”, relata. “Todavía cuando me observo pienso que no-sé-qué-cosa podría haberla hecho mejor así, porque soy muy puntillosa. Pero los actores no somos tontos, cuando nos vemos sabemos si lo hemos hecho bien o mal. Y el resultado de lo que he hecho en Musarañas me parece que está muy bien, para qué voy a mentir”.

Gómez asegura que en Montse ha “podido plasmar todo” lo que ha aprendido, lo que ha “ido acumulando a lo largo de años” de carrera. “Creo que mi implicación emocional en el proyecto ha sido brutal y me he sorprendido haciendo cosas que yo misma desconocía que era capaz de hacer”. Y quien piense que Macarena Gómez se sorprendió al verse metida a psicótica de posguerra en un escenario digno de un Robert Rodríguez castizo, se equivoca. La actriz se mueve en los extremos como pez en el agua y es en los registros más contenidos en los que se autodeja boquiabierta.

“Cuando vi las escenas que comparto con Hugo Silva en la habitación descubrí de repente que me ruborizaba en pantalla, que desprendía una especie de timidez, de inseguridad y de vergüenza de las que no era consciente mientras lo estaba haciendo. Nunca me he considerado una persona tímida y, de pronto, allí me vi mostrando una timidez que me llegaba a ruborizar. Supongo que para llegar ahí habré buscado en zonas de mí misma que desconocía”.

Aunque a los actores no suelen gustarles este tipo de expresiones, ¿ya si podemos decir que Montse ha marcado un antes y un después en la carrera de Macarena Gómez?

“Totalmente, porque me ha posibilitado encontrar facetas en mí o moverme en registros en los que hasta ahora no me habían visto tanto”, admite. Macarena Gómez es un animal interpretativo y, como tal, actuar es una necesidad. Solo así se explica que, participando en una serie televisiva de éxito –sustento económico estable dentro de la profesión por el que firmarían muchos actores- y sin faltarle de cuando en cuando un proyecto cinematográfico, los cortometrajes son una constante en su trayectoria. Y ahí es donde Gómez ha demostrado muchas otras veces lo que sabe hacer. A ella misma, y a los pocos –no podemos mentir sobre el circuito del corto en España-que se han topado con su trabajo en este formato. Si bien Musarañas no ha sido, como suele decirse, su ‘oportunidad’ de sacar los pies del tiesto de la comedia donde el gran público la encaja, sí que ha sido la carta de presentación definitiva de esa Macarena dramática, con la repercusión que necesitaba para no marcharse nunca más del imaginario colectivo.



Según confiesa Gómez, el personaje “más difícil” que ha hecho se lo brindó la también actriz Antonia San Juan en su debut como realizadora, Del lado del verano. “Era también muy dramático, pero muy distinto a Montse, con una energía muy alejada de la mía, muy contenida”, explica la actriz. “Y es un personaje que no tuvo repercusión porque muy poca gente vio la película. Ahí es cuando piensas, ‘jo’, con el buen trabajo que hice”.

Pero este sí. En su primer fin de semana, Musarañas hizo una taquilla de casi medio millón de euros y se coló entre las diez películas más vista de las Navidades (se estrenó el 25 de diciembre). La actriz deseaba ese papel dramático que llegara al público español y ha conseguido, de paso, su primera nominación a los premios Goya. ¿Y ahora qué?

“Tengo muchísimas ganas de hacer un personaje histórico. Siempre he hecho personajes construidos de experiencias, pero ficticios, nunca alguno que existiera en la vida real. Me parece un reto”, señala.

Así entiende Macarena Gómez la profesión, como una sucesión de retos que superar, y si ha recurrido en más de una ocasión al manido “quiero ser una chica Almodóvar” es porque, dice, trabajar con el manchego también supone un reto.

Macarena, Luci y Bom

No niega tampoco un halo de nostalgia. Al fin y al cabo, a los 36 años, lo almodovariano viene a ser como la tabla del dos en su educación cinematográfica patria. “La primera etapa de Almódovar me encantaba, cuando se llenaba de esas interpretaciones más desvergonzadas, de la Forqué, de la Barranco, de esa generación con la que yo crecí y que yo adoraba. Me encantaría que Almodóvar volviera a ese cine sin pudor alguno y poder participar en una de esas películas suyas”.

