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CRÓNICA ECONÓMICA

Singapur: Meritocracia, pragmatismo y honestidad

domingo 09 de agosto de 2015, 17:01h
Singapur: Meritocracia, pragmatismo y honestidad
"Ningún otra otra sociedad en la historia humana ha sido tan exitosa de un modo tan rápido ni de forma tan rápida y completa en la mejora del nivel de vida". Puede parecernos chocante, pero estas palabras no están dedicadas a un país europeo, con una democracia asentada, y un Estado de Bienestar que haya ido más lejos que otros. No. Es un país asiático, sólo parcialmente democrático, y que ha apostado por unos servicios públicos provistos por la iniciativa privada. ¿Cómo es posible?
Hablamos de Singapur, una ciudad-Estado llena de aparentes contradicciones. Una de ellas es que es la encarnación más perfecta en la actualidad de las repúblicas de la antigua Grecia, excepción hecha de que no tiene esclavos, y no está bañada por el Mediterráneo sino por el mar de la China Meridional.
Otra contradicción: celebra este domingo los 50 años de independencia. Quedó desgajada de Malasia, pero no tanto por un deseo de independencia como por una iniciativa de los malayos, que no querían el previsible dominio económico y político chino. En Malasia hay una legislación de "discriminación positiva". Pero no para proteger a una minoría, sino para frenar a esa minoría (china), más exitosa, y favorecer a la mayoría (malaya).
Un país que ha sido poco menos que expulsado, sin embargo ha tenido un enorme éxito. En 1965, cuando obtuvo la independencia, su renta per cápita era de 500 dólares, del orden de Ghana, y ahora supera los 56.000. En términos reales, en dólares de 2005, su renta per cápita ha pasado de 2.915 a 38.088. En términos reales, la renta per cápita ha aumentado un 3.700 por ciento en estos 50 años, un 107 por ciento desde 2000, y desde que empezó la crisis (2008) un 35 por ciento.
Dejó atrás muy rápidamente las manifestaciones de la pobreza, como el hambre o la mortalidad infantil. Y ahora destaca por lo contrario, por los signos del desarrollo. Sus servicios públicos destacan por la eficacia. El informe PISA muestra que sus jóvenes de 15 años son los mejor formados del mundo. Su sanidad (en parte pagada por el Estado, pero provista por empresas privadas) está entre las primeras del mundo, muy por encima de la de España. El 90 por ciento de los singapurenses (y el 80 por ciento del 20 por ciento de la población que menos cobra) son dueños de sus casas. Esto es porque no tienen un sistema de pensiones como el nuestro, sino un sistema de ahorro forzoso. Un tipo máximo del IRPF del 20 por ciento es suficiente para sufragar los servicios públicos.
¿Cuáles son las claves de ese éxito? Tres: meritocracia, pragmatismo y honestidad. En los países asiáticos, dónde naces y de qué familia, qué eres y qué haces se entiende que son lo mismo. En Singapur se ha dado una vuelta a esos valores tradicionales.
El pragmatismo viene de la decisión, consciente y expresa, de copiar las políticas que hayan sido exitosas en otros países. La cita del comienzo de este artículo es de Kenneth Paul Tan, citado por rappler.com, quien también dice: "Singapur ha aprendido de las mejores prácticas del resto del mundo".
Y la honestidad proviene de una política de "tolerancia cero", expresión que nació en ese país referida a la corrupción. Hay una Oficina de Investigación de Prácticas Corruptas que depende del primer ministro.
A Singapur se le llama tigre asiático y ciudad león. Pero también la ciudad jardín o la ciudad ideal. Cualquiera de estos nombres es adecuado.
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