www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

JORNADA 30: ATLÉTICO 2 REAL SOCIEDAD 0

El Atlético impone orden e intensidad para defender pedigree ante una Real domesticada

Diego García. Estadio Vicente Calderón
martes 07 de abril de 2015, 21:50h
El bloque de Simeone afianzó la tercera plaza con un ejercicio de dominio absoluto de la situación y diez minutos de exuberancia anotadora. Nueva exhibición de orden e intensidad que maniató a la Real y aseguró los tres puntos sin ningún sobresalto producto del descuido. Por Diego García

Defender la tercera plaza para no perecer en la batalla del plano corto, inmersos en el horizonte de revalidar el título. El mantra presentista regresaba con total asiento en la ribera del Manzanares para retomar la pugna por la certificación del pasaporte a la próxima edición de la Liga de Campeones y, con ello, el acceso a la inyección de financiación que tanto anhela Enrique Cerezo para "igualar" a su enemigo íntimo capitalino. Por el camino media el empaque colchonero una Real Sociedad que sumaba tres triunfos y un empate en los últimos cuatro duelos antes de viajar a Madrid. Por todo ello, habría de desarrollar el Atlético un ejercicio de seriedad y ambición ante un contendiente de perfil revirado, con los resbalones a estas alturas de calendario, y comprobado el nivel de Valencia y Sevilla, cada vez más caros.


Apostó Simeone de salida con una única variante destacada sobre la mejor disposición posible en esta jornada de liguera de martes. Gabi volvía a morder el polvo del banquillo en favor de Mario Suárez, cuya figura se disparó ante el Leverkusen. Oblak regresaba a la puerta -imbatido desde que regresara a la meta rojiblanca por el infortunio de Moyá- y Miranda formaría con Giménez y Gámez para mitigar las ausencias de Godín y Juanfran. La anunciada ausencia de Mandzukic entregaba a Torres la enésima alternativa en este coliseo con Arda, Koke y Griezmann lanzando la verticalidad local. En este envite, como en cualquiera de los últimos tiempos, el juego entre líneas debía pasar al primera plano para cosechar los tres puntos sin acudir a la épica pizarra.

David Moyes, viejo zorro, mantuvo hasta el final la duda sobre la participación de Carlos Vela en el duelo. Con el mexicano fuera de la convocatoria al no haber llegado a tiempo y la zaga predilecta mermada por las sanciones de Íñigo Martínez y Ansotegi, el escocés no se guardó la calidad para más adelante incluyendo en la intención de orden y salida a Markel Bergara como único retén en la medular. Zurutza, Rubén Pardo -que sigue creciendo-, Xabi Prieto, Canales y el Chory Castro figuraban en un claro intento de disputar la calma en la posesión al club madrileño, sacrificando el rol de delantero referencia. Así, Elustondo y Mikel taponarían el agujero central en la zaga y, sin presión, el bloque txuriurdin no renunciaba a prolongar su inercia en una casa de relumbrón.

Arrancó el partido mostrando el peso de este último apartado, el de la urgencia. Los pupilos del Cholo abrieron boca exhibiendo capacidad de ahogo de la salida de pelota rival y ardor en la búsqueda de la sangre rival. Una intencionalidad que se extendió buena parte del primer acto y que dejó noqueada a una Real limitada al juego vertical y las transiciones de corte individual. Pero, por el camino, el codo de Prieto significó una falta lateral que anunció explosión. Koke botó el lanzamiento lateral y el cuero cayó en la diestra de Ara. El turco colocó su remate en la madera en el primer minuto. En córner subsiguiente, el 6 rojiblanco cerró el envío para que Mikel González anticipara su salto a la salida de Rulli para inaugurar el marcador muy a su pesar. A las primera de cambio, primer gancho local por la vía estratégica.

Trató de no perder la cara el cuadro vasco al duelo pero sufría por achicar el encierro y, sobre todo, igualar la competitividad. Arda insitió en el camino de juego con un disparo desviado desde la frontal tras recoger una brillante combinación entre líneas entre Tiago y Griezmann. Se abría la ocasión para sacar botín por el carril central, el riesgo asumido por Moyes en su esquema. Y Koke atinaría en su lectura del guión entrando desde segunda línea para recolectar otra buena asociación en banda con final diagonal. Su chut desde media distancia fue repelido de manera defectuosa por Rulli y Griezmann, enchufado, recuperó la pelota en el rechace para hacer el segundo a placer. En 10 minutos de fragor el Atlético allanaba el terreno de forma nítida.

