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TRIBUNA

Renzi y la reducción de los impuestos

domingo 26 de julio de 2015, 19:40h
Durante el discurso de apertura de la Asamblea Nacional del Partido Demócrata (PD), el Presidente del Gobierno de Italia, Matteo Renzi, ha prometido una reducción de impuestos entre 2016 y 2018. Según sus palabras, se tratará de una “revolución copernicana en el sistema”, que se realizará de manera paulatina a lo largo de los tres años.

No cabe duda de que se trata de un proyecto ambicioso. Además, desde el punto de vista electoral, resulta muy atractiva la promesa de eliminar el impuesto sobre la Primera Vivienda y el Impuesto Municipal Único, la modificación del Impuesto de Sociedades y el Impuesto Regional sobre la Actividad Productiva. Añádase que se ha reservado para el 2018, año de elecciones generales, la reducción del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Estas medidas podrían suponer un aumento de la ya enorme deuda pública o poner en peligro el respeto de Italia de los parámetros europeos. Pese a que algunos datos pueden generar optimismo (la recuperación del consumo interior, el aumento de las exportaciones, la creación de nuevos empleos –aunque habría que matizar sobre qué tipo de trabajo estamos hablando teniendo en cuenta la reforma laboral y la precarización del empleo), la economía italiana aún parece incapaz de despegar. Todavía no se ha conseguido reactivar la industria nacional y tampoco la lucha contra la corrupción ha dado los resultados esperados, siendo un problema endémico y extendido.

Por otro lado, Renzi está buscando la ayuda europea, intentando sacar provecho de la situación de Grecia en una doble dirección: demostrando que las políticas de austeridad no han funcionado porque no han estado acompañadas de políticas de estimulo e inversión; y, al mismo tiempo, los daños que estas políticas están provocando a los partidos europeístas, ya que los ciudadanos los consideran cómplices del fracaso y responsables de la crisis. Aunque evitando mantener el protagonismo en la crisis griega, el primer ministro italiano se opuso al referéndum (mejor que nadie comprendió que se trataba de un plebiscito entre Tsipras y Merkel). Y, una vez celebrado y considerando los acontecimientos de las últimas semanas, Renzi ha vuelto a insistir en la necesidad de una “nueva política europea”, la necesidad de un viraje en la política económica europea que la aleje de la austeridad y apueste por el crecimiento.

A Renzi no le espera un camino fácil. Resulta complicado imaginar que los recortes y las reducciones presupuestarias que promete se hagan realidad. Ahora mismo Italia no dispone de los recursos suficientes para llevar todo esto a cabo. Debería iniciar de inmediato una reducción drástica de los gastos estatales y una lucha, racional y eficiente, contra la evasión fiscal. Por eso, sus promesas han generado más de una perplejidad y han puesto de manifiesto una vez más las divisiones dentro del PD. Y si las críticas de D’Alema no merecen ni ser consideradas teniendo en cuenta quien las urde y su predisposición natural a arruinar a la izquierda italiana, más consideración merecerían las de la minoría dem. El actual mandatario peca de soberbia y debería mostrarse más dispuesto al dialogo con quien no piensa como él o le critica. Esperamos sólo que no se trate de proclamas ante la pérdida de popularidad del ex alcalde de Florencia y de su Ejecutivo, desgastados por la acción de Gobierno. Aunque la memoria de los italianos es especialmente corta (véase el tema migración y escándalos políticos), ya están hartos de promesas imposibles: aún están demasiado presentes en nuestra memoria los anuncios de Silvio Berlusconi, sus promesas imposibles y sus engaños electorales.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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