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PUBLICA DOS AÑOS, OCHO MESES Y VEINTIOCHO NOCHES

Salman Rushdie sonríe 27 años después de la fatwa

miércoles 07 de octubre de 2015, 17:21h
Salman Rushdie ha visitado esta semana España para presentar su última novela, Dos años, ocho meses y veintiocho noches. Durante la entrega de la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes, el escritor indio ha reflexionado sobre su obra salpicando su discurso de un gran sentido del humor que hace olvidar los casi 30 años que lleva amenazado de muerte.
Salman Rushdie sonríe 27 años después de la fatwa
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Han pasado 27 años desde que Salman Rushdie publicó Los versos satánicos, el libro por el que ha sido perseguido por islamistas a raíz de una fatwa aprobada por el ayatolá Jomeini en 1989 y reafirmada diez años más tarde como “irrevocable”. Pero Rushdie parece ajeno a tal amenaza, quizá ayudado por la resignación que concede el paso del tiempo o quizá por su envidiable sentido del humor, del que da muestras siempre que tiene ocasión.

Así lo demostró este martes durante la entrega de la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes; distinción que le ha sido otorgada por su trayectoria literaria, que “transita por la fantasía”, y por su “postura inquebrantable en defensa de la libertad de expresión”, un derecho del que se ha convertido en portavoz.

También han pasado cerca de 30 años de la creación del Comité Internacional para la Defensa de Salman Rushdie, del que formaron parte periódicos como The Guardian, Le Monde o El País, y cuyo propósito era divulgar un manifiesto que reivindicaba los derechos de todos los pueblos a expresar sus ideas y creencias libre de censuras o intimidaciones. Pese a la presión internacional y la conversión de Rushdie al Islam, las autoridades iraníes no tuvieron en cuenta tal reclamo.

Hoy, Rushdie sortea el tema y se aferra en su discurso a reflexiones sobre el fanatismo, los peligros del uso incorrecto de los dogmas de la religión o la necesidad de seguir creando para combatir el miedo sin referirse directamente a la fatwa que aún pesa sobre él. El escritor indio, nacido en 1947 en Bombay, prefiere dar una lección de buen humor al presumir de lo bien que le sienta la medalla entregada por el CBA o al imitar a un robot cuando un técnico le cambia un micrófono estropeado.

Influido por España

Si bien, aunque su carácter afable sorprenda, no lo hace tanto cuando desvela cómo lleva a cabo su proceso creativo o a qué responde el orden de publicación de sus novelas. Agrada conocer, sin embargo, que confiese que para su último trabajo, Dos años, ocho meses y veintiocho noches, se haya inspirado en España y, más concretamente, en Córdoba y en figuras históricas de la trascendencia de Averroes.

La primera vez que vino a España tenía 19 o 20 años. “Estoy interesado en la cultura española y, sobre todo, en el periodo de convivencia entre musulmanes y cristianos”, cuenta el escritor, quien confiesa que en su novela hay citas a Goya o a Buñuel, a quien considera con Fellini los “padres” de su obra, “más que cualquier escritor”.

Su búsqueda de la tradición de la tolerancia la ha buscado en la historia de la India y en la España medieval, como ha recordado Antonio Muñoz Molina durante la charla que ha mantenido con Rushdie coincidiendo con la entrega de la medalla del CBA al novelista indio, que describe el Museo del Prado como la mejor pinacoteca del mundo y, más concretamente, las salas donde cuelgan Las Meninas y las pinturas del Greco.

Escribir Dos años, ocho meses y veintiocho noches ha sido para el autor un ejercicio de reacción a su trabajo anterior, Joseph Anton, un libro de memorias que, según ha dicho, necesitaba quitarse de encima. “Esta novela es lo más opuesto a ese libro autobiográfico", cuenta Rushdie al tiempo que añade que la novela que ahora presenta la ha creado "a partir de fragmentos que forman una especie de mosaico” sin olvidar mencionar la importancia de contar con un “detector de mierda”, como decía Hemingway.

Los escritores “somos muy arrogantes” al pretender, como en su caso, escribir sobre un país del tamaño de la India, como hizo en Hijos de la medianoche. “Solo una calle de la India es demasiado para una novela”.

La idea del amor y la pérdida también está presente en su último libro, en el que vuelve a demostrar su gusto por “infringir las fronteras culturales”. Según su parecer, hoy la realidad es “discutible”, pues ya no vivimos en un mundo en el que en la novela debe haber un pacto “sobre la naturaleza de la realidad", a lo que añade que "es más interesante hacer novelas que hagan problemática la naturaleza de la realidad”.

Cuando Muñoz Molina le recuerda que uno de los personajes de Dos años, ocho meses y veintiocho noches dice que los seres humanos “crean ficciones”, el escritor granadino alude directamente a la religión, a lo que Rushdie responde tajante: “El personaje ficticio más peligroso es Dios”.

Pero, ¿el mundo sería atractivo sin “ficciones milagrosas”?, le pregunta Muñoz Molina. “Lo deseable sería vivir en un mundo gobernado por la razón, la belleza, la sofisticación o la paz, pero si el precio es la pérdida del sueño y la oscuridad, entonces sería muy aburrido”. Ese es el problema del ser humano, dice, “que no queremos lo que queremos”.

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