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TRIBUNA

Recuperación, con R de Rajoy

lunes 10 de agosto de 2015, 20:36h

Muy mal les ha sentado a los componentes de la variopinta oposición que pulula por el escenario político español que el Gobierno de Rajoy presente los Presupuestos (PGE) para 2016. Pero tenía toda la lógica que los presentase porque este Gobierno está en plena tarea de recuperación, de salida de la crisis, una tarea que no ha terminado, de la que queda mucho por hacer – como se dice y se repite desde los ámbitos oficiales- aunque con la mayor desfachatez, y contra toda evidencia, esas oposiciones se atreven a decir que esa palpable recuperación ni siquiera ha empezado. En ese contexto, los PGE no son más que el itinerario obligado para alcanzar el éxito final, prosiguiendo las políticas que vienen dando excelentes resultados, por más que les disgusten a nacionalistas y demás patriotas de la izquierda, que no pueden ocultar su contrariedad. No hay ni una sola norma jurídica que establezca que cuando al Gobierno saliente le quedan pocos meses antes de unas elecciones generales, se quede liberado de la obligación constitucional del artículo 134 de la Constitución, que le exige presentar los PGE al menos tres meses antes de que termine el año natural. Y eso es lo que ha hecho el Gobierno de Rajoy.

El Gobierno Zapatero no cumplió esa norma en 2011 porque se sentía derrotado y no se veía con ánimos ni con ideas de afrontar un futuro que sus miembros, mejor que nadie, sabían que estaba plagado de negros nubarrones con un casi inevitable rescate a la griega a la vuelta del camino. Pero Rajoy no ha tirado la toalla, ha hecho una buena tarea y se ofrece para seguir haciéndola. Y los españoles, como ocurre en todas las democracias, tienen en su mano, con sus votos, decidir si prefieren que se continúe la tarea emprendida o si optan por el aventurerismo de los experimentos encomendando la gobernación del país a los que fracasan siempre cuando gobiernan o a quienes, sin programas definidos y carentes de equipos conocidos y acreditados, pero con toda la arrogancia que da la bisoñez, se presentan como los únicos capaces de “regenerar” el sistema, a base de sus geniales ocurrencias.

La recuperación es un hecho, incipiente, si se quiere, pero patente, salvo para la numerosa legión de los ciegos voluntarios. Y no solo porque así quede reflejado en los PGE sino porque hay otros muchos datos y hechos que los atestiguan. Es un hecho que el consumo crece y eso lo percibe toda la sociedad. También crecen las inversiones, aunque ciertos equipos municipales, presos de sus prejuicios ideológicos, de estricta raíz comunista, estén frenando muchas decisiones ya adoptadas. Crece la venta de casas y de automóviles. Los españoles viajan más, dentro y fuera de España y son también más los extranjeros que nos visitan. La oposición prefiere mirar para otro lado. Los ingleses cuando inventaron la institución de la oposición la asignaron el adjetivo de “leal”, era “la leal oposición de S.M.”, que no era una mera lealtad al rey sino a los intereses generales del país y del Estado. Pero la oposición de por aquí, debe haber perdido esa lealtad por el camino.

Quedan todavía muchos parados, pero se están creando puestos de trabajo más que en ningún otro momento desde que estalló la crisis. Y se crearán todavía más porque las previsiones de crecimiento que dan las instituciones y agencias internacionales así lo demuestran. Y no se debe a factores externos, como dicen los abundantes miserables de turno, porque la bajada del petróleo ha sido igual para todos los países y la devaluación del euro respecto del dólar también. Pero cómo España había tomado las difíciles medidas para estabilizar la economía en 2012 y 2013, se ha podido beneficiar mejor que los otros países de la eurozona. La recuperación se debe a Rajoy y no a un conjunto de favorables circunstancias, venidas de más allá de nuestras fronteras. Ahora queda por saber si los españoles son conscientes de esta realidad o se dejan embaucar por las patrañas resentidas de la oposición.

España duplica el crecimiento medio de la eurozona que en 2015 será de 1’5 % y se sitúa muy por encima de Alemania, la tradicional “locomotora” de la economía europea que se va a quedar en un modesto 1’7 %. Nuestra deuda pública es, desde luego, muy elevada pues supera el 90 % sobre el PIB, pero supuesta una etapa de crecimiento mantenido esa cifra es asumible y a la vista está cómo disminuye en los propios PGE el servicio de la deuda porque se pagan menos intereses y se paga el principal cuando corresponde. Nuestro déficit público no está todavía por debajo del 3 % del PIB, pero lo va a estar como muy tarde en 2018. Y para 2020 es un deseo perfectamente alcanzable que haya 20 millones de trabajadores empleados y cotizando a la Seguridad Social. Todo ello si se prosigue con las políticas emprendidas hasta ahora, que son, además, las que patrocina la UE, porque son las únicas que se acomodan a las normas comunitarias. Pero, sobre todo, al sentido común. La alternativa es la vía helénica hacia el desastre, que parece tentar a una buena parte de esa oposición, que quiere echar por tierra las políticas aplicadas en esta legislatura…para volver al nefasto zapaterismo.

