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EXPOSICIÓN EN LA BIBLIOTECA NACIONAL

Santa Teresa de Jesús: pasión por Cristo y la pluma

miércoles 11 de marzo de 2015, 13:52h
Un centenar de pinturas, esculturas, manuscritos y objetos que pertenecieron a Santa Teresa forman parte de una exposición que ha sido presentada este miércoles en la Biblioteca Nacional, que inaugura así los actos de conmemoración del quinto centenario del nacimiento de una de las tres únicas mujeres doctoras de la Iglesia.
Santa Teresa de Jesús, de Ribera
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Santa Teresa de Jesús, de Ribera

Libros, manuscritos, pinturas, esculturas y grabados forman parte de la exposición que la Biblioteca Nacional dedica a Santa Teresa de Jesús, de quien se cumple este año el quinto centenario de su nacimiento. La muestra narra su vida prestando especial atención a su condición de escritora y el vínculo que estableció entre la pluma y la espiritualidad.

Rosa Navarro Durán, filóloga y catedrática de Literatura Española de la Universidad de Barcelona, y Juan Dobado Fernández, carmelita descalzo, son los responsables de un montaje expositivo que cuenta con préstamos del Museo del Prado, Patrimonio Nacional y 22 conventos que han cedido para la ocasión obras que rara vez pueden ser vistas en público como el Ecce homo regalado por Santa Teresa al convento de las Carmelitas Descalzas de Toledo, un óleo sobre tabla de 1510.

“El recorrido de la exposición está basado en los textos de Santa Teresa”, ha dicho Navarro Durán, quien ha destacado la condición de lectora y escritora de una mujer que en sus 67 años demostró un “gran esfuerzo vital” del que se sirvió para reformar la orden carmelita, recuperarse de graves enfermedades y escribir obras hoy equiparadas a las de los humanistas Fray Luis de León o San Juan de la Cruz.

"Siempre tengo deseo de tener tiempo para leer porque a esto he sido aficionada". Cuentas de conciencia 1,11

Su capacidad para observar la naturaleza, afirma Navarro Durán, le permitió crear tales imágenes y alegorías que los artistas “solo tuvieron que plasmar sus plásticas descripciones”.

Mujer de “energía extraordinaria”, fue una escritora autodidacta que convivió desde temprano con la literatura gracias a unos padres que compatieron con sus hijos el hábito de leer. Algunas de sus lecturas, muchas de ellas libros de caballerías, han sido incluidas en la exposición junto a un lienzo de Juan García de Miranda titulado, precisamente, La educación de Santa Teresa.

Aunque su padre se opuso a que ingresara en el monasterio de La Encarnación, la vehemencia de Teresa de Ávila pudo con su deseo dando comienzo a una vida dedicada a la escritura y lo espiritual, un aspecto sutilmente tratado en la muestra de la Biblioteca Nacional, que prefiere poner el énfasis en su contribución a la literatura española.

Son los manuscritos autógrafosLibro de la vida y Camino de perfección – dos piezas claves por la atmósfera intimista que los envuelve y por tratarse de libros que un día fueron manipulados por ella, es decir, inimitables. “La energía sale de su escritura”, afirma Navarro Durán.

Junto a las obras de Teresa de Ávila cabe destacar la presencia del tintero que un día ‘vistió’ uno de sus escritorios, una pieza de mobiliario ligada indudablemente a su figura aunque solo sea por el legado iconográfico que ha dejado la Historia del Arte, que la ha representado insistentemente sentada frente a él y acompañada por una pluma y un libro.

"Todo el estilo y pretendemos llevar es de no solo ser monjas, sino ermitañas". Camino de perfección 20,1

Una arca para cartas que también perteneció a Santa Teresa ha sido ubicada en la sala con el tintero y los manuscritos, así como una selección de cartas de su abultada correspondencia, cuya lectura ha aportado claves de su vida y obra de gran valor para sus estudiosos.

A falta del Éxtasis de Santa Teresa, de Bernini, han sido reunidas tres pinturas que dan cuenta de cómo artistas del siglo XVIII – Francesco Fontebasso, Giuseppe Bozzani y Sebastiano Ricci- se sintieron atraídos por su descripción del pasional encuentro. "Tuvo una percepción pasional de Cristo, de verdadero enamoramiento", ha dicho Juan Dobado.

Entre las esculturas más destacadas, una policromada de Gregorio Fernández, figura fundamental del Barroco, que muestra a una Santa Teresa joven en contraposición a la visión que tiene de ella Alonso Cano, y que forma parte de la última parte del recorrido junto a dos breves citas a María MagdalenaMagdalena penitente, de El Greco- y la SamaritanaCristo y la Samaritana, de Guercino-, figuras bíblicas que despertaron una honda atracción en ella. “Fueron sus dos mujeres preferidas. La Samaritana le dio la clave sobre la importancia de compartir con los demás lo que estaba experimentando”.

"La luz que pone en las cosas oscuras y el fuego que enciende con sus palabras en el corazón que las lee". Fray Luis de León sobre Santa Teresa de Jesús

Conviene no pasar por alto su breviario, que ha sido instalado junto a un autógrafo de Fray Luis de León procedente de la parroquia de Santa María de Andújar. Tampoco la escultura de San Juan de la Cruz, con quien mantuvo una “relación trascendente".

Un lienzo ánonimo fechado en 1690 muestra a Teresa de Ávila en su lecho de muerte portando un crucifijo en vez de la pluma. El 3 de octubre de 1582 recibió los últimos sacramentos. Dicen que sus últimas palabras fueron “en fin, señor, soy hija de la Iglesia”. Murió un día después. En 1614 fue beatificada; en 1622, canonizada, y en 1970, nombrada doctora de la Iglesia.

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