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Italia y el problema migratorio

domingo 07 de junio de 2015, 18:36h
Cada día llegan a las costas de Italia barcos cargados de inmigrantes. Al mismo tiempo, los centros de acogida en el país están desbordados. El asunto casi ya no es noticia o al menos esto depende del número de muertos. Europa se indigna, se empeña en solucionar el problema para luego mostrar su impotencia. Pasada la emotividad de los naufragios, se hace manifiesta su incapacidad para enfrentarse a un tema de esta envergadura. España, Malta, Grecia y, sobre todo, Italia se enfrentan en primera persona a un problema que en realidad es común a todo el Continente y por lo tanto exige una respuesta conjunta, que no se limite a paliar la situación. La política europea en la materia ha sido un fracaso y ante este tema una vez más se evidencian las dificultades que está viviendo el proyecto europeo. Estamos ante un nuevo tema de "división" dentro de la Unión Europea.

Europa no tiene la conciencia limpia. Los muertos son la prueba del fracaso político y moral de la UE. 20.000 muertos en los últimos 15 años: no se puede esperar a la próxima tragedia antes de cuestionar los mecanismos de la UE. La operación Tritón, la última en aplicarse, se ha revelado un fiasco difícil de entender y aún más de explicar. Tritón ha sido la demostración de la ineficacia de las respuestas "parches", de las soluciones de emergencia pensadas a corto plazo. El origen del problema migratorio es múltiple, aunque en primer lugar deberían tomarse medidas en los países de salida de los inmigrantes. La solución pasa no sólo por buscar un acuerdo con los países fronterizos con Libia para limitar la salida de los barcos, sino que además debería plantear una acción de policía y de control coordinada entre países de la UE, crear corredores humanitarios en los mismos países y esforzarse por estabilizar Libia y las zonas limítrofes. Se trataría, en palabras del ministro de Exteriores, Paolo Gentiloni, de “resolver el problema en su raíz”. Estabilizar Libia debería representar una prioridad de la política exterior europea.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, tiene razón cuando exige que Europa se muestre "atenta y solidaria". La avalancha de desembarcos, que aumentará con la llegada del buen tiempo, afecta a todos ya que en realidad Italia es una escala intermedia: los inmigrantes no quieren quedarse en el país, sino que atraviesan sus costas rumbo a Alemania, Suiza, Francia, Bélgica... Por eso, es legítima la petición de ayudas de Roma: además, el número de inmigrantes está aumentando constantemente respecto al año pasado, y se debe tener en cuenta que viajan en embarcaciones cada vez peores. Sicilia, históricamente tierra de inmigración, está dando un ejemplo de estoicidad e integridad, acogiendo inmigrantes y ofreciéndoles primer auxilio. Pero hace falta un esfuerzo supranacional, un principio de "solidaridad europea" más allá del reparto de cuotas entre los Estados miembros. La UE debe elaborar una política europea de inmigración que tenga en cuenta la inestabilidad en Libia, la desesperación africana, la compleja situación de Siria, los traficantes sin escrúpulos que pisotean los derechos de los inmigrantes. No se trata de una emergencia transitoria o temporal, sino de un problema estructural europeo. Por eso, es necesario que la UE se replantee su política exterior, mostrando su capacidad de ofrecer respuestas coherentes y conjuntas. Está en juego la estabilidad de Europa, la construcción de un futuro fuerte y común.

En los próximos meses, economía e inmigración serán los principales desafíos para el presidente del Gobierno, Renzi. Tendrá que levantar la voz para poner en marcha la maquinaria europea, combatiendo la frecuente esquizofrenia retórica de aquellos líderes que en Bruselas hablan de solucionar el problema migratorio y en su país describen a los inmigrantes como un problema y una amenaza. Pero Renzi también tendrá que reformar la gestión del tema migratorio en Italia, agilizar la burocracia interna y evitar la intrusión de la mafia y otras organizaciones criminales interesadas en el tema migratorio al que ven como una fuente de enriquecimiento. Los inmigrantes no se pueden convertir en un negocio y en un nuevo tema de corrupción (véase el escándalo "Mafia capital"). En este ámbito, el presidente también se juega su popularidad y credibilidad.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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