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LOS PARTIDOS SECESIONISTAS CONTRA LA CONSTITUCIÓN

sábado 07 de noviembre de 2015, 18:02h
Se lo advirtió José Ortega y Gasset, primera inteligencia española del siglo XX, a Manuel Azaña, el político...

Todavía José Luis Rodríguez Zapatero en Moncloa, Luis María Anson publicó en el diario El Mundo el 7 de julio de 2011 el artículo que reproducimos a continuación. En él se anticipaba lo que podía ocurrir y lo que ha ocurrido. Vale la pena leer este artículo del presidente de El Imparcial que publicamos sin alterar una coma.

“Se lo advirtió José Ortega y Gasset, primera inteligencia española del siglo XX, a Manuel Azaña, el político ambiguo ante el que todavía babea cierto progresismo merengoso: la voracidad de los partidos nacionalistas no tiene otro límite que la secesión. El Estatuto catalán defendido ardorosamente por Azaña no era más que un peldaño en la escalera hacia la independencia. Solo tres años después, la realidad dio la razón al filósofo sobre el político y el general Batet tuvo que desarticular por la fuerza la proclamación de hecho de la independencia catalana contra la Constitución de la II República.

En la macroencuesta realizada antes de que empezara el circo actual, ni el 5% de los catalanes estaba interesado en modificar el Estatuto articulado por la Monarquía parlamentaria. Los despropósitos de Zapatero despertaron al dragón dormido pero, a pesar de la parafernalia de la publicidad, la propaganda política y el coro de tertulianos y articulistas, menos del 50% de los ciudadanos catalanes acudieron a votar el referéndum que aprobó el Estatuto. Como la clase política catalana lo único que quiere de verdad es más poder, mandar más, hoy camina francamente, a izquierda y a derecha, hacia la secesión. Zapatero es el responsable político de lo que se nos vendrá encima en un plazo más o menos corto.

Aznar dejó a Eta acorralada, exangüe, moribunda. La banda agonizaba. El nuevo presidente por accidente proporcionó al enfermo terminal el balón de oxígeno que necesitaba, abriendo una negociación política de tú a tú entre el Gobierno y los terroristas que ha cristalizado con la instalación de Eta en las instituciones. De Bildueta y sus fazañas es responsable José Luis Rodríguez Zapatero. Según sectores cualificados de la vida española, el Gobierno incluso informó a dirigentes etarras de que iban a ser detenidos para que pudieran escapar. Al caso Faisán, y al contenido de algunos aspectos de la negociación reflejados en las actas de los encuentros Eta-Gobierno, se les califica de colaboración con banda armada por parte de destacados dirigentes del PP.

La Constitución de 1978 admite que, desde el Estado de Derecho, se pueda alcanzar la secesión. Los pasos a dar para Bildueta y el PNV, por poner un ejemplo, serían, conforme al Título X, artículos 166-169, los siguientes: modificación de los artículos correspondientes de la Constitución por los dos tercios del Congreso de los Diputados; a continuación el texto constitucional exige que los dos tercios del Senado confirmen lo aprobado por el Congreso y después debe producirse la disolución inmediata de las dos Cámaras; tras elecciones generales, el nuevo Congreso deberá aprobar otra vez por dos tercios la reforma constitucional y seguidamente el Senado, también por dos tercios, tendría que votar la modificación de los artículos correspondientes. Finalmente, corresponde decidir al entero pueblo español en referéndum.

Como parece claro que ni Bildueta ni el PNV ni los partidos nacionalistas catalanes contarán nunca con apoyos suficientes para salvar los escollos de la carta magna española, la colisión en el futuro entre el secesionismo y la Constitución se hará inevitable. Esa es la herencia que deja José Luis Rodríguez Zapatero. Sus propios partidarios lo escabecharon en abril por la disparatada gestión que ha hecho de la crisis económica. Pero el paro, el déficit y la deuda se resolverán antes o después. Sin embargo, ¿quién le pone el cascabel a la hiena del secesionismo vasco, del secesionismo catalán, atizados por las ocurrencias y la inepcia de Zapatero?”