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EL PSOE EN ANDALUCÍA COMO EL PRI EN MÉXICO

jueves 09 de abril de 2015, 13:16h
Felipe González y Alfonso Guerra decidieron en 1978 hacer en Andalucía lo que había...

Felipe González y Alfonso Guerra decidieron en 1978 hacer en Andalucía lo que había hecho el PRI en México o la social democracia en Suecia: subsidiar a la región entera, multiplicar el número de funcionarios y otorgar ayudas a las más pintorescas asociaciones y fundaciones para convertirlas en agrupaciones electoreras en favor del partido.

El PER subvencionó a media Andalucía. Con 30 peonadas justificadas se cobraba el subsidio todo el año. Zapatero redujo esas 30 peonadas a 20 para favorecer el trato. Desde 1978, los funcionarios y empleados públicos se multiplicaron por 6 y se crearon, por añadidura, más de un millar de empresas públicas en las que colocar a los políticos en descanso y a los parientes y amiguetes. Con la tropelía de los eres y los cursos de formación se ha enriquecido a muchos dirigentes políticos y sindicales que han cerrado filas en torno al PSOE.

Y finalmente las subvenciones a grupos afines. Cerca de 80.000 se han otorgado en 2014 y los tres primeros meses de 2015. El clientelismo a favor de Susana Díaz ha supuesto 156 subvenciones al día. Y todavía hay algún ingenuo que se pregunta por qué, con tantos casos de corrupción escandalosa, los andaluces siguen votando al PSOE. Pues no puede estar más claro: porque un alto porcentaje está a sueldo de las Administraciones por ellos gobernadas y porque se ha repartido, en calidad de subvenciones, el maná del dinero público a infinidad de asociaciones y fundaciones.

La Andalucía subsidiada, en fin, ha votado a quien la subsidia. Los mexicanos del PRI o los suecos de la socialdemocracia se han convertido en aprendices ante la eficacia del PSOE para comprar voluntades en Andalucía. Ni el PNV en el País Vasco ni CiU en Cataluña han sido capaces de igualar la marca andaluza.