En lo profesional, Gómez dice que “es un grandísimo director de actores”. A pesar de no haber trabajado con él, la actriz ha hecho los deberes para cuando llegue el momento. “Creo que Almodóvar te dice exactamente lo que quiere de ti, que es sumamente preciso. Eso supone un reto para un actor. A lo mejor el actor tiende a ir hacia lo cómodo, a hacer una cosa porque sabe que es lo que le sale bien, lo que domina. Si tienes un director tan preciso, que a lo mejor te exige hacer todo lo contrario, ahí está el reto. Y eso es lo que busco: actuar con retos”.

Mientras se cumple su próximo deseo, repasar su lista de directores significa encontrarse con algunos de los nombres más sobresalientes de la industrial española. Benito Zambrano, Paco Cabezas, Chus Gutiérrez o ‘su’ Álex de la Iglesia, que tras reclutarla para su ejército de brujas en Zugarramurdi vuelve a trabajar con ella, esta vez desde la producción de Musarañas. “Cuando trabajo tengo una cosa muy clara: yo soy actriz, el director es el director y lo que diga va a misa. No me meto en el trabajo de nadie, ni del maquillador, ni del estilista; cada uno tiene que saber cuál es su parcela”, declara.

Es su modus operandi, “escuchar al director con el mismo entusiasmo, la misma ilusión, la misma pasión y el mismo respeto sea quien sea”. Y así, igual que siempre, se encomendó a los debutantes Esteban Roel y Juanfer Andrés en Musarañas, nominados también a los premios Goya en la categoría de mejor director novel. “No sé si en el fondo estaban súper inseguros y llegaban a su casa temblando después del rodaje, pero en ningún caso lo demostraban y a mí me daban una seguridad absoluta”, dice sobre los realizadores.

Macarena Gómez confiesa no poder dar una explicación. “No sé si es producto de la crisis, de que la gente tiene menos miedo al fracaso y arriesga más, pero por las circunstancias que sean, se han hecho películas muy buenas este año, avaladas tanto por la crítica como por la taquilla. Ha sido buenísimo para el cine español y estoy muy contenta de haber pertenecido a este año”, dice Gómez sobre un periodo record para la industria española del cine.

Su casa de Montepinar

2014 también ha sido un año completo para la actriz. El estreno de Musarañas y su nominación al Goya han sido la guinda a una época plena en la que ha habido lugar para continuar con su papel en La Que Se Avecina y hacer su primera gira teatral con Las Dos Bandoleras. “Ha sido durísimo compaginar teatro con tele y además con la promoción de la película, creía que me iba a morir por el camino”, confiesa y reconoce que la “flexibilidad” que permiten a los actores en la serie de Telecinco “no la encuentras en ningún sitio”.

“Los directores de la serie no coartan la libertad creativa del actor, y nos dejan compaginar con teatro o cine, aunque eso pueda ir a veces en su contra. Grabar La Que Se Avecina es muy complejo; estos tres últimos meses todos teníamos algo aparte y era como hacer un puzle, un lío tremendo, pero ellos lo permiten y me encanta que lo hagan”.

La actriz asegura no tener la percepción de que trabajar en una serie tan longeva le reporte perjuicio alguno en su carrera. “Puede ser que sí haya gente que aún me tenga en mente como cómica, no lo sé. Quizás el gran público, que cena conmigo en la tele, sí pueda pensar que solo he hecho comedia, pero creo que la industria no me ha encasillado como actriz de comedia”.



En cuanto a las nominaciones a los Goya, Macarena Gómez echa en falta a tres compañeros: su hermana en Musarañas, Nadia de Santiago, porque “el 80 por ciento” de su “trabajo es ella”; el coprotagonista de El Niño, Jesús Carroza, de quien dice que “estaba deseando que saliera en pantalla mientras veía la película”; y la novia de Relatos Salvajes, Erica Rivas, “una fuera de serie”, según Gómez.

Con la sensación de sentirse ganadora al haber logrado una merecida nominación, Gómez se moja de cara a la gala del próximo 7 de febrero. “El Niño y La isla mínima son buenísimas, pero a mí hay dos películas que este año me han fascinado especialmente: Relatos Salvajes y Magical Girl. ¡Que ganen las dos!