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NOVELA

Lydie Salvayre: Pas pleurer

domingo 22 de febrero de 2015, 14:39h
Lydie Salvayre: Pas pleurer

Premio Goncourt 2014. Seuil. París, 2014. 280 páginas. 18,50 €. En su última edición, el prestigioso galardón ha dado una grata sorpresa recayendo en una novela de alma española, muy personal tanto en el fondo como en la forma, debida a una autora de padres españoles.

Por Pepa Echanove

Merecedora contra todo pronóstico del Premio Goncourt en 2014, la novela Pas pleurer, de Lydie Salvayre (Autainville, 1948), es una novela muy personal tanto en el fondo como en la forma. En lo primero porque la historia rememora la juventud de los progenitores de la autora, españoles republicanos exiliados en Francia en la región del Languedoc, durante los primeros meses de la Guerra Civil, concretamente entre el verano de 1936 y el invierno de 1937. En cuanto a la forma, la escritura de Lydie Salvayre oscila descaradamente entre el francés y el castellano, en ese idioma propio de la emigración hispanoparlante denominado frañol (fragnol), mezcla del francés y del español, que ella misma define como “langue mixte et transpyrénéenne” y que es la de su madre a lo largo del relato.

Celebramos pues que la Academia gala haya premiado un libro de alma española, una novela lingüísticamente atrevida, con incorrecciones y faltas, que rinde homenaje a la lengua materna y al mauvais français a través de la figura de Montserrat Monclus Arjona, Montse, con su aire modesto y su mal acento, pero cuya experiencia vital ha sido dignificada hasta merecer hoy el rango de protagonista en la novela laureada con el premio más importante de las letras francesas. Y como tal homenaje, que nace del corazón y del reconocimiento de la hija hacia su madre, Lydie Salvayre se permite aquí todas las licencias y nos regala una escritura en ese francés españolizado y nada erudito, cuando habla en boca de su madre: José est un caballero, si j’ose dire, il aime régaler, est-ce que régaler est français?”; “Elle mange du veurre pour la première fois au petit déjeuner (on dit veurre ou beurre, ma chérie?”.

Frases enteras en castellano siguen al texto en francés como si se tratara del mismo idioma, o bien se intercalan sin previo aviso palabras en castellano en medio de un párrafo con el automatismo inconsciente (lapsus) que suele caracterizar a quienes viven inmersos en contextos bilingües. Las líneas que expresan los sentimientos y recuerdos más vivos de Montse no pueden sino estar escritos en su lengua materna en toda su pureza y en su desnudez: sin cursivas ni comillas, sin traducciones ni notas a pie de página que sin duda hubieran estropeado el ritmo fluido de la lectura, especialmente ameno para los lectores que dominen bien las dos lenguas.

Merece la pena transcribir algunos ejemplos más de este estilo frañol: « Elle était bel et bien embarazada, en espagnol le mot est plus parlant ».; « Toutes les palabres sont faibles, me dit ma mère, pour exprimer le desengaño »; «Elle fut bientôt sans force. Un trapo. Una fregona » ; « Facha est un mot qui, prononcé avec le tcheu espagnol, se lance comme un crachat ». Otro aspecto a destacar y que tiene su repercusión en la construcción de esta novela es que su argumento nació, como reconoce la autora, tras la impactante lectura del libro del escritor francés George Bernanos Los grandes cementerios bajo la luna (Les grands cimetières sous la lune, 1938), un ensayo bélico antifranquista, que relata el estallido de la revuelta militar en la isla de Mallorca, con más de tres mil muertos en tan solo los siete primeros meses.

Así, Pas pleurer avanza con la narración en paralelo de dos voces que coinciden en el tiempo pero no en el espacio, ni en el sentido. Si bien ambos se gestan durante las agitaciones libertarias de 1936, lo hacen de manera totalmente diferente, con una inteligencia y una sensibilidad contrastada. Al eco testimonial, sobrio, intelectual y políticamente comprometido de Bernanos, se superpone la memoria luminosa, juvenil, y más bien apolítica, de Montse. Ella cuenta sobretodo su primer contacto con la libertad, con el amor, su embarazo, su matrimonio, en fin, las preocupaciones de una joven en la plenitud de su existencia. George Bernanos, autor que vivió aquellos tumultuosos años en Palma de Mallorca, ofrece a través de la evocación de Lydie Salvayre un manifiesto condenatorio de las atrocidades de aquella contienda, especialmente una dura crítica contra la complicidad de la iglesia en los fusilamientos, que le valió en vida el que su libro estviera censurado. “L’été radieux de ma mère, l’année lugubre de Bernanos dont le souvenir reste planté dans sa mémoire comme un couteau à ouvrir les yeux : deux scènes d’une même histoire, deux expériences, deux visions… “, explica Lydie Salvayre.

Esta escritora, licienciada en letras modernas y psiquiatra de profesión, cuenta con una extensa bibliografía al otro lado de los Pirineos, siendo en España mucho menos conocida. Para este otoño se espera la publicación en castellano y catalán de Pas pleurer y esperamos que a esta traducción sigan muchas otras. Quién desée ya leer algo de la autora en castellano puede deleitarse, en un registro completamente diferente, con su libro Himno (El Aleph, 2012), una interesante biografía del músico Jimi Hendrix que ofrece una segunda lectura mordaz y no menos crítica de la violencia subyacente en la sociedad norteamericana en los años 50-60.

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