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POESÍA

Pablo Neruda: Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos

domingo 01 de febrero de 2015, 16:51h
Pablo Neruda: Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos
Edición de Darío Oses. Prólogo de Pere Gimferrer. Seix Barral. Barcelona, 2015. Se rescatan nuevos y controvertidos poemas del Premio Nobel de Literatura chileno recién recuperados de entre sus papeles inéditos.

Por Francisco Estévez
Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos, con el fragmento del primer verso del poema inicial aquí reunido han decidido titular el poemario que está venido a ser, sin duda, una de las grandes novedades del año. Pero desengañémonos pronto: el presente libro se presenta con mucho ornato y quizá poco acierto; yacen aquí -el verbo preciso es yacer- poemas inéditos desde mediados los años cincuenta hasta principios de los sesenta, incluso se reproducen de manera facsimilar varios de ellos en un hermoso apéndice que hará las delicias de los fetichistas: espiar la grafía del chileno, en qué papeles escribía… En fin, esas cosas donde, seamos sinceros, no reside la Literatura pero no dejan de tener un halo de entreverada magia y cotilleo de altura. La pregunta sincera para todo buen aficionado a la poesía siguen siendo la misma: ¿tienen los presentes poemas estricta ligazón con las obras de aquel tiempo? Léase, por ejemplo, de las Odas elementales (1954) a Fin del mundo (1969), y entre tales poemarios la simpar biografía Memorial de la isla negra (1964).

Al trasluz de estos poemas vemos una sombra de Neruda desdibujada por la falta de criterio en la selección, la torpeza de organización y, al fin, la inutilidad de publicación. El ampuloso y bendito caos, siempre con fuerte simbología y nada azaroso, que predomina en buena parte de la obra nerudiana queda aquí transfigurado, ¿acaso transmigrado? , por arte de birlibirloque, pues hurto es y a estafa huele. Pero argumentemos ante escépticos. El primer poema, muy retocado por el poeta, nunca supero su purga. El tercero parece no pasar de un boceto a tenor de las anotaciones en el cuaderno donde se encontró. El quinto, no carente de extraña belleza, quizá no pase de un poema de circunstancias (gastronómicas eso sí, pues Pablo Neruda al cabo es). La retahíla suma y sigue y resulta vano afear más lo que el poeta “de cejas afiladas/ y zapatos/ raídos” nunca consideró con justo criterio publicar. Triste resulta constatar los incómodos balbuceos, los entrecortados alientos, y los bocetos, alguno siquiera inconcluso para mayor inri. Como aquella oda inconclusa a la oreja del poema 10 que nunca pasó a las Odas elementales (1954), ni a las Nuevas odas elementales (1956) y menos aún a Navegaciones y regresos (1959). No se trata de ser cicatero, por ello transcribamos al menos algunos aciertos de aquel excelente poeta que a la postre fue Neruda. Como aquel segundo poema, loco encendido de amor y lucidez: “Nunca, solo contigo / por la tierra, / atravesando el fuego […] // Contigo /en mi batalla, / no la que yo escogí / sino / la única.”

Un Neruda cariacontecido y penumbroso pasea entre versos “Oh amor, de la muerte a la vida una hoja del bosque, / otra hoja, / se pudre el follaje orgulloso en el suelo […] Sabes cómo fueron los días, la crónica/ las revoluciones, los viajes, la guerra”. Pero siempre fulge la esperanza en el, y para el, amor: “Tú y yo somos la tierra con sus frutos. / Pan, fuego, sangre y vino / es el terrestre amor que nos abrasa”. En su “mar caracolero”, con esa “obligación […] de carbón y fuego”, nuestro poeta fogonero “regresa de la espuma” para darnos en versos sueltos, incluso en algún poema, buena semblanza de aquello que fue cuando consigue nombrar “la noche de todos los nombres”.

En suma, estos inéditos con voluntad de sumarse a la magnitud de la obra entera quedan carentes del gramaje suficiente para tal fin, la consustancial voracidad del chileno queda aquí adelgazada a flaca imagen. Se habla en la introducción de fidelidad a la transcripción, pero no se habla de la fidelidad más importante de todas, a la voluntad del poeta. Contra lo que el común lector pueda pensar del poeta de verso rápido, Pablo Neruda fue un tenaz trabajador, inflexible a la bajada de calidad que él estimaba (con mayor o menor acierto). Esta edición resulta, sino traidora para con los deseos y voluntad poética de Neruda, cuando menos infructuosa, pues el chileno los había arrumbado, con justo criterio a una lectura atenta, para el olvido; nada que ver con aquel poemario de entre los últimos Geografía infructuosa (1972).

La voracidad de un mercado insaciable y la banalidad lectora operan por igual al tintineo de monedas: el poeta al hoyo y el libro al bollo. Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos no está destinado a ampliar la inmensa figura del gran poeta que fue Pablo Neruda. Es edición para fetichistas, pero no para el buen amante de poesía que buscara refugio al solaz de la Antología general (2010) que preparara con acierto y excelente presentación de Jorge Edwards, además de hermosas evocaciones, la Real Academia de la Lengua. Y es que no seguir el dictado de la voluntad del poeta se antoja capricho dado a veleidades pecuniarias que reconcomerán al fantasma del chileno.

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