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El atentado en Zvornik y el yihadismo en Bosnia-Herzegovina

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 14 de junio de 2015, 19:07h

El ataque terrorista que hace algunas semanas sufrió una comisaría de Zvornik en Republika Srpska, la zona serbia de Bosnia-Herzegovina, ha pasado casi desapercibido fuera del país balcánico. En torno a las 19:15 h. del pasado 27 de abril, un terrorista yihadista llamado Nerdin Nebric, de 24 años, condujo hasta la comisaría de Zvornik, entró en ella y empezó a disparar con una escopeta al grito de “Allah Akbar” -“Alá es el más grande”- hasta que lo abatieron los agentes. Mató a uno e hirió a otros dos.

El presidente de Republika Srpska, Milorad Dodik, declaró que “no teníamos advertencias de un ataque terrorista. Esto muestra cómo funciona la estructura de seguridad en Bosnia-Herzegovina y cuántos potenciales terroristas durmientes hay, listos para cometer un atentado terrorista en cualquier sitio en cualquier momento”.

Sin embargo, el ministro de Seguridad, Dragan Mektic, confirmó que desde tres días antes se sabía del riesgo de un posible atentado. Según Mektic había una alerta de que un atentado se estaba preparando en Bosnia-Herzegovina. La Agencia de Inteligencia y Seguridad había avisado a todas las fuerzas de seguridad del país de posibles ataques contra comisarías de Policía, pero no se disponía de detalles sobre cuándo y dónde sería el atentado. El ministro de Seguridad declaró que “por fin, tenemos que admitir que hay amenazas terroristas serias, terroristas peligrosos listos para actos terroristas”.

En realidad, estas declaraciones solo son una constatación de lo que cualquier observador de la actualidad de los Balcanes puede apreciar: el peligroso ascenso del Islam radical en toda la región. Es cierto que la Comunidad Islámica de Bosnia condenó el ataque y que la tradición del Islam balcánico estaba muy alejada de las corrientes radicales. El yihadismo ha llegado a Bosnia-Herzegovina importado desde Oriente Próximo pero, una vez en la región, todo parece indicar que ha decidido quedarse.

En realidad, los yihadistas llevan operando en los Balcanes más de veinte años. Cuando los serbios de Bosnia advirtieron de la presencia de yihadistas en la guerra de Bosnia casi nadie les prestó atención. La simplificación de conflicto, la propaganda de guerra y el desconocimiento de lo que realmente sucedía impidieron que nada de lo que se contaba sobre los miles de muyahidines que llegaban a Bosnia procedentes de todos los rincones del mundo islámico gozara de credibilidad. Al igual que el pasado de Alija Izetbegovic y sus vínculos islamistas, las acciones de los muyahidines quedaron en un segundo plano.

Sin embargo, terminada la guerra, muchos yihadistas se quedaron en Bosnia-Herzegovina. En general, sus acciones –algunas de ellas calificadas como crímenes de guerra- quedaron impunes. En el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia, las condenas de los bosnios musulmanes han sido poco frecuentes. Naser Oric, jefe de las fuerzas musulmanas de Srebrenica, fue condenado a dos años de prisión por no impedir la muerte de cinco serbios de Bosnia ni el maltrato de otros once detenidos entre finales de 1992 y principios de 1993.

Las acciones de los muyahidines en Bosnia central al mando de Mehmet Alagic quedaron impunes y el propio Alagic murió mientras disfrutaba de libertad condicional antes de que se conociese el veredicto sobre su caso. Rasim Delic también murió en libertad condicional con una condena de tres años por no impedir que muyahidines del ejército bosnio cometieran crímenes contra civiles y combatientes enemigos capturados entre los que se encontraban asesinatos, violaciones y torturas. En general, ha habido pocos juicios a oficiales del ejército bosnio –solo han sido 9- y menos condenas por los sucesos de aquella guerra. Una de las penas más severas –quince años de prisión- se le impuso a Esad Landžo, guardia del campo de Čelebići, acusado de tortura, maltrato y asesinato de civiles serbios. Casi todos los muyahidines gozaron de un retiro pacífico después del conflicto (1992-1995) y nadie les pidió cuentas de sus acciones.

Así, la Federación Croato-Musulmana, Albania y Kosovo –autoproclamado independiente desde hace siete años- son las cabezas de puente del yihadismo en los Balcanes, cuyas primeras víctimas son los moderados que van quedando arrinconados a medida que los radicales van recibiendo dinero, formación y apoyo internacional para sus actividades propagandísticas. La proliferación de mezquitas, centros de estudio y presuntas “organizaciones de caridad” obliga a preguntarse por las formas de financiación del Islam radical en los Balcanes.

El pasado 12 de mayo, en el debate sobre Bosnia-Herzegovina celebrado en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el embajador de la Federación de Rusia ante las Naciones Unidas, Vitaly Churkin, se refirió al “crecimiento del extremismo entre la población bosnia en Bosnia-Herzegovina y en otras comunidades musulmanas de la región de los Balcanes Occidentales”.

Desde hace más de veinte años, se sabía de la penetración del yihadismo en la región, pero pocos hicieron caso. Este atentado en Republika Srpska y la actividad islamista en toda Bosnia-Herzegovina deben ser un motivo de alerta para toda Europa. "

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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