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ESTRENA JEKYLL&HYDE EN EL TEATRO NUEVO APOLO

Anthony Blake: "Cuando llegas al teatro desde la magia, es complicado que te tomen en serio"

jueves 07 de mayo de 2015, 14:14h
El ilusionista Anthony Blake estrena en Madrid este viernes su nuevo espectáculo: una particular versión de la novela de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde, en la que mezcla “por primera vez” encima de un escenario mentalismo y música. Tras abandonar la carrera de medicina y echarse a los brazos de su verdadera pasión, José Luis Panizo suma treinta años esculpiendo su alter ego en espectáculos a lo largo y ancho del mundo. Anthoy Blake es ya parte indiscutible del imaginario popular español, una parte que ha sabido reinventarse dentro del a priori restringido mundo del ilusionismo. En una vuelta de tuerca más, a sus 56 años, pare una función de rara avis que, según confiesa a EL IMPARCIAL, llevaba tiempo “rondado” por su cabeza. Con estructura de musical y estructurado, claro, en base a distintos trucos de mentalismo, Blake sube a escena Jeyll&Hyde, en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid a partir del 8 de mayo, como un proyecto muy personal con el que pretende, además, hacer una lectura del hoy dentro y fuera de la realidad española. La música y la interacción con el público son, dice, la base de esta nueva aventura.
Anthony Blake: 'Cuando llegas al teatro desde la magia, es complicado que te tomen en serio'
En una palabra, ¿cómo es este nuevo Jekyll&Hyde?
Este espectáculo es una majarada, una locura.

¿Por qué llevar a escena este texto?
La historia de Jekyll&Hyde me gusta desde que era un crío. Siempre me ha gustado leer y Robert Louis Stevenson es indiscutiblemente uno de los autores de cabecera cuando tienes 13 ó 14 años. Con el tiempo, escarbas un poco y ves que no tiene nada que ver la historia del libro con lo que realmente escribía. Lo que hay es una crítica a la ya decadente sociedad victoriana, desde la perspectiva del bueno y el malo, para representar la paradoja del típico lord exquisito y educadísimo que después era dueño de un orfanato del que trincaba toda la pasta mientras los niños comían basura. Jekyll&Hyde habla de la doble moral, los vicios privados y virtudes públicas.

¿Suena a actualidad?
Es inevitable pensar en todo lo que está pasando alrededor. ¿Cómo es posible que se hayan dado estos niveles de barriobajez? Porque ya no sé ni si llamarlo corrupción. Es un concepto un tanto capcioso el del bien y el mal. Y no solo en España. En el panorama internacional actual, con la globalización y los extremismos. A lo largo de la historia, el hombre ha matado más veces en nombre de Dios que por cualquier otro motivo. Qué paradoja. ¿Cuál es la solución? Ni Robert Louis Stevenson lo remata, sino que lleva a Jekyll al suicidio. Es una obra que no tiene fin, fue actual cuando salió, es actual hoy y será actual dentro de 200 años. Es la naturaleza humana de lo que estamos hablando.

¿Cómo encaja la historia de Jekyll&Hyde con los números de mentalismo?
El doctor Jekyll es un investigador que pretende separar la parte buena y la parte mala que hay en todo el mundo. Yo llevo treinta años investigando en esta profesión, sobre las capacidades y habilidades de la mente humana. El personaje, en realidad, me viene como anillo al dedo.

¿Y Hyde? ¿También es fácil meterse en ese papel?
No es tan complicado que nos pongamos en momentos determinados en el papel del malo malísimo. Todos somos Jekyll&Hyde. José Luis es quien maneja los hilos de Blake, pero es que esta vez Blake se tiene que meter en la piel de un personaje que son dos, en positivo y negativo: Jekyll&Hyde. Es un personaje dentro de un personaje.
Llevo bastantes años dándole vueltas a esta idea de Jekyll&Hyde. Cuando llegas al mundo del teatro desde el de la magia, es complicado que te temen en serio. Lo entiendo. ¿Qué tiene que contar un mago a parte de su magia? Yo he ido aportando un cierto hilo argumental a todos mis espectáculos. He visto que esas estructuras simples han ido funcionando, así que creo que ya puedo ceñirme a un texto como Jekyll&Hyde.

Pero esta función va un paso más allá y no sólo mezcla teatro y mentalismo, sino que añade música…
Fue el productor, Alberto Blasco, el que me propone que lo haga en estructura de musical. Por suerte para los espectadores, yo no canto. No canto ni en la ducha, no lo hago bien. Nunca se ha hecho un espectáculo de mentalismo con música, es la primera vez que se ve algo así. Sí que hay espectáculos musicales de magia en el sentido estricto, con números más visuales. Pero no es mi estilo de magia, nunca he hecho eso. Y no iba a renunciar al personaje que llevo treinta años trabajando para hacer musical. Blake tiene que estar sí o sí.

