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Sacrificar a Grecia para salvar a España

domingo 01 de febrero de 2015, 11:29h
The Wall Street Journal, el periódico de referencia del mundo financiero, la biblia de los economistas, ya ha anunciado lo que muchos auguraban. Si Syriza mantiene la guerra abierta con la UE, incumple todos los compromisos y pactos, Bruselas se verá abocada a expulsar a Grecia del euro. Sin duda, los primeros pasos de Tsipras al frente del Gobierno buscan más el enfrentamiento con la UE que llegar a un acuerdo para negociar la deuda, que asciende ya a 240.000 millones de euros. Ha subido el salario mínimo un 30 por ciento, ha bloqueado las privatizaciones pactadas con Bruselas, se ha aliado con un partido fascista y xenófobo, ha dado los primeros pasos para acercarse a Rusia bloqueando las sanciones por la guerra de Ucrania, ha nombrado a un declarado marxista ministro de finanzas y ha desafiado a la troika al negar su autoridad.

El resultado no se ha hecho esperar: se ha disparado la prima de riesgo y, por lo tanto, la deuda; las bolsas helenas se hunden, y el pánico de los ahorradores ha provocado la retirada masiva de los depósitos bancarios: 20.000 millones de euros se han esfumado. El “corralito” acecha a Grecia a los pocos días de tomar posesión el nuevo Gobierno.

En Europa nadie parece estar dispuesto a consentir tal desafío. Además de por mantener la estabilidad de la moneda, porque la irrupción de un comunismo estalinista y antisistema como el que propugna Syriza desguazaría la propia Unión Europea. No es una casualidad que el periódico norteamericano, cuyas fuentes están más cerca de la Casa Blanca que de Bruselas, haya anunciado la posibilidad de dejar caer a Grecia para salvar a España. O lo que es lo mismo: la ruina del país heleno, la desestabilización económica, la expulsión de la UE y la implantación del comunismo leninista cercenando las libertades y la estabilidad política se convertirían en una carga de profundidad para las aspiraciones electorales de Podemos en nuestro país. Sería el espejo en el que los electores españoles mirarían antes de depositar su papeleta en las urnas. El partido de Pablo Iglesias, al que todos auguran un gran éxito, se estrellaría antes de empezar si en Grecia se extiende el caos político y económico.

Y es que ni Bruselas ni Estados Unidos quieren poner en riesgo el evidente éxito económico del Gobierno de Rajoy, cuyas previsiones de crecimiento para este año rondan el 3 por ciento, que ha logrado reducir drásticamente el paro y se calcula que el próximo año otras 400.000 personas encontrarán empleo. Y lo que es más importante, la estabilidad política que representa un Gobierno del PP podría ponerse en riesgo si Podemos lograra el cacareado éxito en las urnas que algunos pronostican, unido al hundimiento del PSOE en manos, de momento, de Pedro Sánchez que ya ha anunciado que estaría dispuesto a pactar con Pablo Iglesias. O lo que es lo mismo: la victoria del marxismo más letal de la Historia en un país estratégico para los intereses de Occidente.

La partida de ajedrez se juega en el tablero mundial. Y, puesto que Grecia, si nadie lo remedia, se dispone a emprender su alocada y anacrónica revolución estalinista, el imperio americano mueve sus piezas. Estados Unidos ya trabaja para impedir que Europa se incline hacia el rancio comunismo que resurge en algunos países como Grecia y España. Y no le temblará el pulso si tiene que sacrificar un caballo para salvar a la reina. Pues se trata de un caballo de Troya.

¿Alguien, por ejemplo, cree que la fulgurante bajada del precio del petróleo es una mera casualidad? ¿Obedece solo a las leyes del mercado? ¿O alguien ha manejado los hilos para arruinar a los mayores enemigos de Estados Unidos: Rusia y Venezuela? El Imperio americano, con la CIA como punta de lanza, mueve sus tentáculos con inteligencia y, desde luego, sin pudor. Y si Grecia se une a la lista de enemigos del imperio se pondrá en el punto de mira. De momento, Tsipras pretende aliarse con Rusia para hacer frente a Bruselas y desafiar al capitalismo que representa Estados Unidos. Pues ya sabe lo que le espera. O quizás ya lo sabía y es lo que busca: convertirse en un nuevo Chávez. Pero Pablo Iglesias, gracias a su amigo Tsipras, puede tener que cortarse la coleta antes de saltar al ruedo.
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