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DESDE ULTRAMAR

Vergonzoso: se escapó «El Chapo» Guzmán

lunes 13 de julio de 2015, 10:02h
Nos ha dejado indignados, incrédulos y rodeados de total incertidumbre la noticia de que la noche del sábado 11 de julio de 2015, escapó de un penal de máxima seguridad el narcotraficante más buscado y al que se tardaron trece años en atraparlo desde su anterior fuga: Joaquín «El Chapo» Guzmán Loera.

Es totalmente vergonzoso. Resulta inaudito que se evada en las narices de las autoridades federales mexicanas. Y no termina todo en semejante escape, digno de ser parte de los anales del escapismo más sorprendente y alucinante. Ojalá que todo parara en eso.

Dejemos de lado la inoperancia de un gobierno mexicano rebasado en todos los frentes. Dejemos de lado que el jefe del Estado mexicano presumió la captura de Guzmán Loera en febrero de 2014, dejando para la Historia una frase que es bochornosa a partir del 11 de julio: “(mi gobierno asegurará) ‘que la fuga ocurrida hace algunos años, nunca más se vuelva a repetir’”. Solo resta sonreír y mirar hacia otro lado al repasar esta frase de Peña Nieto.

Si Peña Nieto se ufanaba de que sería vergonzoso que de nuevo «El Chapo» se escapara, presumiendo que su gobierno sería más eficaz que otro de signo político contrario que lo dejó huir la primera vez, ahora cabría que mejor guardara silencio ante semejante ridículo. No basta haber visto desencajado a Peña Nieto, girando instrucciones después del niño ahogado, mientras efectúa una visita a Francia. Porque las instituciones policiacas y de seguridad mexicanas han quedado en el más absoluto ridículo, convirtiéndose junto con Peña Nieto en el hazmerreir del mundo. Porque lo ocurrido habla de la vulnerabilidad de ellas frente al narco (escaparse por un túnel de 1.5 kilómetros desde su celda, cavado desde el exterior, no es cosa menor) y las consecuencias son insondables, tanto como incuantificable es el desprestigio sufrido.

Y ha sucedido cuando este gobierno se negó a extraditar a Estados Unidos al delincuente, una vez que lo capturó, arguyendo que debía de enfrentar primero procesos judiciales mexicanos –dando la idea de que se incumplía así alguna suerte de pacto previo entre gobiernos– y cuando ambos países deseaban tenerlo primero consigo, porque lo que semejante pájaro de cuenta tiene que cantar de ambos, los compromete por igual; por estar coludidas las autoridades de los dos países en tan delicado tema, como lo es el narcotráfico. Que cantara primero en uno u otro sitio, era una piedra arrojadiza hacia para el país contrario por vía del chantaje, como puede apreciarse. Ahora se ha escapado y México queda como el tonto de la película. Esta trama es peor que una burda película de comedia estadounidense. De esas frecuentes que son verdaderamente infumables.

Siempre se dijo que a «El Chapo» se le dejó escapar la primera vez por colusiones con el partido Acción Nacional. Ahora se le escapa al PRI. ¿Pacta con todos, entonces? Voy más: ni fue desmantelado el cartel de Sinaloa que presidía ni cayó la posible red de complicidades que tejió para nunca ser capturado, a la que no parece habérsele tocado ni un pelo.

«El Chapo» está libre. Peña Nieto fuera de México ha dicho que tal acción es una afrenta al Estado mexicano. Yo no lo veo así. La fuga de «El Chapo» es una verdadera declaración de guerra al Estado mexicano. Se acabaron las contemplaciones y los miramientos del capo. Eso es lo verdaderamente grave. A partir de ahora el desafío está lanzado y este gobierno que no ha podido con el tema de seguridad o la bebe o la derrama, pero ya no tiene de otra más que dejarse de discursos triunfalistas y huecos y asumir al costo que sea, persiguiéndolo, debiendo demostrar que no está coludido.

Y en mal momento se escapó. Porque el gobierno Peña Nieto no debió aceptar esa invitación francesa a copresidir el desfile del 14 de julio, tanto porque su inoperancia lo delata, como porque las fuerzas armadas mexicanas que Peña Nieto preside, enfrentan en estos momentos graves acusaciones señalándolas como violadoras de derechos humanos en gravísimos casos recientes no esclarecidos, desprestigiándolas, que ya involucran no solo a ONGs, sino ya a Naciones Unidas y a la Interamericana de Derechos Humanos de la OEA que las están cuestionando acremente, sosteniendo sus señalamientos. Ahora Peña Nieto será la comidilla del mundo. Y no dudo ni un instante en que su permanencia en París será juzgada como frívola que es, por un país que si juzgó por menos a Luis XVI y a María Antonieta, lo hará con Peña Nieto, su esposa y la injustificadamente voluminosa, insultante, derrochadora y gravosa comitiva con la que se hizo acompañar a su periplo francés, que ha sido tan cuestionado en México.

Cuando vuelva a la realidad, Peña Nieto deberá enfrentar a un capo que es evidente que no se marchará a su casa a hacer galletitas. Si la violencia se recrudece al caer un capo, debido a que tanto los rivales como los propios disputan el cargo vacante, su regreso reclamando su espacio augura nueva violencia. La fuga de «El Chapo» ante la inoperancia de las autoridades que estaban obligadas a resguardarlo, pone en grave riesgo a México de forma alarmante.

Hace apenas unas semanas el secretario de Gobernación, de interior para más señas, presumía que el gobierno Peña Nieto estaba apuntalando la seguridad y disminuyendo la violencia. Desde luego que ahora el panorama ha cambiado de manera diametral. Las represalias que «El Chapo» pueda tomar son incuantificables y solo cabe esperar lo peor. Ahora la pregunta obligada, es: ¿a qué hora pusimos a este gobierno inoperante al frente, colocándonos en grave riesgo? Y si recaptura a «El Chapo» ya no habrá penal seguro para resguardarlo.
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