¿Y cómo se empasta?
La música es el hilo conductor y hay tres actrices, Nayra Petrini, Anaís Sancruz y Clara Alvarado, que van cantando la historia de lo que le ocurrió al doctor Jekyll. En los momentos en los que no hay música, o Jekyll o Hyde están con el público. La cuarta pared sigue desapareciendo, como en todos mis espectáculos. El espectador está como observador de la historia pero, en un momento determinado, le meto dentro de esa historia, le hago vivir una película dentro de la película.

¿Qué tipo de música envuelve el espectáculo?
Es música original, pensada para esta obra. Hay mucho swing, mucha onda años veinte o treinta, un semi jazz, un spiritual negro y hay una balada preciosa. Se juega a hacer contrastes divertidos y curiosos. En concreto, en esa balada, lo más dulce que te puedas imaginar, te cantan los horrores de Hyde, su gusto por la sangre.



¿Ha sido difícil plantear un proyecto arriesgado como este en los tiempos que corren para la producción teatral, cultural en general?
Mucho. Con las ayudas del Gobierno, más. Lo que hay que tener es mucho valor y muchísima ilusión. Ahora mismo no se pueden hacer producciones excesivas, hay que medir cada euro que se gasta y estamos muy castigados por un Gobierno que no apuesta un céntimo por la cultura. No se puede estar pagando una quinta parte de impuestos: de cada cinco espectadores que meto en el teatro, uno, directamente, se lo llevan. ¿Sabes lo difícil que es meter un espectador en el teatro? Ni somos los malos, ni tampoco los ricos. Ricos, dentro del mundo del espectáculo, igual hay dos docenas. El resto vivimos de la pasión y del trabajo bien hecho que nos da para mantener una economía familiar normal y corriente.

Dices que este espectáculo es, por su formato, una novedad mundial. Tras treinta años de carrera, ¿dónde encuentras las musas?
Decía Picasso: 'Si la inspiración existe, que me pille trabajando'. Yo todos los días del año, salvo alguna excepción lógicamente, leo un mínimo de tres horas y ensayo un mínimo de dos. Cualquier cosa: números nuevos, números antiguos, otros que estoy pensando en hacer. Me planteo en mi despacho situaciones teóricas que luego les hago a mi mujer y a mis hijos cuando llego a casa. Ellos son los que primero se lo tragan todo y también los más despiadados después de haberme visto tantas veces. Mis hijos son los más críticos y tienen motivos, son los que más me quieren. A mi familia y a mis amigos siempre les pido que no me digan lo bueno, sino lo malo, dónde he metido la pata, dónde no les he gustado. Las ideas vienen de todos los sitios, de hablar con la gente.

¿Y si no hubiera salido bien? Con esta profesión tan sui generis, ¿no has tenido en algún momento un plan B?
Es que no sé hacer otra cosa. Yo estudié medicina, pero de lo que yo estudié a lo que hay ahora, la cosa ha cambiado muchísimo. O sea que no podría dedicarme a la medicina, tendría que ser muy caradura y lo de jugar con la vida de los demás se lo dejo a otros. Podría ser un buen vendedor, pero no estamos en época de vender nada. No sé hacer otra cosa, no quiero hacer otra cosa, no me apetece hacer otra cosa. Me quitas de aquí y me pasaría como a una flor a la que no riegan, me iría cayendo y me quedaría mustio en una esquina. Mi vida pasaría de ser lo más divertido, alegre y feliz del mundo a una rutina odiosa. Debe ser terrible levantarse por la mañana y pensar: ‘¡Me cago en la leche! Otra vez a trabajar’. Yo me levanto todos los días ilusionado. No tengo el concepto bíblico del trabajo. Para mí es una bendición: ha pasado de ser mi gran hobby a mi profesión, y eso es una fortuna.

En algo como el mentalismo, ¿pesa más el tener una cualidad innata o el estudio y el ensayo?
Ensayo, estudio, estudio, ensayo. A mí la medicina me dio el razonamiento científico: todo en esta vida tiene un motivo y una razón de ser, todo tiene una explicación que tarde o temprano se acaba encontrando. Si a este punto de vista científico le pones la creatividad de una artista, montas un espectáculo fantástico.


Jekyll&Hyde estará en el Teatro Nuevo Apolo del 8 de mayo al 14 de junio.



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