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La amenaza regional y global de Irán y Hezbollah bajo el manto protector del acuerdo nuclear

Ely Karmon
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ekarmonidcacil/7/7/11/14
domingo 19 de julio de 2015, 19:07h
El acuerdo nuclear alcanzado por Irán el 14 de julio de 2015 con las potencias más importantes del mundo capacitará a Irán y a su brazo armado libanés Hezbollah para utilizar la subversión y el terrorismo en la región y más allá de ella con una mayor libertad, unos recursos reforzados y una agresividad acrecentada.

En su editorial del 14 de julio, The Washington Post predice que el efecto más inmediato de la negociación será dotar a Teherán de 150.000 millones de dólares para reactivar la economía nacional, “pero también para financiar guerras y grupos terroristas en Irak, Siria, la Franja de Gaza, Yemen y en cualquier otro sitio”.

Sin embargo, el editorial de The New York Times, más optimista, lleva por título “Un acuerdo nuclear con Irán que reduce las posibilidades de una guerra” y afirma que “muchas sanciones americanas seguirán en vigor incluso después de que se haya llegado a un acuerdo, incluidas las relacionadas con el apoyo iraní al terrorismo”.

Demos un rápido repaso a esta afirmación.

El Documento Adjunto 1 - I Parte del Anexo II del Acuerdo - incluye una larga lista de personas, entidades y organismos sometidos a la actual sanción cuyos activos serán descongelados y sus visados renovados.

Entre esas personas figura lo que el artículo de agosto de 2012 del “PBS Frontline” ha denominado “Grupo Estratégico de Cerebros del IRGC”:

Qasem (Ghasem) Soleimani, líder de la división de élite de la Fuerza Quds, del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que controla la política iraní con respecto a Oriente Medio, el cual informa directamente a Ayatola Jamenei; el general de brigada del IRGC Ahmad Vahidi, probablemente comandante de la Fuerza Quds entre 1990 y 1997, buscado por las autoridades argentinas por el atentado con bomba perpetrado en el centro cultural judío AMIA el 18 de julio de 1994, nombrado ministro de defensa por el presidente Ahmadineyad en 2009; el contraalmirante Ali Akbar Ahmadian, ex jefe del estado mayor de las fuerzas de los Guardianes y, actualmente, director del Centro Estratégico de los Guardianes; y el general de brigada Seyyed Mohammad Hejazi, comandante de la milicia Basij durante nueve años y jefe adjunto del estado mayor de las fuerzas armadas iraníes.

Otro nombre que aparece en la lista es Ali Akbar Tabatabaei, comandante de las operaciones en África de la Fuerza Quds del IRGC. Fue quien estuvo detrás de la introducción de contrabando en Nigeria, en 2010, de un cargamento oculto de cohetes de artillería, cartuchos de fusiles de asalto y otras armas procedentes de Irán, supuestamente destinadas a Gambia pero que en realidad iban dirigidas a un grupo secesionista de la provincia de Casamance, en Senegal. Un iraní, Azim Aghajani, y su cómplice nigeriano, Usman Abbas Jega, fueron condenados a cinco años de cárcel por esta operación. ¡Azim Aghajani también aparece en la lista del Anexo II!

El gobierno de los Estados Unidos y las Naciones Unidas han vinculado a Aghajani con la Fuerza Quds a través de Behineh Trading Co., que organizó el cargamento de armas hallado en Nigeria.

Behineh Trading Co., que asimismo aparece en la lista del Anexo, es una empresa pantalla para el IRGC; Israel descubrió que dicha empresa había intentado en 2009 enviar desde Irán a Hezbollah 240 toneladas de municiones (cohetes, granadas de mortero y granadas de mano) a bordo del MV Francop, que fueron interceptadas por la Marina de Israel.

Irán y Hezbollah han sido responsables de unos 30 ataques frustrados o fallidos en todo el mundo desde su campaña terrorista de 2012 contra Israel y, en parte también, contra los EE.UU.

Una serie de iraníes miembros de la Fuerza Quds han sido arrestados por planear atentados contra objetivos israelíes y judíos, las embajadas de Israel en Azerbayán y Georgia, un coche asignado al Enviado israelí para la India y contra objetivos israelíes en Tailandia.

En febrero de 2013, el servicio secreto de Nigeria detuvo a una célula terrorista, entrenada en Irán en armas y explosivos, que planeaba atentar contra objetivos estadounidenses e israelíes. En mayo de 2013, un tribunal de Kenia condenó a cadena perpetua a dos ciudadanos iraníes que servían en la Fuerza Quds, acusados de planear ataques contra objetivos occidentales.

Mientras que EE.UU. y Occidente contemplan sobrecogidos los estragos causados por las conquistas de ISIS, no tienen en cuenta sin embargo el nefasto papel de Hezbollah, el brazo armado iraní en el Oriente Medio y más allá de éste, la organización terrorista responsable de la mayor parte de las muertes americanas acaecidas antes del 11 de septiembre.

