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ENTREVISTA

Rossy de Palma: "Prefiero imaginarme el futuro que hablar de los porqués del pasado"

sábado 27 de junio de 2015, 00:10h
El Imparcial charla con la actriz Rossy de Palma, que estrena la cinta francesa No Molestar y participa en la serie televisiva Anclados.
Rossy de Palma: 'Prefiero imaginarme el futuro que hablar de los porqués del pasado'
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Rossy de Palma está en pleno proceso de reconciliación con el audiovisual español. Desde que a finales de los noventa empezara a flirtear con la cinematografía francesa, sus intervenciones en películas españolas han sido esporádicas, aderezadas con algunas apariciones en televisión con papeles puntuales. No es extraño enamorarse de Francia cuando uno vive de la cultura y el arte. “Allí hay un verdadero respeto por la cultura, admiración y cuidado”, dice a El Imparcial. Afincada en París, Rossy está, sin embargo, dejándose caer cada vez más por nuestras pantallas. ¿La mecha? Quizás por eso de ver la botella medio llena. “Prefiero imaginarme el futuro que hablar de los porqués del pasado”, dice sobre la tendencia positiva de las cifras de taquilla del cine español.

Mientras presenta en España su último trabajo galo (No Molestar, de Patrice Leconte), sigue defendiendo a su Palmira en la serie Anclados, de Telecinco. Y tiene pendiente este año el estreno de estreno Anacleto, agente secreto, de Javier Ruiz Caldera; Sólo Química, de Alfonso Albacete; y de Incidencias, de José Corbacho y Juan Cruz. Y aunque el título de ‘chica Almodóvar’ es vitalicio, ella ha decidido desempolvarlo para rodar Silencio, la próxima película del manchego con estreno previsto para 2016.

En No Molestar, Rossy de Palma interpreta a una asistenta española que trabaja para la adinerada familia protagonista. Espontánea, natural, resolutiva y tajante es Maria, su personaje, un poco como la propia Rossy despojada del glamour y el halo de diva que la caracteriza.

¿Cómo terminó en la película de Leconte?
Fue Patrice quien me llamó para que participara con este personaje. De primeras, mi admiración por Patrice Leconte me hizo querer participar y me terminé de decidir cuando leí el guión y entendí que era perfecto para hacer de morcillera y añadir lo que quisiera. Es un personaje que habla hasta cuando está callada y combina el francés con el español, pudiendo meter fácilmente de mi cosecha. A Patrice le encantó la idea y metí muchísimas cosas propias, incluso luego en el doblaje, en el que se me oye hasta cuando no estoy en plano. En Francia la gente se ríe mucho, pero aquí en España, que saben lo que digo, más.

No Molestar ha sido una de las películas del año en Francia. ¿Qué crees que tiene?
Tiene moraleja. Parece que estás toda la peli de risas sin más, pero el final es muy interesante. Todo tiene un sentido para que acabe como acaba, sin desvelar nada.

A parte de las risas, sí hay un trasfondo de cómo vivimos hoy en día: con prisas, mil cosas que hacer siempre y un punto de egoísmo que hace que no pensemos a veces ni en los que tenemos más cerca…
Totalmente, no tenemos tiempo para nadie. Es como si te pierdes la puesta de sol porque estás mirando la puesta de sol que ha puesto otro en Instagram. La tienes ahí delante y te la estás perdiendo. A veces es todo muy absurdo. Yo reconozco que soy un poco adicta a los móviles, pero me doy cuenta de que a veces te pierdes momentos importantes de la vida. Estamos muchas veces más preocupados por la representación de la vida que por la vida en sí misma.

Trabajar en Francia, ¿es como el paraíso para una actriz?
En Francia hay un verdadero respeto por la cultura, una admiración y un cuidado. Por eso tienen una verdadera industria. Da gusto, la verdad. Cuando las cosas van bien aquí en España, la gente se sorprende. Allí es la constatación de un hecho, no lo flipan, es lo lógico porque tienen asimilado que el cine es una industria y que hay que proteger la cultura. Espero que aquí dejemos de sorprendernos algún día.

¿Qué le viene pasando al público español con su cine?
Creo que ahora se ha animado mucho, ¿no? Y va a ir a mejor. Prefiero imaginarme el futuro que hablar de los porqués del pasado. Ahora hay muchos directores jóvenes, y otro no tanto, que han conectado con el público. Estar coetáneo y contemporáneo con el público es fundamental para que vayan a verte. La gente no va a ver cosas que no le interesan. Ha habido como una unión de cosas y creo que va a ir todo a mejor. También creo que antes había prejuicios. Por ejemplo, cuando yo era más joven, a los que trabajaban en la tele nadie los llamaba para trabajar en el cine, y ahora es al revés: los del cine cogen actores que se han hecho famosos en la tele porque con ellos saben que atraerán a las salas a gente que de otra forma igual no iría. La propia ficción también ha avanzado muchísimo. Creo que todo ha ido a mejor y que ahora hay más movimiento.

Tú misma has vuelto a la tele después de mucho tiempo. ¿Por qué embarcarse en Anclados?
Lo que me decidió fue que nunca había trabajado con Globomedia. Y la verdad es que se trabaja muy a gusto, son engranaje perfecto, un equipo acostumbrado a sacar muchas ficciones para delante. También el cartel de compañeros que tengo, que nos llevamos todos fantásticamente. Me he enamorado de Úrsula (Corberó), de Miren (Ibarguren)… ¡de todos ellos!

La mayoría de ellos son actores que, precisamente, se han forjado en televisión durante, más o menos, la última década. Para ellos Rossy de Palma será un mito, un símbolo del cine español…
No sé… He leído que Joaquín ha dicho que yo le imponía. Ya hablaré con él, ¿de qué te imponía yo Joaquín? Es muy gracioso. Miren es maravillosa, tiene una vis cómica increíble. Úrsula es increíble, lo mona que es, lo payasa y lo que se sabe reír de sí misma. Alberto, Sara Vega, Fernando Gil… lo disfrutamos.

La serie se ha visto rodeada de algunas polémicas por ciertas expresiones, chistes o forma de tratar temas a menudo delicados. ¿Crees que el humor sirve para decir cosas que no se dirían con cualquier otra fórmula?
En el humor está todo permitido. Es el único terreno que no debería estar vetado. Hay gente que disfruta con el humor negro, otros con la sátira… Ha habido algunas críticas a la serie, de gente que igual se ha sentido ofendida por cosas que se dicen y que no son políticamente correctas. Pero es que yo a estos personajes de Anclados no les veo como una realidad. Les veo como si fueran personajes de un cómic, extremos, como un Rue del Percebe. Están encarnados por personas reales, pero no son personajes reales. Son como un chiste, sin ánimo de ofender. Yo misma me enfrento con frases que a veces me cuesta decir. Tienes que saber que estás haciendo humor y a veces tienes que ser un poco chabacano o hacer cosas que no tienen que ver contigo. Pero luego ves que le gusta a la mayoría de la gente, que les hace reír, disfrutar, ser felices. Hay que tomarse las cosas con más ligereza.
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