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entrevista

Paula Román: "Quiero ser alguien en las tablas españolas"

- ¿Qué guarda su personalidad de cada uno los lugares en los que ha vivido?
De Sevilla, la bravura y la valentía de los toreros, el ritmo de Canarias y el duende cordobés. Madrid me dio madurez y Nueva York me brindó la oportunidad de ser actriz, y allí fue donde nació mi arte sobre el escenario.

- ¿Cómo llega allí?
Yo siempre quise vivir en Nueva York pero no conocía a nadie. De hecho fui con el billete de vuelta en un mes, pero me enamoré de la ciudad y busqué una escuela para estudiar arte dramático. Es una ciudad en la que si tienes las ideas claras, pasión y energía, la gente te ayuda, porque todos los que vamos allí lo hacemos sin nada, todos son supervivientes y te ayudan porque eres igual que ellos.

- Ahora el reto es triunfar en España…
Ya que he conseguido entrar en el mundo artístico de Nueva York, quiero ser artista en mi país, quiero ser alguien en las tablas españolas. Tengo un proyecto y tenemos una obra de teatro que estoy traduciendo. Creo que en invierno tendréis noticias sobre mí.

- ¿Qué personajes sueña representar algún día?
Hay tres papeles que me encantaría hacer. Uno es el de Nina, en "La Gaviota" de Chejov. Otro es el de Anna Christie, de Eugene O´Neill, y el de Blanche Dubois, de "Un tranvía llamado deseo". Son tres personajes que no me puedo ir de este barrio sin interpretar.

- ¿Qué diferencias encuentra entre el teatro en EEUU y el español?
Principalmente el inglés. Nunca he actuado en español y necesito trabajarlo debido a mi acento americano. Y el público allí sabe mucho, es generoso e imagino que en España lo será también. Si la representación es mediocre, ellos lo saben. Por suerte, he tenido fortuna con la crítica, sobre todo en una obra que interpreté en Sydney.

- Ha trabajado en obras de la gran dramaturga Paloma Pedrero. ¿Cómo fue la experiencia?
Sí, en "El color de agosto". Hice un personaje que, como actriz, es fascinante, es una montaña rusa emocionalmente. Además, aprendí muchísimo a no tener miedo y llegar a ese grado de confianza en mi actuación fue maravilloso.

- Quédese con una ciudad para vivir y otra para ver buen teatro.
Tengo el corazón dividido entre la España de mi alma y Nueva York, que es mi amante. A veces me ama y yo la amo, a veces me odia y yo la odio, pero siempre nos tenemos la una a la otra. Y para ver una buena obra, sin duda, Broadway. La mejor que he visto es "Who is afraid of Virginia Woolf?", con Catherine Turner en el escenario, que la veía de pequeña en la televisión y, de repente, estaba allí. Pero quiero descubrir el teatro español.

- ¿Le atrae el cine?
De hecho quiero hacerlo, aunque es muy diferente. Dicen que si tienes unos ojos expresivos vales para el cine, pero el teatro requiere cuerpo, voz, son sentimientos. La mentira del cine es para el actor, porque el espectador sigue la linealidad del argumento. En cambio, en el teatro sientes el cariño y el aplauso, y una buena actuación puede quedar para el recuerdo de muchas personas. Los nervios, la sensación que tienes antes de salir a un escenario no la aporta el cine.

- Preséntese al público español, ¿quién es Paula Román?
Soy una persona llena de alegría, quiero hacer a la gente sentir, soñar. Mi filosofía es "carpe diem". Hoy es hoy, ríe, ama, llora, di qué quieres, porque no sabes que pasará mañana.

- Pero, ¿con ganas de comerse ese mañana…?
Sí, y siempre en el teatro y en el cine. El teatro es como un avión, despega y no hay vuelta atrás. Y sobre el cine, desde muy pequeña yo sabía que quería dedicarme a eso, sin saber lo que significaba ser actriz.
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