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Frikies

domingo 25 de mayo de 2008, 18:34h
El frikismo patrio ha tenido un agotador fin de semana. El sábado por fin pudimos ver a Rodolfo Chikilicuatre y sus bailarinas riéndose en su cara del festival de Eurovisión. Al parecer, al público allí presente no le hizo especial gracia los estrambóticos bailes de las chicas del “Chiki-Chiki” y, por supuesto, se negó en redondo a seguir el “crusaíto” y demás pasos de la canción que, sin embargo, arrasa en las bodas y chiringuitos de esta España nuestra. Parecía poco probable que en un concurso dominado por las alianzas entre los países del este y de la antigua Unión Soviética –el trío ruso, formado por un cantante de inquietante sonrisa, un campeón olímpico de patinaje que parecía más perdido que un pulpo en un garaje y un violinista hipervitaminado, fue el que se llevó el gato al agua- fueran a captar el fino humor hispánico y a reírle la gracia al representante de la TVE. Gracia que, al parecer, si comprendieron Portugal y, sobre todo Andorra, más bella que nunca, que nos dio 12 points. Está claro que la vecindad en Eurovisión lo es todo.

Pero la cosa no quedó ahí. Ayer domingo, aprovechando el tirón de Eurovisión –que con o sin el Chikilicuatre es un auténtico homenaje al frikismo inconsciente, el más auténtico- se celebró el Día del Orgullo Frikie. Frikies de toda España se reunieron en fiestas ad hoc para dar rienda suelta a los alter egos que esconden en sus entrañas y reafirmar su frikismo, rodeados de iguales con los que sentirse ¿menos frikies? Pues lo siento mucho, pero, autodenominarse frikie y, además, celebrarlo con orgullo es lo menos freak que hay en el mundo. Sí, lo es, porque precisamente es frikie aquél que no es consciente de serlo. Una vez que decidimos imbuirnos del espíritu del freakismo y lo convertimos en una opción y no en una condición irreversible de nuestra personalidad, hemos dejado de serlo.

El representante de Eurovisión más freak de este año no fue el Chikilicuatre. Al contrario, el actor que encarnaba al personaje inventado por el equipo de Buenafuente era la persona más lúcida del festival. Hizo el papel del cruel “malote” del cole que se ríe del frikie, imitándole y exagerando sus características más cómicas. Y fue precisamente por eso por lo que al final de su actuación recibió abucheos. Porque a nadie le gusta que se rían de uno y el estadio de Belgrado en el que se celebró el concurso estaba lleno de ellos. Porque el Chikilicuatre era una broma, pero lo de Lituania, que llevó a un montón de ‘colgados’ –lo siento, pero no encuentro otra palabra para describirlos- disfrazados de piratas anfetamínicos, Azerbaiyán –sí, existe- que se presentó con dos especimenes inclasificables que, disfrazados de ángel y demonio, perpetraron una ¿canción? que combinaba gorgoritos de eunuco –Uribarri dixit- con rock y ritmos tradicionales azerbayanos o los mismos ganadores, con un patinador, un cantante de torso desnudo y un violinista disputándose un círculo de 2 metros cuadrados, ¡iban en serio! Los auténticos frikies no celebraron ayer el día del Orgullo Frikie porque no saben que lo son. Y los frikies de Eurovisión odiaron ayer al Chikilicuatre porque con su exagerado sketch, les hizo intuir lo que son.
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