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Rumbo al 7 de junio: México en campaña

sábado 02 de mayo de 2015, 17:39h
Avanza esta primavera que no acabó de llegar para todo México y nos encontramos en campaña electoral. México va a elecciones intermedias federales el domingo 7 de junio y van acompañadas de algunos comicios provinciales (incluye 9 gobernadores, hasta ahora 3 opositores al PRI, en el gobierno nacional). El clima político más que crispado, como podría ser lo normal en democracia, es violento en muchas zonas y desangelado en el discurso de los partidos –de huecas ideas– y los ánimos de los votantes.

A querer o no, bien sabemos que estas elecciones son una consulta sobre el desempeño de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). La Cámara de diputados con la que tenga que trabajar la segunda parte de su sexenio, será crucial y surgirá del 7 de junio. Prueba de fuego ante su mal desempeño en lo económico y en seguridad. ¿Por qué? Solo este 1 de mayo el narcotráfico se ha alzado en Jalisco y en carreteras que conducen a esa provincia hoy gobernada por el PRI, poniendo en jaque al ejército federal con una virulencia gigantesca y pocas veces vista, que muestra su capacidad de acción y de organización, justo cuando este gobierno vendía semanas atrás la idea de que la captura reciente de ciertos capos, solucionaba el problema y presumía a mañana, tarde y noche desde su ministro de Gobernación, que la violencia ha disminuido en el país. Nada más lejos de ser cierto. El ministro estuvo ausente en la conferencia de prensa que comunicó el balance de la jornada.

Mientras el PRI apuesta muchos recursos económicos a esta elección, para convencer, y la oposición le está marcando la galopante e inocultable corrupción del gabinete presidencial, junto con los graves errores económicos que han dejado la economía mexicana en un estancamiento –carencia de crecimiento consecuencia de las erráticas previsiones por 3 años de Luis Videgaray, secretario de Hacienda y de sus graves imprevisiones como la caída del los precios petroleros– aquella se devanea entre la crisis y la inflación no reconocidas desde el gobierno, la recesión muy palpable, el desempleo y la carencia de planes de crecimiento alternativos, que no sean sino los de depender más y más de Estados Unidos; para el PRI supone todo esto un cuestionamiento a su cantada capacidad y experiencia fanfarroneadas a su regreso en 2012, tras doce años en la banca. Está quedando mucho a deber y los electores parecen exasperarse cada vez más al constatar que le quedó grande el paquete, ya que lamentablemente el PRI ha dado más pasos hacia atrás que hacia adelante.

Estas elecciones serán cortas, abril y mayo para algunos cargos y solo mayo para otros. Piense usted que en México las campañas duraban entre 6 y 9 meses antes de la jornada electoral. Mas siguen siendo dispendiosas. Desde círculos oficialistas se busca minimizar los espacios de debate y las opiniones contrarias. No ha faltado quien propone que hasta se elimine el financiamiento a los opositores y se cierren espacios de expresión a los partidos, lo que afectaría más a los pequeños que al PRI. Así de demócratas, ya lo ve.

Aunque muchos analistas apuestan a que el PRI ganaría la cámara de diputados federal con un 32% de los votos, callando que hace cálculos desesperados adivinando con qué partidos contaría para obtener las mayorías que las urnas no le darán, ciertamente que están desestimando el hartazgo ciudadano ante la inoperancia del partido y el golpe que ha asestado a la economía generado por su gestión, para lo cual carece de una respuesta eficaz, debiendo decirse que la desaprobación a Peña Nieto es atroz y ronda ya el 61% –lo nunca visto–. Por añadidura, su credibilidad es cada vez inferior. Su complacencia –¿debe decirse chulería?– esperando aplausos que no le llegan, como le sucedió hace unos meses, y rezongando al decir que no trabaja para encabezar encuestas o para ganar medallas, acabaron por hundir su endeble imagen. Y nadie se pregunta si el PRI ha gobernado en provincias como para repetir allí.

Se lo aseguro amigo lector en ambos hemisferios: si de verdad semejante panorama no impacta en el necesario avance de la oposición que pueda equilibrar los excesos del presente gobierno, es difícil saber qué pueda orillar a apoyar otras propuestas políticas que no sean el PRI. El PRI ha fallado en mejorar la percepción que se tiene de su desempeño y cada día más ciudadanos se percatan y son conscientes de su malestar económico, la peor carta en el desempeño del PRI solo después de los enfrentamientos con el narco y no ha podido dar mejores respuestas.

La realidad provincial es interesante. Los estados de la República están siendo golpeados por la corrupción y el crimen organizado. Señaladamente los gobernados por el PRI. ¿Qué quiere que le diga? No se notan estrategias claras en pro de los ciudadanos y eso ha de impactar en su ánimo de cambio. Hay casos significativos como el de Sonora, un estado norteño. Puede rechazarse la gestión del actual gobernador emanado del partido Acción Nacional (PAN) pero cuando el PRI ha candidateado a una senadora desprestigiada por posible corrupción, el candidato panista ha mantenido al PAN en las preferencias. Está claro que los sonorenses pueden estar molestos con el PAN, pero no necesitan retroceder con el PRI.

En tanto hay regiones que acusan que no permitirán las elecciones –ya sea porque no le perdonan su silencio al gobierno Peña Nieto en la desaparición de 43 normalistas entregados por la policía municipal al crimen organizado [acto que ha contribuido al dictamen de Naciones Unidas señalando que en México la tortura es generalizada, confrontándolo el gobierno Peña Nieto, escandalosamente] y subyace el delito de lesa humanidad que este gobierno se niega a admitir– hay zonas donde el narcotráfico está matando candidatos del PRI o retando al Estado, colocando a las elecciones del 7 de junio para que pinten mal y peor, con una autoridad electoral, Instituto Nacional Electoral (INE), muy blandengue a la que se acusa de débil y rebasada, fácilmente coptada por el PRI o sus partidos afines. ¿Qué puede vencer tantos obstáculos? El voto efectivo y multitudinario. Y se antoja titánico conseguirlo, mas no imposible.

Mientras se apuesta desde círculos oficiales o cercanos a que no se critique al presidente y a poner el acento en las propuestas y no en los necesarios ataques que evidencien las carencias, México retrocede en la lista de países que combaten la corrupción y en la de seguridades para ejercer el periodismo. Es evidente que necesitamos una ciudadanía más crítica, que cobre en las urnas todo cuánto merece cobrar por ser su derecho y para ello debe estar informada y plenamente consciente en la medida de lo posible, que ya es decir mucho. Ante tanta desigualdad y crisis económica, deberían ser temas explotados inteligentemente, para que los ciudadanos indecisos se convenzan de cuán importante es que participen.
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