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DESDE ULTRAMAR

Greca griega o encrucijada a pie de calle

miércoles 04 de febrero de 2015, 20:10h
Los comicios griegos del 25 de enero de 2015 han despertado un interés inusitado, que puede explicarse al converger varias condiciones: la saga escabrosa de la crisis económica griega per se, el momento difícil que pasa el país heleno –mezcla de apuro económico y presión extranjera–, el desafiante discurso a los representantes de la Troika y lo que significan, más un reclamo profundo a la clase política griega que prometió en el advenimiento de la democracia, un bienestar que no llega y ha hundido al país en la corrupción y la desesperanza; y todo ello sancochado con discursos extremistas de izquierda y de derecha que, sumados, podrían anticipar una ruptura profunda en la sociedad helena, que sin duda alguna es algo indeseable por todos.

Grecia, cuna de la cultura occidental y creadora del concepto primordio de la democracia –una idea que tanto buscamos y a la que tantas vueltas le damos en nuestro imaginario– nos espanta cuando nos muestra rostros tan peculiares, con la acritud del discurso, con el resultado ácido de las modernas ánforas, dicho así, moviéndonos extrañados a desconocerla dudando de su veracidad o razón de ser, desconcertándonos, al ver expresarse así a los griegos, ya disipada la polvareda electoral que revela el áspero resultado obtenido.

Ya El Imparcial nos anticipaba dos datos dignos de considerarse: la inexperiencia para afrontar una crisis como la griega, entre los conformadores del nuevo gobierno de Syriza, azuzando con su mensaje radical, así como su pésimo recibimiento en la bolsa de valores de Atenas, aunado al temor de los ciudadanos a tener un símil de corralito como el argentino de 2001, retirando sus ahorros de los bancos. Comprensible el pavor tras años de una crisis galopante que ha ajado el ánimo y la economía de un pueblo admirado, reconocido y apreciado por todos. Y la cruda realidad griega puede no ser la única en el seno de la UE. Eso también es preocupante.

Uno tiene que preguntarse cómo se ha llegado a este punto de quiebre que puede confrontar abiertamente a Grecia con la UE. No pensaré de momento en todo lo que se pone a discusión y en entredicho con el triunfo de Tsipras. Empero el resultado de las elecciones helenas es un clamoroso ¡ya basta! a la Europa del gran capital que lo prima antes que a los intereses de los pueblos que la conforman. Y no se trata de desconocer compromisos asumidos, pero sí de reconocer las leoninas medidas adoptadas. Por desequilibradas y abusivas. Porque desde luego que hay muchos más responsables que los griegos. No van solos en eso ni es solo su decisión. Campea la colusión. Que no se olvide que la crisis mundial ha sido producto de la mentira y el falseo de datos sobre cuentas y números de muchos, contubernios de los más y la ambición de todos. No caben ni la ingenuidad ni llamarse a sorprendidos ni engañados.

Mas el pueblo griego se está dando una oportunidad, aunque no es deseable que se traduzca en populismo a lo Hugo Chávez –que ya sabemos cómo al inmaduro de Maduro se le está desbaratando el país en las manos, lo normal– y apelaríamos a la inteligencia y la prudencia del nuevo gobierno heleno. Que aprenda de México que, pese a todo, ante su crisis de deuda en los años ochenta, asumió la máxima “Debo, no niego. Pago, no tengo” y asumió y renegoció. Debió crear confianza. Atenas necesita forjar rumbo claro. La crisis galopante cebada sobre la república helena no es menor. Una cuya génesis es tan lejana como nuestros recuerdos preguntándonos con qué pagarían los griegos los fastos de los JJ.OO. de 2004, descubriendo después lo demás: desfalcos, sobregiros, falseo de datos de parte de su gobierno, puntero de la corrupción, pero nada que no hicieran los demás socios comunitarios afectados por la profunda crisis europea, indistinta de la mundial. Claro que sí.

Todo mundo ha opinado del tema. ¿Y los griegos? Tan complejo panorama obliga a un ejercicio comparativo. A través de mi amiga Anyelina Skartados, me allegué las valiosas palabras que mucho les agradezco de verdad compartirlas con ustedes, de dos contactos suyos, uno en México y otro en Grecia –padre e hija– para conocer a pie de calle cómo se mira todo esto. Su hermana, Marula, desde Heraclión, capital de la afamada isla de Creta, accedió a expresarme condensándolo, el sentir de ella y sus conciudadanos insulares:

“Grecia se llenó de esperanza de cambio y de mejora económica y política cuando Alexis Tsipras ganó la presidencia con un porcentaje de votos muy elevado, a diferencia del que se llevó el partido político que ha gobernado tantos años. No podemos saber qué pasará, esperamos cambios (hasta no ver no creer) y existe fe en el ambiente de una vida con dignidad. Entre los cambios esperados está la eliminación de impuestos tan elevados en viviendas, mejores oportunidades de trabajo con sueldos que realmente paguen las horas laboradas y no sólo se obtengan los gastos para vivir y no solo para sobrevivir. Una mejor pensión para las personas que han trabajado tantos años sin recibir más que moronas que no les sirven ni para pagar las medicinas ni mucho menos los impuestos exigidos últimamente. Increíble fue para mí el resultado de las elecciones asomándose un tercer partido político (si se puede llamar así…) con Xrisi Avgi (neonazista), lo cual es inaceptable y ofensivo”. Marula Skartados apunta: “es importante el hecho de que el nuevo gabinete político se caracteriza por personas que han estudiado realmente carreras que parecen mas apropiadas para elegir las leyes, ya que los pasados políticos que tantos años ocuparon el poder, lo han ejercido sólo a su favor y ahora desaparecen del Parlamento, lo cual a mí me parece necesario para renovar al país.”

Dimitris Skartados, nacido en Astypalea, avecindado en México, opina “Syriza quiere decir en griego ‘al ras’, creo que esto da una idea de su ideología, es un partido totalmente radical, y es por esto que no confío en su forma de proceder. Estoy de acuerdo con que son promesas esperanzadoras, pero no entiendo cómo lo va a hacer, no es lógico ni cumplible. No sé exactamente qué puedo esperar de este partido, ellos prometen, pero yo soy precavido, no entiendo la forma en que van a sacar al país. Si deciden no pagar, es muy probable que salgan del euro, cerrándose así las puertas de todos los países. En caso de que pidan más años para pagar, podría ser buena propuesta, pero sería alargar la agonía. La gente está muy desesperanzada y necesita que llegue una tabla de salvación”.
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