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TRIBUNA

Iñaki Gabilondo y la tensión

lunes 29 de junio de 2015, 19:49h
No sorprende que Iñaki Gabilondo se explayara con inquina ante el discurso moderado y conciliador de Cristina Cifuentes durante la toma de posesión de su cargo como Presidenta de la Comunidad de Madrid, siendo él un protagonista inolvidable del diálogo fuera de cámara con Zapatero en que se aludía a la necesidad de la tensión para vencer las elecciones generales del 2008.

Aquellos comicios se ganaron con el asesinato selectivo de Isaías Carrasco. Muchos dirían que alguien escuchó públicamente lo que se pretendía que pareciera un error con el pretexto de dar por cerrados los micrófonos. A saber en esta España plena de misterios sin resolver.

Es digno y necesario recordar que el único presidente que ganó unas elecciones generales con crímenes de sangre previos a la jornada de reflexión fue Rodríguez Zapatero. Ni el más distraído cálculo de probabilidades da con semejante y atinado resultado que trajo consigo la ruina institucional y económica en España con la aquiescencia y favor público de gente como Gabilondo.

Recuerdo al periodista que se disfrazó de neutro durante décadas hasta que vio la oportunidad de la demagogia como trampolín para que fluyera un carácter radical que revistió de aparente sentido común, disimulando estar al tanto de otros pagos, políticos se entiende, arrimado a su verdadera razón de ser y opinar, mostrando la verdadera faz como acólito del no se sabe qué revanchismo.

Iñaki Gabilondo no engaña cuando critica la suavidad en el discurso de Cifuentes, porque si hay algo tan deleznable como la radicalidad en los tiempos democráticos donde la gente de bien solo aspira a vivir en paz, es la aparente moderación de un enemigo del consenso que da cuenta de sus soflamas con afectada dignidad de la que se carece ante millones de españoles. Los antecedentes le delatan, por mucha sobria intelectualidad que muestre procurando esconder una inquina que la inspira.

Los pagos políticos a cuenta de la mentira son ya una característica muy al descubierto de este solemne y falaz protagonista de aquellas aciagas jornadas electorales con resultado de 192 personas asesinadas y el hallazgo imaginativo y manipulador de un terrorista suicida pertrechado de múltiples calzoncillos explosivos.

Afortunadamente, Iñaki Gabilondo solo exhibe cinismo e hipocresía que a conveniencia se escucha por rédito político y hasta sectario, pero no se desnuda con un streaptease moral que nos obligaría a contemplar atónitos la fealdad que esconde tras el hierático efectismo de sus discursos y rencores mal disimulados.

La credibilidad se pierde por donde se le ve el plumero y ya se le han visto muchos. Que su hermano Ángel Gabilondo fuera el candidato derrotado es secundario.
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  • Iñaki Gabilondo y la tensión

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    328 | pontevedresa - 30/06/2015 @ 01:29:26 (GMT+1)
    Hace mucho tiempo era para mi un gran periodista, pero con la llegada del socialismo fue derrotando de forma clara hacia una izquierda del que se convirtió el propagandista, en periodista de cámara de ellos, lo de "nos conviene que haya tensión" le descubrió con prueba palpable, y los calzoncillos y rasurado del terrorista suicida fue su remate y su declive.

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