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ELECCIONES PLEBISCITARIAS DEL 27-S CONTRA LA CONSTITUCIÓN

miércoles 15 de julio de 2015, 14:04h
Mariano Rajoy se ha mostrado dispuesto a recurrir al Tribunal Constitucional si Arturo Mas...

Mariano Rajoy se ha mostrado dispuesto a recurrir al Tribunal Constitucional si Arturo Mas, el político de la insufrible sonrisa y las cortas entendederas, convoca elecciones plebiscitarias. El presidente del Gobierno impugnó en su día el decreto de convocatoria de Mas y Junqueras a las urnas el pasado 9 de noviembre. Por unanimidad, el Tribunal Constitucional suspendió aquella consulta y confirmó su anticonstitucionalidad.

No hace falta insistir en que a las anunciadas elecciones del 27-S se les ha dado desde el primer momento el carácter de plebiscitarias. La Generalidad tiene todo el derecho a convocar elecciones autonómicas pero si pretende adornarlas con la condición plebiscitaria se sitúa fuera de la Constitución, de la Constitución de 1978 aprobada por la voluntad general libremente expresada del pueblo catalán y del resto de los pueblos de España. Mariano Rajoy está en el deber de denunciar y de impugnar la tropelía y que decida el Tribunal Constitucional. Lo que no se puede tolerar es que Oriol Junqueras y su cómplice Arturo Mas se permitan situarse fuera de la ley en un Estado de Derecho que forma parte de la Unión Europea. Una Comunidad Autónoma no puede organizar unas elecciones plebiscitarias. La Constitución de 1978 no está cerrada. Abre el camino de una reforma para que Oriol Junqueras y Arturo Mas intenten satisfacer sus ansias secesionistas. En el artículo 168 se especifica claramente que deberán obtener los dos tercios del Congreso y del Senado; a continuación, disolución de ambas Cámaras. Tras las elecciones generales, Junqueras y Mas necesitarán también los dos tercios del nuevo Congreso y Senado y después se someterá a referéndum nacional su propuesta secesionista, porque el derecho a decidir corresponde a todos los españoles y no solo a los catalanes.

Se dirá que no resulta nada fácil superar las cautelas del artículo 168 de la Constitución. Pues claro. Una nación con 500 años de Historia unida no puede depender del capricho de un sector de la clase política catalana en una coyuntura pasajera y en unas elecciones restrictivas y manipuladas.