www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

PODÍA HABER OCURRIDO EN ESPAÑA, Y TODAVÍA PUEDE

sábado 14 de noviembre de 2015, 11:01h
A lo largo de este año de zozobras, las Fuerzas de Seguridad Españolas y los servicios de inteligencia...

A lo largo de este año de zozobras, las Fuerzas de Seguridad Españolas y los servicios de inteligencia del CNI han desarticulado, que se sepa, cuatro comandos yihadistas dispuestos a atentar en España. Para el Estado Islámico, para el califato que se ha constituido en Oriente Medio, nuestro país es territorio a reconquistar. Somos Al-Andalus-norte; Marruecos, Al-Andalus-sur. España tiene una experiencia atroz del terrorismo yihadista con repercusión directa en las elecciones que ganó, tras el 11-M, José Luis Rodríguez Zapatero.

El presidente Hollande decidió intervenir directamente en la guerra siria hace unos meses. Ayer se encontró con la horrenda respuesta del yihadismo y las calles de Paris se ensangrentaron tras el asesinato de más de 120 personas ante la impotencia de los servicios de seguridad franceses, que están reconocidos entre los mejores del mundo.

Que España haya desarticulado a lo largo de este año cuatro comandos yihadistas dispuestos a atentar en nuestro país no quiere decir que estemos a salvo. Podría ocurrir lo que ha ocurrido en Francia. Y todavía puede. Es imprescindible extremar los controles y las medidas de seguridad.

En varias ocasiones me he referido al riesgo de atentado yihadista en España. Voy a reproducir a continuación solo dos de los artículos que he dedicado al asunto. El primero titulado “España, carne de atentado yihadista” apareció en esta misma sección el pasado día 11 de marzo. El segundo titulado “Riesgo de atentado” se publicó en el diario El Mundo el pasado día 3 de septiembre.

ESPAÑA, CARNE DE ATENTADO YIHADISTA

Publicado el 11 de marzo de 2015

“Los dirigentes del nuevo califato citan de forma expresa a España. Consideran a nuestro país Al-Andalus y reivindican la soberanía islámica sobre él. Inútil hacerse ilusiones. Absurdo el voluntarismo. Somos carne de atentado yihadista. Lo fuimos en 2004. Después de las Torres Gemelas en Nueva York, el 11-M español superó todas las vesanias. El terrible atentado de Charlie Hebdo no pasó de una anécdota al lado de lo que ocurrió en los trenes madrileños.

Estamos, pues, en vísperas de un atentado yihadista. Las Fuerzas de Seguridad ya han abortado en Melilla lo que pretendían dos agentes del terrorismo. Pero no hay sistema capaz de prevenir y dominar a los terroristas que están dispuestos a suicidarse. Ciertos contactos políticos subterráneos podrían incidir, como ocurrió el 11-M, en que la descarga terrorista se produzca alterando las elecciones, las autonómicas y municipales o las próximas generales. José María Aznar podría explicar en qué consistieron ciertas “casualidades”.

No hay que alarmar a la ciudadanía pero sí conviene trasladar a la opinión pública que la Al-Andalus de la obsesión islámica puede ser objeto de la violencia yihadista. Basta contemplar el degüello de prisioneros occidentales o la salvajada de quebrar esculturas milenarias para comprender que nada se opone a los yihadistas desquiciados. Solo se terminará con esa locura o negociando desde la firmeza con los cafres o venciéndoles militarmente”.

RIESGO DE ATENTADO

Publicado el 3 de septiembre de 2015

“No se trata de crear alarmismos estériles pero el ministerio del Interior del Gobierno Rajoy ha hecho bien al advertir del riesgo en España de un atentado perpetrado por agentes del terrorismo islámico. Nuestra nación está claramente bajo el punto de mira del Estado Islámico y de su Califato avasallador. No sería la primera vez que se consumara una amenaza terrorista de ese género porque España padeció el 11 de marzo del año 2004 uno de los más atroces atentados de nuestra Historia.

Cuando un italiano se asombra en la contemplación del acueducto de Segovia o del teatro de Mérida, no experimenta deseos de reivindicación. Cuando no todos pero sí muchos árabes se recrean ante la Alhambra de Granada, el Alcázar de Sevilla, la Aljafería de Zaragoza, la Mezquita de Córdoba, la ciudad de Medina Azahara, el castillo de Gormaz, los baños de Toledo, Baza o Palma de Mallorca, la Alcazaba de Almería, la Torre del Oro o la Giralda, se sienten dominados por la nostalgia y anhelan la recuperación de las maravillas perdidas. Aunque los cristianos reaccionaron desde el principio -Pelayo y Covadonga- frente a la invasión e iniciaron la Reconquista, no hablamos de una fugaz pirueta histórica. Los árabes estuvieron en el dominio de gran parte de nuestra nación entre los años 711 y 1492, es decir, cerca de ochos siglos sobre todo en Andalucía, al-Ándalus en árabe clásico, que forma parte hoy de la reivindicación de un sector del mundo islámico, encabezado por el Califato que decapita a periodistas, soldados y sacerdotes, que dinamita los vestigios arquitectónicos de las ciudades históricas de Oriente Medio, que fragmenta esculturas milenarias, que comete atentados en las grandes naciones europeas, que lo devasta todo.

La opinión pública española debe estar advertida de que en cualquier momento nos podemos estremecer ante una acción terrorista en un avión comercial, un crucero vacacional, un tren de alta velocidad, un metro abarrotado, un estadio multitudinario, una plaza de toros o una avenida pública. No estamos ante una especulación utópica ni con los pies fuera de la realidad. Las Fuerzas de Seguridad españolas han rendido el gran servicio al pueblo de detener a terroristas que preparaban atroces atentados en España al servicio de la ideología del Estado Islámico, de ese nuevo Califato que condensa las ambiciones desmesuradas de un sector del mundo musulmán.

La relación entre algunos grupos de la extrema izquierda española y los activistas islámicos podría provocar la incidencia del atentado en fecha significativa y de alcance político. Los servicios de inteligencia españoles, tan certeramente dirigidos por Félix Sanz, están haciendo todo lo posible y casi lo imposible por detectar lo que se nos viene encima y cercenarlo a tiempo. Pero ni siquiera la primera potencia del mundo, con su Cia y su Pentágono, con su torrente de dólares y su abigarrada seguridad, puede evitar un atentado. Por eso es necesario alertar a la ciudadanía del riesgo en el que nos encontramos. Parece claro que el Estado Islámico prepara un acto terrorista en España y que es necesario abortarlo o, si se llegara a producir, que no altere la convivencia democrática de la vida española”.