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ELECCIONES GENERALES: FERNÁNDEZ Y RATO

sábado 15 de agosto de 2015, 12:34h
Si el encuentro entre Rodrigo Rato y Jorge Fernández hubiera derivado en una acción más o menos...
Si el encuentro entre Rodrigo Rato y Jorge Fernández hubiera derivado en una acción más o menos enmascarada del ministro del Interior a favor del exvicepresidente, con presión o coacción sobre los órganos judiciales, sí cabría una denuncia razonable por parte de la oposición. En otro caso, estamos ante una serpiente de verano muy menor, desenroscada por el oportunismo de las inmediatas elecciones generales. La entrevista Fernández-Rato es solo un pretexto para fragilizar la posición del Partido Popular.

Frente a la algarada de los partidos de la oposición, un sector de la opinión pública considera razonable lo que ha explicado el señor Fernández. Rodrigo Rato se siente amenazado, él y sus familiares, y acude al ministro del Interior para que garantice su seguridad. El ministro no se va de tapadillo a una gasolinera para entrevistarse dentro de un coche con el imputado, que no sentenciado por la Justicia. Lo hace a las claras en su despacho oficial, rodeado por un ejército de bedeles, secretarias, asistentes, policías y agentes secretos. Está claro que no se trataba de ocultar nada. Se mueve dentro de la lógica que el ministro del Interior, eso sí, con cierta ingenuidad, haya atendido personalmente a un hombre que se
siente amenazado en su integridad física y que lo ha sido casi todo en la política española. Pero no vale la pena amontonar los argumentos. Cualquier explicación tendría el mismo resultado. La entrevista Fernández-Rato no es un motivo, es un pretexto para arremeter ante las elecciones generales contra un Gobierno al que se pretende derribar.