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JOSÉ MARÍA PEMÁN

jueves 27 de agosto de 2015, 11:32h
Los hijos de José María Pemán han denunciado judicialmente a la edil de Jerez, Ana Fernández, que calificó...
Los hijos de José María Pemán han denunciado judicialmente a la edil de Jerez, Ana Fernández, que calificó al gran escritor liberal de “fascista, misógino y asesino”. Reproducimos a continuación un artículo de Luis María Anson, en el que rechaza la tropelía come-tida contra la memoria del fallecido autor de Las soledades del Rey.


“Pemán es el mejor articulista de la historia del Periodismo español por encima de Larra y Cavia”, escribió Francisco Umbral. Fue también el autor de Las soledades del Rey un orador excepcional, un dramaturgo sobresaliente, un ensayista destacado, un poeta estimable y un discreto novelista.

Cuando la nostalgia le pudo, Pepe Bergamín llamó a Pemán para volver a España. El gran escritor le avaló. “Pero José María -le dijo Juan Ignacio Luca de Tena- ¿no sabías que Bergamín, en su sección Al paredón del ABC republicano, te hizo desfilar por ella?”. “Claro que lo sabía, Juan Ignacio”, le contestó Pemán. Rafael Alberti, mi inolvidado amigo, se sintió muy enfermo en su Roma del exilio y la melancolía. No quería morirse sin volver a ver la arboleda perdida. Llamó a Pemán y el autor de Los tres etcéteras de don Simón habló con el ministro Alonso Vega. Alberti, que recuperó después la salud, entró de incógnito en España. Pemán le pidió a su hija monja que le acompañara y atendiera. Alfonso Sastre estrenó una comedia -excelente, por cierto-, La cornada creo que se titulaba, que no tuvo eco en el público. José María Pemán le dedicó una tercera del ABC verdadero y levantó la obra de Sastre, que le expresó públicamente admiración y agradecimiento. Tres ejemplos, en fin, entre centenares que podría poner, de la generosidad, del espíritu liberal, de la calidad humana de Pemán. Hay que ser muy miserable para calificar al escritor de fascista y asesino y retirar su efigie de sus lugares andaluces más queridos.

Fue Pemán presidente del Consejo Privado de Don Juan III, que padeció largo exilio defendiendo, frente a la dictadura de Franco, una Monarquía de todos, una Monarquía parlamentaria y liberal como la danesa o la belga. Si la restauración se hubiera producido en 1947, el primer presidente del Gobierno hasta las elecciones habría sido Indalecio Prieto, conforme al pacto de San Juan de Luz.

Es incierto que en 1974 Pemán se arrodillara ante su Rey Don Juan para pedirle que no suscribiera unas declaraciones a Le Monde que suponían la fractura de relaciones con su hijo Don Juan Carlos. Le acompañé yo aquella noche a Villa Giralda y sí es cierto que sacó a Don Juan del comedor y le convenció del error que suponía quebrar la unidad dinástica.

Enviados especiales de ABC a Tierra Santa, fui con Pemán al viaje de Pablo VI. “Así quiero yo ser, como este olivo, pródigo hasta morir”, recordó Pemán sus versos en el huerto de la pasión de Cristo. Dio en 1977 mi nombre para que le acompañara, como miembro del Consejo Privado, al estremecedor acto de la abdicación de Don Juan III en su primogénito Don Juan Carlos I. Las hijas del escritor quisieron que estuviera yo presente en el Palacio de la Zarzuela cuando recibió en un acto estrictamente familiar el Toisón de Oro. Al fallecer su mujer, a la que adoraba, publiqué una página en ABC con la foto del matrimonio y este verso, que condensaba su profundo humanismo cristiano: “Por tu bondad y tu amor, porque lo mandas y quieres, porque es tuyo mi dolor… ¡bendita sea Señor la mano con que me hieres!”.

García-Pita ha publicado un soberbio artículo rechazando la ofensa perpetrada contra Pemán. También José María Marco, Alfonso Ussía, Ruiz Quintano y Manuel Guerra. Me uno a ellos en la denuncia de “los ejecutores efímeros del odio y la incultura”, según la expresión de Ussía”.