Tras el 2-0 se estableció un periodo de descenso en las revoluciones ofensivas locales, si bien la presión seguía obligando a los visitantes a obviar la clase creadora de Pardo, Canales y Prieto. Griezmann no dirigió su cabezazo a la red en el segundo palo por poco tras un córner lanzado por Koke antes de que los blanquiazules lograran salpicar su incomodidad con contras generadas por la verticalidad de Castro. El Chory abrió el bagaje ofensivo donostiarra con un lanzamiento que se topó con el lateral de la red tras una incursión individual en el 15 y probó los guantes de Oblak en otra transición fulgurante en el 18.

El club colchonero había cedido terreno para entregarse a la efectividad de su repliegue, que no encierro. La basculación negaba pasillos y veneno a los vascos, que encontraron opciones tímidas como consecuencia de jugadas a balón parado. Así, Canales cruzó demasiado su remate tras un mal despeje de Gámez en el 24 y Rubén Pardo cerraría la nomina de intentos de la Real con un intento muy alejado de portería desde larga distancia en el 36.

Bajo el paraguas de la seguridad defensiva, indescifrable para los pupilos de Moyes -que carecieron de amenaza en estático y por el centro, sin salida coherente en largo al no disponer de 9 que facilite ese desahogo-, Tiago, Koke y Mario manejaban la pelota en posesiones destinadas a contemporizar el esfuerzo y reducir el riesgo que quedaba identificado en exclusiva en las transiciones lanzadas al galope de Castro. No significaría esta búsqueda de anestesiar el ritmo de juego con el relax en el esfuerzo defensivo ni la negación del trazo vertical hacia Rulli. Gámez no ajustó su volea tras un centro de Arda despejado por la zaga txuriurdin y un centro-chut de Koke que se topó con el larguero en el 39 actuó como muestra y cierre ofensivo antes de la reanudación. Manejaba el Atlético toda faceta del duelo a su antojo y solo las imprecisiones propias podrían alimentar el denso fluir vasco, cercenado al pelotazo ante la red terrestre madrileña.


Subió el telón el segundo tiempo con el esbozo de paso al frente vasco. La Real mostraba cierta intención de implementar una ocupación de los espacios más ambiciosa, con un manejo de la pelota más decidido y Zurutuza peinó cerca del poste de Oblak un centro de Castro tras córner como muestra. Sin embargo, el escenario no ejecutaría un viraje marcado y el Atlético ganaría de manera rotunda la variable de la posesión de pelota. El ritmo del duelo cayó en sintonía con la temperatura y los colchoneros introdujeron el tempo en formol a través de combinaciones horizontales eternas que mostraban la mejor cara asociativa de la medular escogida por Simeone.

Sobrevinieron los cambios después de que Mario enviara arriba una dejada de seda de Griezmann tras el robo en la frontal y apertura de Arda. En efecto, tan solo el galo y el turco contemplaban el cambio de ritmo y verticalidad en el cortejo de la pelota. La Real quedaba a merced del paso de los minutos, incapacitada para hacer daño y para robar la pelota con presteza. Moyes buscó la calidad en el centro del campo y perdió la batalla.

Entraron en escena en el solar central de ocasiones y tensión del segundo tiempo Jiménez -por el desacertado Torres-, Aguirretxe y Finnbogason -por Canales y Zurutuza, dos piezas intrascendentes llamadas a desequilibrar-. El técnico escocés desarticulaba su apuesta inicial sacando al Chory para dar entrada a Granero y apostando por el juego de centros al área con rematador y punta fijo para buscar el recorte de la distancia.

Antes del tramo final Siqueira, Arda y Jiménez enviaron sus intentos lejos de la diana donostiarra sin forzar al meta visitante. Tomaba cuerpo el desenlace de un partido más cómodo de lo esperado, secuestrado en su competitividad por la imposición rígida de los elementos rojiblancos y el desnivel en compromiso de los primeros 10 minutos. Minutos de la basura para que el Calderón ovacionara a su futbolista de culto, Arda Turan, que dejó su plaza a Saúl en otro escorzo de rotaciones mitigado de Simeone y para que Oblak despertara del letargo con una estirada de foto al libre directo ejecutado por Granero. Griezmann, a medio gas, cedió su lugar a Gabi en el epílogo. El Atlético volvía a maniatar los puntos lustrosos del rival para imponer seriedad y orden y, de este modo, sellar su efectividad en la lucha por la tercera plaza. Antes de que se anuncie la idoneidad de empresas mayores. La Real no buscó fijar a los centrales colchoneros y quedó perdida, sin referencia.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+
0 comentarios