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PREMIO A LA MEJOR PELÍCULA SEMINCI JOVEN

La profesora de historia, otra oda al maestro

viernes 15 de mayo de 2015, 09:37h
La profesora de historia, otra oda al maestro
Lo que La profesora de historia (Les héritiers) derrocha en intención y alma le falta en definición. El último trabajo de la cineasta francesa Marie-Castille Mention-Schaar, que llega este viernes a las salas españolas tras hacerse con el Premio a la Mejor Película Seminci Joven en la Semana de Cine de Valladolid, constituye un intento notable de revisar el género maestros-animan-a-jóvenes-conflictivos. Lástima que, pese a algunas secuencias de fuerza innegable, se queden demasiadas cosas por el camino.

La cinta está basada en un hecho real que la directora lleva a la gran pantalla de la mano de Ahmed Drame, uno de los testigos de la historia que coguioniza (junto a la propia Mention-Schaar) y protagoniza la película. En una clase difícil, la vocacional y obstinada profesora de Historia Anne Gueguen se propone sacar a sus alumnos de la apatía y la falta de fe en sí mismos presentándoles a un concurso nacional sobre el significado de ser adolescente en un campo de concentración nazi. Sobre el esquema clásico de películas como Rebelión en las aulas, Mentes Peligrosas, El Profesor o El Club de los Poetas Muertos, la realizadora extrae e introduce elementos, en ocasiones con acierto, en otras no tanto.

Se echa en falta un mayor desarrollo de los personajes. Tras esta carencia, se intuye una intención de la directora de sacar los pies del tiesto, de separarse de todas las referencias nombradas anteriormente y solo esbozar para el público una historia detrás de cada cara, sin ponerla en imágenes. Un esfuerzo que, sin embargo, imprime en la película un devenir incierto, excesivamente centrado en la superación de las barreras como grupo en lugar de focalizarlo en personajes concretos, lo que resta fuerza dramática a la película. La propia profesora se queda a medias, sin vida ni motivaciones conocidas –a excepción de algún detalle que pasa desapercibido en el conjunto- fuera de las aulas.

El elemento que da personalidad a La profesora de Historia dentro de género, el desarrollo de cómo los jóvenes franceses –al menos esos jóvenes franceses representados en la película- interpretan el Genocidio cometido por los nazis, pesa en algunas escenas, convertidas realmente en una clase de instituto. Sin embargo, también es el factor que consigue algunos de los puntos más potentes de la cinta. La aparición hacia la mitad del metraje de un superviviente de los campos de concentración (real), aporta un repentino pero interesante aire de documental que anima el camino y regala escenas de gran emotividad.

A favor (y precisamente por eso se echa aún más de menos una profundización mayor en los personajes de forma individual), las interpretaciones son, en general, más que notables. Junto a la ya veterana Ariane Ascaride (Marius and Jeannette, Las Nieves del Kilimanjaro), un reparto de jóvenes actores dota de realidad a la clase protagonista. Y no es sólo el trabajo interpretativo. Es de agradecer que, desde el guión, se trabaje en una representación verdadera de la adolescencia. En La Profesora de Historia se evitan los discursos grandilocuentes y los excesos de madurez de los que pecan en otras –la mayoría- películas con personajes púberes. Una bendición.
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