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TSIPRAS NO TIENE OTRA SALIDA DECENTE QUE LA DIMISIÓN

jueves 16 de julio de 2015, 12:00h
Ha caído genuflexo ante la Eurozona. Ha inclinado la cerviz ante la troika. Ha capitulado en toda regla...
Ha caído genuflexo ante la Eurozona. Ha inclinado la cerviz ante la troika. Ha capitulado en toda regla ante los dirigentes europeos en Bruselas. Ha hecho todo lo contrario de lo que afirmó que haría. Grecia estaba en una situación comprometida, es cierto, pero Tsipras, en solo unos meses, condujo al pueblo a la ruina y al corralito. No le ha quedado otro remedio que rectificar y ha conseguido una votación en el Parlamento que le abre los portones del rescate pero que sancionó su fracaso personal. Cerca de cuarenta de sus diputados se fugaron de la disciplina de Syriza. Está claro que a Alexis Tsipras la decencia política le exige presentar de forma inmediata su dimisión.

Como corresponde a un comunista radical, el primer ministro griego no está por la labor. Al contrario. Cuando se dio cuenta de que Europa no se plegaría a su chantaje y que le correspondía a él ceder, lo que significaba su dimisión, se inventó hábilmente la pirueta del referéndum sin otro objetivo que mantener sus posaderas en la poltrona del poder.

Aún así, si Alexis Tsipras no hace lo que la decencia política exige, es decir, dimitir y retirarse a su casa, se verá obligado en poco tiempo a convocar nuevas elecciones. Y ya veremos qué pasa. Por lo pronto le ha clavado un rejón de castigo y en todo lo alto a su gran aliado Pablo Iglesias, al que se le ha puesto la coleta de punta.

Algunos asesores de Angela Merkel, en fin, sospechan que no va a pasar lo que debiera pasar y que Alexis Tsipras, a pesar de las cautelas establecidas, se embolsará el dinero del rescate y lo gastará como le venga en gana sin respetar las condiciones que le han impuesto.