Es un tanto bochornoso escuchar a las oposiciones que los empleos creados son “de escasa calidad” o “temporales”. ¿Tienen acaso ellos –que nos llevaron a la penosa situación de una crisis que negaban y que nos hundió- la varita mágica para lograr de un solo golpe esos empleos mejor pagados y duraderos, que todos deseamos? Si estos empleos son de tan poco valor, ¿es que prefieren que todos esos trabajadores que se han beneficiado de la actual creación de empleo vuelvan al paro? ¿Por qué no se dirigen con ese mensaje a los nuevos empleados? La miseria política es siempre polifacética pero este discurso de partidos y sindicatos se acerca a los límites de la abyección.

El común denominador de todas estas oposiciones, por otra parte tan divididas y desgarradas, es echar al PP ya Rajoy. Ese es su estribillo compartido, al menos desde 2003. Hace años hemos escrito, en más de una ocasión, en esta columna, que Rajoy es el Presidente del Gobierno que ha sido objeto de una campaña de acoso y derribo más sistemática y permanente. Contra él han valido toda clase se infundios, por desmadrados y estúpidos que fueran. Pero ese Rajoy al que tildan de poco simpático o de que no tiene carisma, posee, sin embargo una cualidad indispensable para un líder y no demasiado frecuente: determinación. Una virtud política especialmente necesaria “en tiempos de tribulación” y que le da fuerza para resistir presiones e imposiciones, tanto las que han venido desde dentro, como las que han llegado de Bruselas, porque cualquiera que analice sus trayectoria sabe que las “recomendaciones” de la UE o del MFI o del BCE, las escucha pero, antes de aplicarlas, las pasa por el tamiz de los intereses de los españoles y las rechaza si el resultado es negativo. Por eso no ha habido una segunda subida del IVA y por eso en estos PGE se inicia una prometida y deseada bajada de impuestos. Pero, a diferencia de los políticos de la oposición, que siguen pensando que el dinero nace de los árboles, Rajoy no ofrece lo que no tiene.

Aunque se oye que ese político recién llegado –aunque todavía no al ámbito de la política nacional- y que preside ese partido en agraz y sin perfiles definidos que se autotitula Ciudadanos- le quiere discutir a Rajoy la Presidencia del Gobierno uno no sabe muy bien si estallar en carcajadas o si sorprenderse de que tal grado de desfachatez circule libremente por el panorama nacional. Rajoy es el Presidente del Gobierno con más éxito de la eurozona. Es un hecho que en Europa no duda nadie y que se utiliza como el más valioso contrapunto contra el aventurerismo griego.

Para salvaguardar el futuro de todo el país, los españoles debieran darle a Rajoy una mayoría suficiente para que pudiera gobernar otra legislatura, culminando la tarea emprendida en esta. Las encuestas son muy dudosas, pero mucho cuidado con las encuestas. ¿Alguien se cree de verdad que el/la político/a más popular de España es la señora Uxue Barcos? Menuda broma: Si se encuestase a esos que la valoran tan positivamente, se vería que, ni la mitad, podrían identificarla personal o políticamente. El funcionamiento del equívoco mecanismo se conoce muy bien, pero a los medios les encantan estas listas de aprobados y suspensos sin ningún sentido

Pero si Rajoy necesitara los votos de alguna otra formación, si ésta posee el más indispensable sentido de la responsabilidad, sabrá que podrá negociar muchas cosas (salvo aquellas que afectan al interés general de España o salvo pequeñas mandangas que no mejoran el sistema y que solo tienen un mero interés electoral); pero lo que no podrá hacer, en ningún caso, es discutirle la dirección política del país. Una misión para la que no hay en este momento ninguna otra persona con las mínimas cualidades para desempeñarla. Y desde luego, esto incluye a los líderes de los nuevos partidos que, a empujones, tratan de hacerse un hueco en la política española. Y el único partido que podría ser alternativa o que, responsablemente, podría servir de apoyo a esta tarea, carece en este momento de un liderazgo competente y consolidado para afrontarla.

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  • Recuperación, con R de Rajoy

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    540 | Perdro - 11/08/2015 @ 14:33:47 (GMT+1)
    Una "recuperación" económica que permita que haya más empleo, aunque sea precario, otras veces empleo a tiempo parcial, y a veces lleno de abusos (te contrato hasta aquí y el resto en negro), es mucho mejor que nada, sin duda. Gracias en nombre de los desempleados, Mariano, pero sin principios éticos o morales muchos de la derecha y centro derecha, no te votaremos. Has convertido al PP en el PSOE de antaño, y ahora hay tres partidos políticos luchando por ser el mismo: PP, PSOE y C's. Bueno, no es exacto, porque el PSOE se ha escorado más hacia la izquierda para distinguirse.

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