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CRÍTICA DE ÓPERA

McDonald triunfa en Madrid con un recorrido por lo mejor de Broadway

domingo 01 de febrero de 2015, 08:31h
La cantante estadounidense Audra McDonald ha puesto en pie al público del Teatro Real con un vibrante y cuidado concierto dedicado a la historia del teatro musical, en el que ha incluido temas de famosísimos musicales como My Fair Lady o Cabaret así como otros más desconocidos de jóvenes compositores.
Foto: Javier del Real. Teatro Real
Foto: Javier del Real. Teatro Real
A Audra McDonald se la conoce como la nueva diva de Broadway, pero su simpatía, su cercanía y su carisma hacen que se aleje bastante de esa imagen altiva y caprichosa con la que solemos asociar dicho término. En todo caso, McDonald lo es. Es una diva en toda regla. Por su gran fama, los innumerables galardones recibidos a lo largo de su carrera en los teatros, el cine y la televisión – que incluyen seis Premios Tony – y, desde luego, por su voz y su indiscutible capacidad interpretativa. Versátil y apasionada, la cantante ha protagonizado este sábado uno de los acontecimientos musicales de la presente temporada en Madrid. Y no solo en la capital, porque el de esta noche en el Real ha sido, junto al ofrecido en Nápoles el pasado 24 de enero, uno de los dos únicos conciertos de McDonald en Europa antes de continuar con la gira que le va a llevar durante todo el año por buena parte de Estados Unidos. Para la cita del teatro de la Plaza de Oriente, McDonald – en su primera visita a la capital – ha elegido un programa que le permitiera, según explicaba la propia cantante, hacer un recorrido por la historia del musical de Broadway del último siglo. Lo ha hecho, además, de manera cronológica y explicando antes de cada tema porqué lo había elegido o qué era lo que el mismo, a su juicio, transmitía. Un singular viaje en el tiempo a través de la música, pero también de las emociones que el público ha recorrido llevado de la voz de McDonald – “arropada” por Andy Einhorn, su director musical y pianista, el bajo Mark Vanderpoel y el batería Gene Lewin - y en el que, incluso, ha participado. A pesar de que la cantante sabía, y así lo ha afirmado justo después de interpretar el primer tema, que se enfrentaba a una crucial barrera: el idioma.

Por ello, sus primeras palabras han sido en español. Para agradecer al Teatro Real la oportunidad de subirse a su escenario y también para pedir perdón por tener que hablar en inglés durante el resto de la velada. Como, en todo caso, no es frecuente que el cantante hable antes de interpretar los temas, sus disculpas, al principio, han podido parecer de mero trámite. Hasta que la estrella de Broadway ha demostrado que en sus conciertos lo importante no sólo es la música o la letra de las canciones, sino también conocer, por ejemplo, que durante mucho tiempo no había querido cantar el tema “I Could Have Dance All Night” del musical “My Fair Lady” porque le parecía demasiado popular, “que ya lo había cantado todo el mundo”. Hasta que un amigo la convenció para que lo incluyera en su repertorio. “Tan famoso”, ha dicho cuando ya lo estaba interpretando, “que seguro que se lo saben todos ustedes y quieren cantarlo conmigo”. Ella misma se ha encargado de dirigir a los improvisados intérpretes que se han unido a su voz, y el gesto le ha servido para que el público se pusiera en pie y le dedicara la primera ovación de la noche, cuando tan solo acabábamos de pasar el ecuador de la velada que ha inaugurado las “Sesiones golfas” del Teatro Real dedicadas sobre todo a la música de cabaret y los grandes musicales.

Ardiente defensora de la igualdad de derechos y la ayuda a los jóvenes sin techo, la cantante estadounidense ha querido dedicar a estos últimos el tema “Go back home” perteneciente al último musical compuesto por John Kander y Freb Ebb “The Scottsboro Boys”, sin dejar pasar la oportunidad de hablar del trabajo que realiza Covenant House, una de las organizaciones más importantes de Estados Unidos que supervisa los programas para jóvenes en situaciones desfavorecidas en 27 ciudades de USA, Canadá y América, y de cuya Junta Internacional ella forma parte desde el pasado año. “Para que tengan un lugar donde crecer y puedan sentirse seres humanos”, ha dicho McDonald antes de interpretar uno de los últimos temas del concierto, al que ha seguido “Make Someone Happy”, canción perteneciente al musical Do Re Mi, compuesto por Jule Styne, Betty Comden y Adolph Green. Un tema que, según ha explicado la genial artista, se ha convertido en su particular mantra para estos tiempos terribles de violencia y terrorismo. Como durante los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, ocurridos cuando su hija – ha rememorado - solo tenía ocho meses y que le llevaron a plantearse muchas preguntas para las que encontró la mejor contestación en este tema. “El amor es la respuesta, alguien a quien amar es la respuesta”, ha cantado McDonald antes de finalizar el concierto con otro de los temas más conocidos: “Climb Ev’ry Mountain” del famosísimo musical llevado al cine por Julie Andrews, “Sonrisas y lágrimas”.

En honor a Judy Garland, “su favorita”, McDonald ha interpretado su primer bis: “Over the Rainbow”, el conocido tema de El Mago de Oz, para a continuación despedirse definitivamente del público, que seguía premiándole en pie su actuación, con “When Did I Fall in Love?”, del musical Fiorello.
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