La intervención militar de Hezbollah en Siria ha salvado el régimen sangriento de Assad. Hezbollah lucha en Siria sufriendo grandes pérdidas humanas porque la supervivencia del régimen alauita es crucial para su propia supervivencia como fuerza principal en Líbano; porque Damasco le sirve a Irán como lugar de tránsito para el apoyo militar de la organización; y Siria es el principal aliado iraní en el mundo árabe, así como un elemento crucial del “Eje de Resistencia” (Muqawamah) frente a EE.UU. e Israel.

Hezbollah está también desempeñando un papel de suma importancia en la expansión de la red de grupos yihadistas chiíes iraquíes, afganos y de otros países que luchan por defender el régimen de Assad.

Desde que grupos rebeldes sirios se hicieron con el control del distrito de Quneitra, en la frontera con el Golán israelí, Irán y Hezbollah intentan construir una base territorial en la región del Golán sirio como plataforma para llevar a cabo ataques terroristas y guerrilleros contra Israel.

La amenaza del enorme arsenal de Hezbollah (100.000 cohetes y misiles), principalmente misiles precisos y de largo alcance acumulados desde la Segunda Guerra del Líbano (2006), se cierne sobre Israel en caso de que Irán decida atacar si ve amenazado su proyecto nuclear.

Los “Combatientes Extranjeros” de Hezbollah son tan peligrosos como los afiliados a ISIS o al-Qaeda.

El ciudadano sueco de origen libanés y miembro de Hezbollah, Hossam Yaakoub, fue condenado a cuatro años de prisión por hacer un seguimiento de turistas israelíes en Limassol, Chipre, en julio de 2012. Asimismo actuó como mensajero de Hezbollah en Francia, los Países Bajos y Turquía.

Por desgracia, el 18 de julio de 2012, un logrado atentado con bomba en un autobús que llevaba a turistas israelíes en el aeropuerto búlgaro de Burgas mató a seis personas. En él estuvieron implicados dos operativos de Hezbollah: el ciudadano australiano Malid Farah y el ciudadano canadiense Hassan al-Haj.

En enero de 2012 las autoridades tailandesas detuvieron a Hussein Atris, un ciudadano sueco de ascendencia libanesa vinculado a Hezbollah que planeaba atentar contra un objetivo israelí. Colocó cuatro toneladas de precursores explosivos en un edificio comercial alquilado desde enero de 2010. En abril de 2014, las autoridades tailandesas arrestaron a dos ciudadanos libaneses con pasaportes, respectivamente, francés y filipino, que estaban bajo sospecha de planear un atentado en la Pascua judía contra turistas israelíes.

En octubre de 2014, el libanés Muhammad Amadar fue detenido en Lima, Perú, por tener como objetivo la Embajada de Israel, turistas israelíes y centros judíos. La policía halló en su apartamento detonadores y explosivos, posiblemente trasladados desde el depósito de explosivos de Tailandia.

Desde la guerra del pasado verano de Israel contra Hamás en Gaza, el líder iraní Ayatola Jamenei creyó que sería más difícil rearmar a la aislada Hamás y decidió armar a los palestinos de Cisjordania, con la esperanza de que el contrabando de cohetes de corto alcance no sofisticados amenazaría al interior de Israel y contribuiría al estallido de una Tercera Intifada.

El segundo al mando del IRGC, el general de brigada Hossein Salami, declaró en noviembre de 2014 que “los hijos de Cisjordania y la Franja de Gaza aunarán fuerzas” y transformarán a Cisjordania en un “infierno” para el régimen sionista.

Cabe señalar que durante el pasado abril un iraquí que llevaba pasaporte noruego fue detenido en Ammán con 45 kilos de explosivos. Admitió que estaba trabajando para las Brigadas Quds y, supuestamente, su operación iba a ser el inicio de varios atentados que, según lo planeado, serían cuidadosamente atribuidos a Jabhat Al-Nusra y a ISIS con el fin de cambiar el enfoque de Jordania con respecto a la guerra en Siria. El ataque frustrado habría sido el acto terrorista más grave de Jordania de la década pasada.

Tres días antes de firmar el acuerdo nuclear, Jameneí dijo ante un público de estudiantes: “Luchar contra la arrogancia [Estados Unidos = “el átomo de la arrogancia”], luchar contra los sistemas dominantes, es algo que no puede ser suspendido” tras el fin de las negociaciones nucleares porque “esto es parte de nuestro trabajo, parte de nuestro trabajo fundamental, parte de nuestros principios revolucionarios”.

Y después de la firma del acuerdo advirtió que Irán mantendrá la misma política frente a la "arrogancia" del gobierno de Estados Unidos y prometió: "Nosotros no dejaremos de apoyar a nuestros amigos de la región y las naciones oprimidas de Palestina, Yemen, el Gobierno y los pueblos de Siria, Irak y el pueblo oprimido de Bahrein…los honestos guerreros de la resistencia".

En este contexto los Estados Unidos, Occidente y la comunidad internacional en general no deberían quedar deslumbrados por las sonrisas del presidente Rouhani y del ministro de asuntos exteriores Zarif, ni tampoco por el “éxito” del acuerdo nuclear, sino prepararse a corto plazo para replicar con fuerza a los nuevos planes subversivos y terroristas de Irán y Hezbollah en Oriente Medio y más allá de él.

Ely Karmon

Investigador del ICT Herzliya, Israel

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