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POESÍA

Louise Glück: Vita Nova

domingo 22 de febrero de 2015, 14:34h
Louise Glück: Vita Nova
Edición bilingüe. Traducción de Mariano Peyrou. Pre-Textos. Valencia, 2014. 128 páginas. 17 €

Por Inmaculada Lergo Martín

El siglo XX nos ha enseñado que la poesía no necesita instalarse en lo sublime para darse plenamente. O que lo verdaderamente sublime está en la experiencia más cercana, esa que nos une a todos en un mismo sentir ante la vida, ante aquello que inesperadamente nos regala o aquello con lo que nos golpea. La obra de Louise Elisabeth Glück (New York, 1943) no se maquilla para mostrar su riqueza y profundidad. Y cuando la leemos somos capaces de compartir su confidencia sincera y cercana, incluso cuando se adentra en el mundo de los sueños, la memoria, los mitos o en su imaginario personal.

La editorial Pre-Textos ha editado con anterioridad a Vita Nova otros cuatro poemarios de Louise Glück: El iris salvaje (2006) -por el que recibió el Premio Pulitzer y el Premio William Carlos Williams-, Ararat (2008), Las siete edades (2011) y Averno (1011). Vita Nova, que se publicó en su versión original inglesa en 1999 y por el que recibió el Premio Bollingen de la Biblioteca del Congreso, llega ahora a los lectores hispanos, con el valor añadido de ser una edición bilingüe. Glück es profesora en el Williams College y miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras; y cuenta también con otras muchas distinciones entre las que destacan el Premio Nacional de la Crítica -por The Triumph of Achilles-, el Premio PEN/Martha Albrandi -por su colección de ensayos Proofs and Theories- o el Premio Nacional Bobbit de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, entre otros.

Vita Nova es un libro de renacimiento, de vida nueva, de un nuevo amor que propicia una nueva primavera, pero que termina, que ha terminado ya al escribir estas páginas: “Brutal amar / más brutal morir. / Y brutal más allá del alcance de la justicia / morir de amor”. No se detiene en el anecdotario de situaciones concretas, pero nos identificamos con sus sentimientos de euforia, dolor, alegría, culpa, incomprensión, desgarramiento… No vuelve la cara al dolor (“Y en el centro del yo / un dolor que no me sentía capaz de superar”) ni a la soledad (“Diles que he perdido a mi amada; ahora estoy completamente solo. / Diles que no hay música como ésta / sin un profundo dolor”) ni a la vejez o la muerte (“Me he convertido en una anciana. / He acogido con agrado la oscuridad / que tanto he temido”). Pero, con todo, la pérdida más sentida es la del ideal forjado con ese amor. Por eso, la realidad de los sueños está muy presente en todo el libro, así como las referencias mitológicas, especialmente la historia de amor entre Orfeo y Eurídice, a quienes da voz en algunos poemas; una voz que se humaniza, porque “los seres humanos saben lo que necesitan / mejor que ningún dios”. Y la clave de la lectura está en que, como en el mito, la muerte da lugar a otro comienzo.

Louise Glück pone como portada al poemario la siguiente significativa cita: “El maestro dijo Debes escribir lo que ves. / Pero lo que veo no me emociona. / El maestro contestó / Cambia lo que ves. Eso es lo que ha hecho Glück en este libro, ha transformado su realidad, ha puesto una nueva mirada a esa etapa de su vida en que la juventud se aleja: “Qué dulce es mi vida ahora / en su descenso hacia el valle, / el valle no cubierto de niebla, / sino fértil y apacible. / Así que por primera vez me encuentro / capaz de mirar hacia delante, capaz de mirar al mundo, / incluso de acercarme a él”. Por eso no hay final de una historia, hay, en él, un nuevo inicio con el que se cierra el libro: “Pensaba que mi vida había terminado y que mi corazón / se había roto. / Después me fui a vivir a Cambridge”.

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