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POR LIBRE

Podemos, peor que “la casta”

domingo 08 de febrero de 2015, 20:08h

Los dirigentes de Podemos, que han deslumbrado a muchos con su verborrea catódica, que se han llenado la boca con sus descarnados insultos a los que ellos denominan “la casta” por abusar del poder en beneficio propio al llenarse los bolsillos con comisiones ilegales, tarjetas opacas y demás han resultado también ser precoces en lo que más critican: la corrupción. Porque se han manchado las manos con dinero sucio antes, incluso, de ejercer cargos públicos, antes de formar parte de “la casta”.

Pablo Iglesias y Monedero han recibido suculentas subvenciones de dos de los países más políticamente siniestros de la actualidad: Irán y Venezuela. Nadie sabe por qué, pues se desconocen los contratos, si es que existen, y ni siquiera han emitido una simple factura. Aducen que el dinero estaba destinado a promocionar las siglas de su partido. Y se quedan tan panchos. ¿Qué culebras escupirían contra Rajoy si recibiera dinero de Estados Unidos para el PP, por ejemplo?

En el caso de Pablo Iglesias todavía se investiga el destino del dinero que recibió de Irán para sus enjuagues. Pero el escándalo de Monedero no lo supera ni Bárcenas. Ingresó en su cuenta corriente 425.000 euros por hacer unos bolos (“trabajos de consultoría”, según él) en Venezuela y otras naciones satélites apoyando el cruel y dictatorial régimen bolivariano, el país en el que la libertad no existe, donde la oposición está encarcelada, los medios de comunicación amordazados, el dinero del petróleo se emplea en organizar agasajos propagandísticos a Maduro, en subvencionar a los países de su entorno para extender su anacrónica y dictatorial revolución o en sobornar con desorbitados sueldos a los mandos del Ejército, mientras la población se muere de hambre y nada en la miseria. Los comandos militares tienen ahora la misión de dispersar las colas de los ciudadanos que, ante la escasez provocada por el caos económico, esperan comprar un trozo de pan o una aspirina. Hay que cuidar la imagen del país, aducen los sátrapas bolivarianos. Pero en Podemos dicen (o decían) que Venezuela es un país más democrático que España.

El dinero que ingresó Monedero en su cuenta corriente personal lo transfirió luego a la cuenta de una misteriosa sociedad instrumental, sin plantilla ni actividad declarada, para evitar pagar a Hacienda y camuflar así esos petrodólares. Toda una maniobra digna del mayor y más necio filibustero de Wall Street. Un fraude estratosférico. Un delito por embolsarse el dinero destinado al presupuesto del Estado; esto es, a las pensiones, a los parados, a la sanidad pública, a la educación: a ese bienestar social que pregonan con tanto cinismo los locuaces dirigentes de Podemos.

Y ese delito ha quedado al descubierto cuando Monedero, acosado por los inspectores de Hacienda, se ha visto obligado a hacer una declaración de la renta complementaria para intentar salvar el pellejo. Y también se ha confirmado que mintió, pues apenas dos semanas antes declaró, muy irritado, eso sí, que estaba al corriente de pagos con Hacienda. Esto es, que con precocidad y desparpajo ha caído en los escandalosos defectos que tanto denuncia Podemos: la corrupción y la mentira. Todavía no ha aterrizado en la casta y ya ha superado a Bárcenas, a Blesa y hasta a “El Lute”. Quizás por eso, a Monedero ya le llaman “el billetero”.

Hay que meditar, entonces, qué haría Podemos si algún nefasto día llega a gobernar. El programa o la hoja de ruta para desguazar el Estado parece que ya está escrita. Pero la ocultan tras esa impostada superioridad moral que hipnotiza a los teleadictos. Una superioridad moral como la de Monedero ocultando sus astronómicos ingresos. Y no desvelan su programa porque no existe, porque su éxito se basa en una inteligente operación de marketing adornada con eslóganes populistas que se creen los más desesperados y desinformados, que por lo que se ve son muchos. Pero que no contiene la menor idea de cómo gobernar. Lo único que parece evidente es que si obtienen algún cargo político no dudarán en saquear las arcas del Estado, primero para enriquecerse, para llenarse el billetero a lo Monedero, y, luego, para montar un ejército de acólitos para propagar su ideario y atacar a sus adversarios. Todo, para la propaganda estalinista.

Que Pablo Iglesias sea un jovenzuelo lenguaraz, resulte simpático a muchos (aunque últimamente siempre parece estar enfurruñado) y traiga enganchada de la coleta la pancarta de la regeneración política no es más que una añagaza, una trampa para elefantes e indocumentados. Tania Sánchez, por eso, será bien recibida en Podemos, después de dinamitar IU cual caballo de Troya. Pues ya se estrenó en la corruptela política al subvencionar con unos cientos de miles de euros a su hermano cuando era concejala de Rivas-Vaciamadrid. Otra precoz y lenguaraz tertuliana que ya sabe lo que es la casta. La casta de trinquemos.

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