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COSAS VEREDES

Felipe González y Aznar: el regreso

lunes 31 de agosto de 2015, 13:01h

El revuelo organizado tras la publicación de la carta a los catalanes de Felipe González en El País este fin de semana da para unos cuantos análisis. Su contenido no aporta nada nuevo a lo ya sabido y repetido por miles de voces e importantes protagonistas a lo largo de los últimos años en diferentes momentos y formatos. La importancia se la da su autor, el expresidente del Gobierno, y la cascada de reacciones no se ha hecho esperar. Muchos se han apresurado a adherirse a sus palabras aunque con algún matiz por aquí o por allá; otros no han tardado en criticarlas con virulencia: los actores de siempre, a uno y otro lado de la línea que separa ambos lados del campo en el que se desarrolla la contienda.

¿Por qué estas mismas reflexiones no impactan tanto cuando quien las formula no se apellida González? Ocurre algo parecido con las intervenciones del también expresidente José María Aznar sobre política, economía o terrorismo.

Con sus virtudes y sus defectos, uno y otro desempeñaron papeles vitales en momentos delicados de nuestra Historia y a pesar de sus errores, de sus derrotas e incluso de la distancia, la ciudadanía (me permito generalizar, claro está), les ha otorgado algo así como un virtual estatus de venerables patriarcas cuyas opiniones son escuchadas con especial atención y respetadas. Como si de un oráculo al que se consulta se tratara.

Este fenómeno, que reconoce el trabajo y la valía de estos dos hombres, pone de manifiesto el sentimiento de orfandad que la sociedad acusa con respecto a los líderes políticos actuales.

Si José Luis Rodríguez Zapatero no ha conseguido entrar en ese reducido Olimpo monclovita, tampoco parece que vayan a encajar en él Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o Albert Rivera. Aunque los más jóvenes tienen mucha carretera por delante y aún nos pueden sorprender.

González no ha dicho nada nuevo: que la independencia con la que sueñan Mas y compañía dividirá la sociedad catalana, fracturará España y aislará a Cataluña de la UE y de Iberoamérica. En concreto, de los más de 500 millones de hispanohablantes del mundo. No ha descubierto la pólvora pero sí lo ha resumido con acierto y contundencia, como tantos otros antes que él con mucha menos repercusión.

Por ello, y a pesar de lo manido de sus argumentos, hay que agradecer a González y a Aznar no sólo que sean conscientes de la repercusión de cada uno de sus movimientos y gestos, sino que tras haber tomado conciencia de ello, hagan un ejercicio de responsabilidad social saliendo al ruedo mediático de cuando en cuando para defender unos valores, unas ideas o, simplemente, el Estado de Derecho.

Otros pensarán que buscan protagonismo, pero quienes más critican suelen ser los más mediocres (la envidia es su principal gasolina). Todo les parece mal, el poder siempre se equivoca y verían malas intenciones hasta en Blancanieves si la conocieran, pero no brillan porque un porcentaje elevado de su energía lo dedican a esta otra actividad consistente en acumular agravios y rencor. No suelen ser los más inteligentes pero sí a quienes más se oye. Seguro que ya van construyendo una lista mental… Por suerte son minoría aunque no lo saben. Dejémosles poner mala cara y desgañitarse mientras seguimos cavando con pico y pala, grano a grano, el inacabable túnel hacia un mundo mejor en el que González acaba de avanzar él solito unos cuantos metros. Gracias.

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