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CON EMMA WATSON Y ETHAN HAWKE

Regresión: Amenábar serie B

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
viernes 02 de octubre de 2015, 10:05h
Regresión: Amenábar serie B
Alejandro Amenábar estrena Regresión, un thriller fantástico con Emma Watson y Ethan Hawke que llega seis años después de su último trabajo, solvente como cinta de género, pero lejos de ser la obra maestra que se esperaba del oscarizado cineasta.

REGRESIÓN

Director: Alejandro Amenábar
País: España
Guión: Alejandro Amenábar
Música: Roque Baños
Reparto: Ethan Hawke, Emma Watson, Aaron Ashmore, Devon Bostick, David Thewlis, Dale Dickey, Aaron Abrams, Adam Butcher, David Dencik, Kristian Bruun, Matija Matovic Mondi, Janet Porter, Goran Stjepanovic
Sinopsis: Minnesota, 1990. El detective Bruce Kenner (Ethan Hawke) investiga el caso de la joven Angela (Emma Watson), que acusa a su padre, John Gray (David Dencik), de cometer un crimen inconfesable. Cuando John, de forma inesperada y sin recordar lo sucedido, admite su culpa, el reconocido psicólogo Dr. Raines (David Thewlis) se incorpora al caso para ayudarle a revivir sus recuerdos reprimidos. Lo que descubren desenmascara una siniestra conspiración.

Lo mejor: La creación en momentos clave de una atmósfera de suspense | Las interpretaciones
Lo peor: Un argumento un tanto simple y previsible.

Ser Alejandro Amenábar debe ser, a veces, una losa. Desde luego, este viernes, el día del estreno de la última película del cineasta hispano-chileno, lo es. Y es que Regresión se ha esperado con un ansia propia de ver lo nuevo de uno de los cineastas más sobresalientes de las últimas décadas, sobre todo tras el patinazo de Ágora –su anterior filme, estrenado hace ahora seis años-, que era fácil caer en la decepción. Regresión no es ni blanco ni negro. El gris la define: no es una mala película, pero tampoco un trabajo para recordar; tanto el peso de la fama del cineasta como un argumento un tanto simplón y previsible hacen que la balanza se incline hacia el lado menos deseado. Dicho esto, la cinta cumple como thriller policiaco y psicológico consiguiendo, aunque de forma un tanto irregular, crear una atmósfera de tensión que puede llegar sin muchas complicaciones a atrapar al público.

En Regresión, Amenábar vuelve al género con el que demostró su talento tras las cámaras con Tesis, Abre los ojos y Los otros, ese thriller aunado con el género fantástico y el terror, y que abandonó en sus dos últimas películas (con mejor suerte en la oscarizada y ‘goyarizada’ Mar Adentro que en Ágora). Esta vez, bucea en la religión y la psicología incorporándolos a una trama puramente policiaca, en la que un detective investiga los supuestos abusos sufridos por una menor, sometida por su padre a rituales satánicos, en la Minnesota de 1990. Los ambientes de ese Estados Unidos de pequeñas comunidades supersticiosas y en las que todos conocen a todos y cualquiera opina del vecino es una de las bazas que mejor juega el director, como una sinécdoque de la sociedad en términos globales y ambientada con maestría gracias a una fotografía que busca en lo lúgubre y una música opresiva. El tratamiento de la imagen, los tiempos pausados y el desarrollo de la trama evocan al cine policiaco de los setenta y recuerdan a ratos a una cinta serie B de la sobremesa del domingo, con más mimo, claro.

El secreto oscuro y aterrador que planea sobre los primeros minutos de película -y que hace que uno se agarre a la butaca preparándose para lo que, intuye, queda por delante- se desvela tan pronto y tan brusco que se la resolución de la cinta queda en evidencia y hace que, a pesar de los bien efectuados esfuerzos de dirección e interpretación, el interés vaya decreciendo.

Y es que donde no caben ‘peros’ es en unas inmensas actuaciones por parte de Ethan Hawke, que está aprovechando al máximo su madurez vital e interpretativa, y Emma Watson, contenida y siniestra a partes iguales. Los protagonistas están además arropados por unos secundarios de lujo entre los que destacan Aaron Ashmore, como uno de los compañeros policías del personaje de Hawk; David Dencik, el psicólogo que someterá a terapias de regresión a los supuestos implicados en la trama; Dale Dickey, genial abuela del personaje de Watson que despierta a al tiempo rechazo, ternura y compasión; y David Dencik, el patetismo hecho hombre, como el acusado de los abusos incestuosos.

Entretenida pero olvidable. Insuficiente –sintiéndolo por la losa- para la trayectoria de Amenábar.
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