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BIOGRAFÍA

Carmen Cervera: Yo, el barón Thyssen. Memorias

domingo 01 de febrero de 2015, 16:27h
Carmen Cervera: Yo, el barón Thyssen. Memorias

Con la colaboración de José Antonio Olivar. Prólogo de Luis María Anson. Planeta. Barcelona, 2014. 368 páginas. 21,50 €. Libro electrónico: 12,99 €

Por Carmen R. Santos

Junto al Prado y el Reina Sofía, la instalación en Madrid en 1992 del Museo Thyssen-Bornemisza convirtió a la capital de España en un centro neurálgico de visita imprescindible para los amantes del arte. No fue escaso lo que se escribió respecto a las complejas negociaciones que se llevaron a cabo para que fuera realidad. Sin embargo, este libro que ahora se publica, las memorias póstumas de Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, fallecido en la localidad española de San Feliu de Guixols el 26 de abril de 2002, ofrece la inestimable posibilidad de conocer todo su desarrollo de primera mano.

En efecto, en varios capítulos y en especial en “La colección sale de Villa Favorita rumbo a España: el mayor traslado de obras de arte de la historia”, se detalla todo el proceso que, no sin dificultades -entre otros espinosos aspectos, había que lograr la aquiescencia de todos los herederos y sus hijos eran reacios a que la colección aterrizase en España-, tuvo tan feliz desenlace. El momento de la inauguración de la pinacoteca fue para el barón, según confiesa, “el día en que más orgulloso me sentí en toda mi vida”, y apunta: “El milagro se había realizado. Días antes de la inauguración, Tita y yo recorrimos el museo los dos solos. Estábamos emocionados. Yo no pude dejar de pensar en mi padre y en mi abuelo. Era como un sueño, no me lo podía acabar de creer. Allí estaban todos mis cuadros y toda nuestra lucha, de Tita y mía […] Allí estaban -y siguen estando- siglos y siglos de pintura. Y ninguno de los dos, ni Tita ni yo, podíamos contener la emoción”.

Pero no únicamente, claro está, se aborda en Yo, el barón Thyssen este episodio, por lo que el libro nos permite acercarnos a su rica trayectoria, más allá de los tópicos con los que a veces se simplifica personalidades y vidas de las características de las de este aristócrata de la poderosa saga alemana de los Thyssen. Rica y no pocas veces sorprendente, como desde el mismo comienzo de las memorias, donde consigna no sin cierto amargo regusto que cuando nació sólo le estaba esperando su abuelo August: “Llegué al mundo el 13 de abril de 1921 en Scheveningen, un pequeño pueblo de pescadores de Holanda, que entonces estaba separado de La Haya por un enorme campo abierto. Soy el menor de cuatro hermanos, dos chicos y dos chicas, y un día supe que no había sido un niño deseado por mis padres, quienes, al nacer yo, ya vivían prácticamente separados”. Quizá este sentimiento de “orfandad”, por mucho que viera la luz en una cuna de oro, no dejó nunca de acompañar a Heinrich Thyssen, pese a que tratara de superarlo y disimularlo a través de una gran fuerza de voluntad y del sentido del humor que prodigaba, y de desplegar esa condición de “temple de acero y alma de artista”, como se titula con sugerente expresión uno de los capítulos de la obra, que hizo

Carmen Cervera y su colaborador, el periodista José Antonio Olivar -director adjunto de la revista ¡Hola! -, han optado por componer estas memorias, publicadas póstumamente, en primera persona, lo que sin duda le otorga cercanía, pues se basan en cientos de escritos y cintas donde el barón fue recogiendo, diversas situaciones de su vida, sobre todo las más determinantes y significativas. Así, José Antonio Olivar señala: “Solo había que acabar de ordenar el material y darle forma, para lo cual tuve la suerte de poder conversar con el barón a lo largo de numerosos encuentros, dentro y fuera de España. Después de su fallecimiento, Tita se mantuvo firme en el propósito de terminar el libro siguiendo las coordenadas que él mismo había establecido: a ella se debe la coordinación y edición final del texto”.

A todas luces, los editores han conseguido mucho más que acertar en ese ordenar y dar forma a un ingente material, ya que lo plasman con un estilo ágil de agradable lectura. El volumen se enriquece con un prólogo de Luis María Anson y abundantes fotografías.

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