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POLÍTICA DE PARTIDO, POLÍTICA NACIONAL

martes 22 de septiembre de 2015, 12:05h
A pesar de la extrema gravedad de la situación, a pesar de que la Transición está dando sus boqueadas...
A pesar de la extrema gravedad de la situación, a pesar de que la Transición está dando sus boqueadas, los partidos políticos siguen actuando con la voracidad y el egoísmo que ha suscitado el rechazo del pueblo español, instalándolos entre los diez grandes problemas que atosigan a España.

Salvo alguna excepción aislada, los líderes políticos solo dicen lo que beneficia a su propio partido. Lo único que parece importarles es el interés partidista, no el interés nacional. Divididos, contradictorios, inoperativos, los responsables de los grandes partidos están encizañados en absurdas reyertas con vistas a las elecciones generales sin pararse un instante en lo que se está jugando España ante el órdago secesionista de Oriol Junqueras y su dócil marioneta Arturo Mas.

El presidente de la Generalidad juega sus cartas a cien por cien frente a la incertidumbre de sus rivales y parece dispuesto a manipularlo todo. Pero tanto PP como PSOE tienen la vista puesta en las elecciones generales del 20 de diciembre y se enzarzan en disputas y matices menores cuando nos estamos jugando que una victoria de Junqueras y Mas potencie un proceso secesionista que está ya muy avanzado.

Los partidos políticos se han convertido en España en un gigantesco negocio económico y en agencias de colocación para enchufar a parientes, amiguetes y paniaguados en las Administraciones y las empresas públicas, amén de facilitar incontables negocios con mordidas o sin ellas.